El Ché Guevara en la Juventud Rebelde Venezolana

Hablar del Ché Guevera es hablar de los sueños. Los sueños de un mundo mejor, de ver un futuro sin tanta exclusión, sin tantas injusticias, sin tantos excluidos sociales, madres abandonadas, niños sin escuelas, hombres y mujeres sin educación ni empleo dignos, en fin, como ya dije, un mundo mejor.

Hablar del Ché Guevara es también hablar de Don Quijote de la Mancha, y es que incluso él mismo se sintió como un Quijote más de la vida, tal como lo expresó en la carta a sus padres cuando escribe “otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo”. Un ser soñador, que encerrado en su locura ve mucho más de allá de lo que la cotidianidad no permite ver. Gigantes enmascarados detrás de la fachada de Molinos de Viento, que destruyen la poesía y la canción de un pueblo que lucha cada día por vivir y por la vida de sus hijos, queriendo siempre lo mejor para ellos.

Hablar del Ché Guevara hoy en pleno siglo XXI, a 75 años de su natalicio y casi 39 de su siembra en los corazones de todo revolucionario, merece especial atención por todos los camaradas, en especial la juventud rebelde de Venezuela y América Latina que hoy levanta su voz y su fusil contra el imperio. El Ché, en el Discurso en la conmemoración del segundo aniversario de la integración de las Organizaciones Juveniles, el 20 de octubre de 1962, habló de la consigna de lo que son las Juventudes Comunistas de Cuba “el estudio, el trabajo y el fusil” el trabajo dirigiendo la construcción del Socialismo; el estudio para ir profundizando cada vez más nuestros conocimientos y nuestra capacidad de actuar; y el fusil, obviamente, para defender la Revolución.

Por lo tanto como Jóvenes Rebeldes que nos sentimos, estudiantes edificadores de ideas, constructores de sueños que pensamos hacer realidad, transformadores y revolucionarios biológicamente tal como lo decía Salvador Allende, debemos incentivar el debate sobre la obra del Ché Guevara, no sólo como un símbolo estampado en una camiseta o en una gorra, sino como parte de nuestra praxis como futuros profesionales y luchadores sociales que seremos garantes, junto al hermano obrero, al campesino, al indígena, de la mejora sustancial de la calidad de vida del pueblo en general. Sólo a través, como decía Lenin, de la prácticas revolucionaria lograremos nuestro cometido.

El llamado es a la lectura, a la discusión, al análisis crítico y autocrítico constructivo, a la reflexión, a la humanización, al debate y a la construcción de patria que, ya no es sólo por nuestro presente, ya no es sólo por nuestros hijos, ya es por la salvación del mundo que corre un grave peligro, se nos muere la Patcha Mama y eso no nos debe ser indiferente, estamos a tiempo y sólo con esmero y dedicación lo lograremos.

Hasta la Victoria Siempre Camaradas

Patria o Muerte Veneceremos


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Carlos Grillet

Licenciado en Trabajo Social y estudiante de economía (UCV), Guevarista leal a la Revolución Bolivariana, la música y la lectura, más que una pasión, la vida.

 carlosgrillet@gmail.com      @carlosgrillet_

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