06-07-25.-En un giro político sin precedentes, Elon Musk, el magnate tecnológico detrás de Tesla, SpaceX y X, anunció este sábado la creación del «America Party», un nuevo movimiento político que busca romper el dominio del bipartidismo en Estados Unidos. Este movimiento marca la ruptura definitiva entre Musk y el presidente Donald Trump, con quien mantuvo una relación cercana hasta hace poco, y refleja las crecientes tensiones entre ambos debido a decisiones políticas que afectan directamente los intereses empresariales de Musk.
Una ruptura anunciada
La relación entre Musk y Trump, que comenzó como una alianza estratégica durante la campaña electoral, se deterioró rápidamente en los últimos meses. Musk, quien aportó cerca de 300 millones de dólares a la campaña de Trump y ocupó un rol clave como asesor en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), expresó su desacuerdo con varias políticas impulsadas por el presidente, en particular la reforma fiscal conocida como «One Big Beautiful Bill». Esta legislación, aprobada recientemente por el Congreso, incluye recortes de impuestos y medidas que, según Musk, incrementarán la deuda pública estadounidense en 3,3 billones de dólares, un punto que el empresario considera inaceptable.
Además, Musk ha criticado públicamente la eliminación de subsidios para vehículos eléctricos, una medida que impacta directamente a Tesla, su empresa insignia. Trump, por su parte, ha respondido con ataques personales, insinuando que podría revisar el estatus migratorio de Musk, quien nació en Sudáfrica, y amenazando con cortar contratos gubernamentales con sus empresas, como SpaceX.
Esta escalada de tensiones culminó en un enfrentamiento público en redes sociales, donde Musk acusó a Trump de mentir y hasta mencionó los «archivos Epstein» como una provocación directa.
El ‘America Party’: un desafío al bipartidismo
El 5 de julio, en coincidencia con las celebraciones del Día de la Independencia, Musk anunció oficialmente la formación del «America Party» a través de su plataforma X. La decisión se basó en una encuesta realizada entre sus más de 220 millones de seguidores, en la que el 65% de los 1,2 millones de participantes apoyó la creación de un nuevo partido político para romper con el sistema bipartidista. «Por un factor de 2 a 1, ustedes quieren un nuevo partido político y lo tendrán. Vivimos en un sistema de un solo partido, no en una democracia. Hoy, el America Party se forma para devolverles su libertad», escribió Musk.
El magnate sostiene que el sistema político estadounidense, dominado por demócratas y republicanos, no representa al «80% del centro» de la población, que busca una alternativa centrada en la eficiencia, las libertades individuales y el progreso tecnológico. Musk ha propuesto que el «America Party» no aspira a una mayoría absoluta, sino a obtener entre dos y tres escaños en el Senado y entre ocho y diez en la Cámara de Representantes. Con los estrechos márgenes legislativos actuales, esto podría convertir al nuevo partido en una fuerza decisiva para influir en leyes clave.
Obstáculos y escepticismo
A pesar del entusiasmo inicial, los analistas advierten que la creación de un tercer partido viable en Estados Unidos enfrenta enormes barreras estructurales. El sistema electoral de mayoría simple, los estrictos requisitos para registrar un partido en cada estado y la falta de exposición mediática fuera del circuito tradicional han frustrado intentos similares en el pasado, como los del Partido Libertario o el Partido Verde. Por ejemplo, en California, un nuevo partido debe registrar aproximadamente 75.000 votantes o recoger más de un millón de firmas, un desafío logístico y financiero considerable.
Además, algunos expertos cuestionan la viabilidad del proyecto debido a la reciente caída en la popularidad de Musk, exacerbada por controversias como su enfrentamiento con Trump y la pérdida de valor de mercado de Tesla tras el conflicto. Sin embargo, la influencia de Musk no debe subestimarse: su capacidad para autofinanciar campañas, movilizar seguidores a través de X y atraer a sectores desencantados con el establishment lo convierten en un actor político único.
Un movimiento con raíces empresariales
La ruptura de Musk con Trump no solo responde a diferencias ideológicas, sino también a intereses empresariales concretos. La eliminación de subsidios para vehículos eléctricos y las regulaciones que podrían afectar los contratos de SpaceX con la NASA han puesto en riesgo los pilares de su imperio. Además, la visión de Musk para el «America Party» parece alinearse con sus prioridades como empresario: promover políticas que favorezcan la innovación tecnológica, reduzcan la burocracia y mantengan un entorno favorable para sus negocios.
Musk también ha mostrado interés en apoyar a figuras políticas específicas, como el representante republicano Thomas Massie, quien comparte su oposición al aumento del gasto público. Este respaldo, junto con su capacidad para financiar campañas, podría darle a Musk una influencia significativa en las elecciones de mitad de período de 2026, incluso si el «America Party» no logra consolidarse como una fuerza electoral de inmediato.
¿El fin del bipartidismo?
El anuncio del «America Party» ha generado un intenso debate sobre el futuro del sistema político estadounidense. Mientras algunos ven en Musk a un disruptor capaz de transformar el panorama político, otros consideran que su iniciativa podría ser más una reacción visceral a su conflicto con Trump que un proyecto sostenible. Lo cierto es que, con su riqueza, su plataforma mediática y su capacidad para captar la atención global, Musk tiene el potencial de alterar el status quo, aunque sea a pequeña escala.