De nada valieron el Bono de la Patria.org.ve ni el Bono de Reyes

Mi plan de la patria 2018

La navidad y el año nuevo nos dejaron un mal sabor de boca. De nada valieron el Bono de la Patria.org.ve ni el Bono de Reyes VeQR, a una Venezuela triste, desolada, fea, abatida y pesarosa.

Nada que ver con aquel país alegre, divertido, fiestero, de luces y cohetes, comelonas y bonches, perniles, hallacas y tragos. Las calles y las casas dejaban entrever los síntomas de una profunda derrota moral, anímica y material. El hambre fue la clave de todo. La clave básica del hambre es la falta de dinero en efectivo.

Las familias no pudieron viajar y reunirse porque no hay plata suficiente para pagar los pasajes. La limosna que dispensan los bancos diariamente no alcanza para comprar tres huevos ni dos panes. Sin embargo, el gobierno mostró con biombos y platillos los enormes aviones rusos que llegaron con sopotocientas toneladas de billetes nuevos. No obstante, nos asalta la vieja pregunta de los mil misterios de la época de Luis Herrera Campíns: ¿Y DONDE ESTÁN LOS REALES?

Los militares y los políticos disponen de grandes cantidades de efectivo, y los pranes y capos del hampa también. ¿Hay acaso un vaso comunicante entre unos y otros? Júzguelo usted por la realidad, y lo que vean sus propios ojos. En Barcelona, capital del estado Anzoátegui, hay unos enormes galpones abarrotados de pasta, arroz, harina de maíz, aceite, etcétera, desde los cuales despachan semanalmente grandes camiones NPR hacia las minas de Guayana, específicamente hacia Las Claritas, con la anuencia de las manos peludas de la alta jerarquía militar. Recientemente saquearon un camión de éstos en San Félix, y lograron sustraerle seiscientas pacas de harina pan. Nadie del gobierno dijo nada.

Tampoco se le ha dicho al país revolucionario chavista de a pie, al cual pertenezco de alma y corazón, que hace poco más de un mes se distribuyeron en Cuba tres millones de electrodomésticos (neveras, cocinas, lavadoras y tv) de fabricación rusa, de color verde, completamente pagados y financiados por el gobierno venezolano. En mi caso particular, tengo tres años sin aire acondicionado en mi casa, y desistí de ir a Corpoelec para anotarme en el famoso plan de Sustitución de Aires. ¿Cómo se llama esto? ¿Traición a la Patria? Si hay solidaridad para nuestra amada Cuba, ¿por qué no hay solidaridad también con los más pobres y necesitados de nuestra amada Venezuela? Basta de dar limosnas de Bs. 500.000 disfrazados de bonos, y atiéndase lo que realmente diezma nuestras almas. Señor Presidente.

El Estado venezolano, a través de nuestro gobierno revolucionario, sigue ensayando paños de agua. Uno de ellos, el PETRO. Tan encriptado e invisible como el circulante del nuevo cono monetario. Otro paño de agua utópico, el denominado Plan de la Patria 2019-2015, que encubre un juego sicológico para proyectarse en el poder a posteriori, como si aquí no pasara nada real. ¿Acaso ese plan a futuro prevé el control inflacionario, la devaluación, el ataque definitivo a la corrupción, al ladronismo desde todas las esferas del poder y la parálisis de la economía? ¿Contempla el combate al abuso de la autoridad militar en la distribución y venta de alimentos? ¿Prevé eliminar los grandes negocios de los militares con el arco minero? ¿Va a suprimir los contratos chimbos que se siguen realizando con Pdvsa, para enriquecerse impunemente, a pesar de los esfuerzos del actual Fiscal General de la República? ¿Apoyará realmente al campesino, al ganadero, al productor, sin someterlo a las mafias que lo mutilan, humillan y carcomen?

Mi propio Plan de la Patria 2018 tiene una propuesta simple y concreta. Que la banca pública y privada permita a los cuenta habientes el acceso pleno a sus dineros y monedas. Que cada quien pueda sacar diariamente al menos Bs. 500.000. ¿Qué efecto tendría esto? Evitaría la reventa de billetes y la inmediata reducción de la inflación, aunque la teoría económica haga suponer lo contrario: que a mayor circulante mayor inflación. Esa no es nuestra realidad, sino un proceso inverso. La falta de efectivo genera la inflación. Lo explico.

La especulación, la usura, el sobreprecio, el acaparamiento y ocultamiento de productos alimenticios, repuestos y bienes tienen como principal promotor el famoso PUNTO DE VENTA. Un kilo de arroz en efectivo cuesta Bs. 30.000, y con punto de venta tiene un valor de Bs. 90.000. Un kilo de azúcar cuesta Bs. 50.000 y con punto de venta tiene un valor de Bs. 150.000. Un litro de aceite vegetal en efectivo cuesta Bs. 60.000 y con punto de venta Bs. 180.000. Es decir, el PUNTO DE VENTA es un agente inflacionario que encarece el costo de los alimentos en 200%.

Ante esta realidad, ¿quién juega a esconder el dinero en efectivo de los ciudadanos? Si el petróleo es de todos los venezolanos, ¿por qué los nuevos billetes de 1.000, 2.000, 5.000, 10.000, 20.000 y 100.000 no son de todos los venezolanos, sino de los mafiosos del poder, de las drogas, los pranes, los grandes empresarios y los militares? Nunca vemos a un militar ni a un político, o a un rico haciendo cola en un banco para retirar la limosna diaria de Bs. 30.000. Curioso, ¿no? Sólo hacemos colas los viejitos, las amas de casa, las embarazadas, los trabajadores y el resto de los pobres. Dicho de otro modo, los pendejos. Curioso, ¿no?

Si se permite el libre acceso a nuestro cono monetario podremos comprar donde nos de la gana, y se evitaría la mengua irracional de nuestros míseros salarios como consecuencia del obligado uso del PUNTO DE VENTA.

Un segundo aspecto de mi Plan de la Patria 2018 es que de manera definitiva, redonda y cierta se le quite a los militares los privilegios de quegozan para hacer grandes negocios con la comida del pueblo. De manera personal he defendido y apoyado la unión cívico-militar, y la creo necesaria y vital para sostener al Estado, pero es bochornoso e inocultable lo que ocurre con los militares, desde chantajes, tráfico de influencias, matraqueos, abusos y cincuenta disparates más.

A menudo vemos cómo en los llamados "Puesto de Control" o alcabalas, sustraen todo tipo de mercancías de los camiones cavas para su completo provecho. Es un robo. Esa mercancía es ajena. También nos aplican el matraqueo, sólo porque transportamos veinte kilos de carne, o un poco de maíz, frijol o arroz para nuestras familias, cuando logramos comprarlo en los campos. ¿Acaso la carne, el arroz, el maíz y el arroz constituyen alguna droga, para que nos maltraten del modo que lo hacen, como si fuéramos delincuentes? Esto es miserable en un sargento de la Guardia Nacional Bolivariana. ¿Qué dirá mi general Simón Bolívar de todo esto?

Por último, de nada vale pintar pajaritos preñados con un Plan de la Patria 2019-2025, si en lo sustancial no se atiende el presente. El hambre colectiva, la miseria y la frustración combinada con la impotencia resultan intolerables, y no le venden ilusiones a nadie. Señor Presidente.

Del mismo modo que hemos gritado tanto tiempo PATIA SOCIALISMO VENCEREMOS, oigo el grito actual de nuestro pueblo: HAMBRE MISERIA MORIREMOS.

Y esto no es un juego. Se lo dice respetuosamente un revolucionario de a pie.

 

 



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José Pérez

Profesor Universitario. Investigador, poeta y narrador. Licenciado en Letras. Doctor en Filología Hispánica. Columnista de opinión y articulista de prensa desde 1983. Autor de los libros Cosmovisión del somari, Pájaro de mar por tiera, Como ojo de pez, En canto de Guanipa, Páginas de abordo, Fombona rugido de tigre, entre otros. Galardonado en 14 certámenes literarios.

 elpoetajotape@gmail.com

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