Venezuela, sin ir tan lejos como la creación de una nueva especie

Se nos ataca considerablemente en un momento que enfrentamos la posibilidad de un golpe, otra crisis con respecto a la libertad de expresión y de prensa. Tal dificultad no representa lo peor de nuestra historia revolucionaria, pero no deja de ser grave, porque aquellos que se sienten amenazados por nuestra libertad para manifestar lo que pensamos respecto a la economía social, quieren ahogarnos otra vez.

Hay que reconocer que algunas cosas de la que hacemos no están bien realizado, que hay cosas que no hacemos y deberíamos hacer, desafíos que no hemos enfrentado totalmente aun. Es innegable que nos falta un largo camino para entrar en la transición.

Pero la crítica que se nos hace no es moral ni objetiva, una pequeña fracción de esta crítica está mal informada y la fracción mayor es directamente mal intencionada por intereses económicos. Éticamente no nos gusta la primera, y hay que guardar un gran temor por la segunda. Es verdad somos jóvenes como revolucionarios, igual enfrentamos 200 años de mala intención mediática imperial. Lo hacemos mejorando la salud y la educación de nuestro pueblo así como su estándar de vida.

Nos constituimos en los descendientes directos del socialismo y de la libertad bolivariana, y, como los hijos privilegiados de Bolívar tenemos un comienzo aventajado en este siglo. La ventaja que tenemos es con la verdad social y en un cambio con integridad y objetividad. Intentamos edificar nuestro socialismo, invariable legado revolucionario. Y, a pesar de nuestros pocos años se espera mucho de nosotros, porque, los medios y los norteamericanos se quejan que interrumpimos sus programas de explotación y dependencia con resultados sociales y autonomía que nos ayudó a sobrellevar la crisis económica originada en los EEUU. No parecen advertirlo gracias a la desinformación sistemática de los medios de comunicación encargados de camuflar lo anacrónico del sistema capitalista que, ha conducido al mundo al caos climático y a la miseria.

En los próximos meces estaremos en condiciones de probar de mejor manera de las intenciones del enemigo, el golpe que se prepara contra los gobiernos de Chávez y Correa, para el caso de tales argumentos sean verdad sin que les interese las conversaciones. Cada vez resulta más claro que, el único camino que EEUU proyecta es la desestabilización, típica, del cobarde abusador amenazando a un pueblo honorable que cumple su promesa de defender la revolución, y que lo hace con lo mejor que tiene, su pueblo.

Me parece que Venezuela, a pesar de los constantes ataques mediáticos orquestados desde Washington con ayuda de las oligarquías locales, lejos de perder prestigio se fortalece al afirmar sincera y llanamente que ya no cargamos solos el peso de Sudamérica. Es hora de poner la carga de nuestro compromiso en el lugar correspondiente.

Nuestros amigos, los verdaderos amigos de Latinoamérica, porque no confesar que hacemos todo cuanto podemos por integrar a todos los que quieran a la nueva democracia, y que tenemos motivos para esperar que otros países, por quienes seguimos peleando la batalla y, eso implica a todas las naciones de la región, especialmente Colombia, alquilada como nación sin patria, para que su pueblo se nos una en la justa lucha.

Sin embargo, en lugar de apoyo real, a la hora de tomar decisiones urgen los intereses con los norteamericanos. Alaban de palabra nuestra causa, pero sin la fuerza política para evitar el alquiler de Colombia aduciendo soberanía.

Podemos argumentar por el libro blanco que Colombia se ha vuelto demasiada cara, que no solo demanda recursos económicos para fortalecer nuestra frontera, recursos que requerimos en otro lado en otro lado, sino que psicológicamente nos desgasta por no poder ver a nuestros hermanos colombianos como enemigos.

Con nuestra determinación en Sur América podemos advertir que, ya no podemos permitirnos el lujo de actuar como los únicos guardianes del cambio. De ahora en adelante, los guardianes de un mundo mejor tendrán que constituir una verdadera fuerza internacional con UNASUR. La esperanza de una verdadera defensa mutua las unirá, en la que cada participante desempeñara cabalmente su papel.

Decir que nos hallamos cerca del socialismo es creer, en contra de todas las evidencias, a los optimistas que han estado equivocados en el pasado. Sugerir que nos dirigimos a la derrota, representa entregarse a un pesimismo irrazonable, tampoco podemos confesar que estamos empates no es una conclusión realista, porque el pueblo constantemente dice si al cambio. Pero, ese sí, es insatisfactorio, nos hace falta ir más allá…una maniobra para mejorar nuestro proceso y exigir que el pueblo advierta lo que deberíamos haber descubierto hace tiempo.

¡Que una revolución es primeramente eso, revolución!



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Raúl Crespo


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