Andamos muy arrechos…

Y no solamente somos nosotros, nos hemos topado con muchos compatriotas en estos últimos días en muy distintos sitios de Caracas y hemos podido confirmar que en esa arrechera es mucha la gente que nos acompaña…

Cómo es posible, así preguntamos y así se lo pregunta ese gentío, que nos estemos calando como buenos e indoblegables revolucionarios que somos, esta arremetida feroz del imperialismo que optó hace mucho rato, a través de sus cipayos de la burguesía criolla, por escondernos la comida, los medicamentos y otros bienes esenciales para la vida, sino que quemó gente viva, asesinó a decenas de compatriotas e hirió a miles más, destrozó y achicharró vehículos de transporte por miles, instalaciones de salud pública, educativas a todos los niveles, incluyendo preescolares y universidades, sino que luego decidió por robarse los billetes de nuestro cono monetario y dejarnos sin una locha y ahora intenta que el pueblo se muera de hambre, colocándole precios escandalosos a los alimentos que en su inmensa mayoría no puede pagarlos y mientras tanto los responsables de toda esa tragedia inducida andan por las calles, muy libres, saliendo del país y entrando cuando les da la gana y las autoridades han resuelto optar por una pasividad que no logramos digerirla con tranquilidad, sino que nos produce cada día más y más arrechera…!!!

Por supuesto que entendemos y el pueblo en general también ya lo tiene asimilado, que el país ha sido y está siendo sometido a una guerra atroz por una oligarquía que busca la silla de Miraflores por la vía que fuese, pues en dieciocho años no ha podido lograrlo por los canales que pauta la democracia, es decir mediante el voto de la gente, pero lo que nos resulta imposible de comprender es que los directos responsables de esta bárbara e inédita agresión, tanto los operadores como los que se esconden detrás de batidores y que están plenamente identificados o, al menos, se tienen demasiadas pistas para saber quiénes son y en donde localizarlos y nuestros entes públicos no mueven el gran poder que el pueblo les dio para ponerlos en cintura y llevarlos a la cárcel.

Hoy salimos a comprar lo indispensable para la comida y cuál fue nuestra sorpresa que por el queso blanco un vendedor callejero, de esos que venden verduras y que nos dicen que vienen de La Grita, lo tiene marcado a 185 mil bolívares el kilo, es decir una cantidad algo mayor al salario mínimo que es de Bs. 177.507,44, información ésta que es más que suficiente para que se entienda que la arrechera que tenemos es inmensa y no será posible aplacarla hasta tanto nuestro Gobierno no tome las decisiones revolucionarias que sean necesarias para que esta espantosa agresión de la derecha fascista contra el pueblo se la pare en seco y para ello no tiene otra alternativa que convocar a ese pueblo a las Plazas Bolívar de todo el país para que él, con su sabiduría innata, ordene todo lo que haya que ejecutar para voltear la tortilla y que quiénes deben pagar por las consecuencias muy graves de esta tragedia que nos han provocado, vayan a la cárcel a pagar por lo que es imposible dejar de calificarlo como un crimen espantoso que no tiene perdón de Dios…

Para luego es tarde, dice el dicho… Lo que en revolución hay que decidirlo, indefectiblemente, para hacer REVOLUCIÓN, jamás puede ser pospuesto, porque de lo contrario la canalla nos puede dar el zarpazo final…



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Iván Oliver Rugeles


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