“Menos mal hacen cien delincuentes que un mal juez”

Frase de Quevedo escrita hace quinientos años que hoy renace en España. Vuelve a ser aplaudida al padecer la voluntad politizada de un sujeto como el juez español Eloy Velasco. Los de Iberia parecen tenerla mal con sus Jueces. Al mediático y maniático Garzón lo acaban de amenazar con juicio de prevaricación. Delito que consiste en que juez u otro funcionario público, dicte una resolución arbitraria en un asunto administrativo. Le puede acarrear hasta la expulsión de la carrera judicial, pasando por “cana” forzosa. Otros letrados de su cerril cofradia, ya han presentado una querella contra el instructor. Entre juristas no hay buena ley.

Este articulo debería llamarse “que bulas tiene Velasco”. Él no instruye libelos sencillamente emite bulas. Los papas emiten bulas y no tienen por que fundamentarlas. Así piensa y actúa este ungido de bajo sospecha. Sus decreto son condenaciones doctrinales. Decreto de indulgencia en base a un señorío falaz otorgado por zapateros y no por dignidades.

Todo al amparo de la mas vulgar y escandalosa mediática. Sus pruebas una computadora, ya negada por Interpol, pues, no asegura su cadena de custodia y menos sus 40.000 archivos tomados por inválidos e invadidos. Segundo confesiones emitidas por el ejercito colombiano. Institución con poca credibilidad, acusada de mantener en secreto una fosa común, de dos mil cadáveres de campesinos, disfrazados de guerrilleros. Sobre cuya cabeza cobraron “recompensa por exterminio”, pena y dolor debe causar este tipo de actos a los colombianos a quienes lo humano no le es extraño.

De las instituciones de España mucho han dicho sus hijos: León Arroyal transformó, “pan y circo”, por “pan y toros”, el sabio Unamuno la trastocó en “Pan y Futbol” y hoy será “Pan y desempleo” o “Pan y Jueces.

Esta España me recuerda un verso de Miguel de Unamuno: “Monaguillos, asistentes, / bravucones de burdel, / limpiabotas, manfloritas, / y jaleadores de olé, / legionarios, pistoleros, / luises, majos y croupiers, / mejidos en la boñiga / a que llaman somatén;/ chusma de pan y toros / bajo el cabo del furriel”. “Romamancero del Destierro” 8 de agosto de 1926, versos de un triste romance sobre la “desespañolidad”.

Finalmente recordarle a Velasco, cuanto dijo otro sabio español: “Donde hay poca justicia es grave tener razón”.

tuliomon@gmail.com


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Tulio Monsalve


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