Padre de la Patria en Cuba

Lo declaró Venerable: Benedicto XVI aprueba el primer paso hacia la santidad del cubano Félix Varela

Félix Varela es padre de la patria cubana

Félix Varela es padre de la patria cubana

Ciudad del Vaticano, mayo 10 - El papa Benedicto XVI reconoció las virtudes heroicas del Siervo de Dios el sacerdote cubano Félix Varela (1788-1853), primer paso hacia la santidad del religioso, informó hoy el Vaticano.

El reconocimiento se produjo el pasado 14 de marzo, cuando el papa -precisó hoy el Vaticano- autorizó a la Congregación para la Causa de los Santos que promulgara el decreto por el que se reconocen las "virtudes heroicas al sacerdote cubano nacido en La Habana el 20 de noviembre de 1788 y fallecido en exilio, en San Agustín (Estados Unidos) el 25 de febrero de 1853".

Félix Varela es conocido en la isla como  Padre de la Patria. Hace varios años durante una visita a Cuba el cardenal secretario de estado vaticano, Tarcisio Bertone, le llamó hombre de paz y bien y modelo de humanidad.

Varela está considerado no sólo como el más importante pedagogo y pensador cubano independentista sino también como un sacerdote ejemplar que dedicó su vida a los humildes, los huérfanos y los inmigrantes.

Incansable luchador contra el colonialismo español en la isla, falleció en el destierro en la ciudad de San Agustín, en Florida (EEUU). Sus restos fueron llevados a Cuba en 1911 y reposan en el aula Magna de la Universidad de La Habana.

El proceso diocesano de beatificación del "hombre que nos enseñó a pensar", como dicen de él los cubanos, se inició en febrero del año 1986.

En el transcurso del mismo muchos han descubierto la riqueza espiritual del padre Varela y en palabras del cardenal arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, para dicho proceso se han recopilado sus textos en español e inglés, así como su pensamiento.

Cuba cuenta ya con dos beatos, Olallo Valdés, de la Orden de San Juan de Dios (La Habana 1820-Camagüey 1889) y José López Piteira (Camaguey 1913-Paracuellos del Jarama, España, 1936), que fue beatificado junto a 497 religiosos asesinados durante la Segunda República y la Guerra Civil en España, en 1934 y 1936-39.

El camino hacia la santidad tiene varios escalones: el primero es venerable siervo de Dios, el segundo beato y el tercero santo.

Venerable Siervo de Dios es el título que se da a una persona muerta a la que se reconoce haber vivido las virtudes de manera heroica.

Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión y para que sea canonizado (santo) es necesario un segundo milagro. Ese segundo milagro debe ocurrir después de ser proclamado beato.

En el caso de martirio, es decir, aquellos que murieron por no renunciar a la fe católica, no es necesario milagro para ser beatificados, pero sí es obligatorio el milagro para ser canonizado.

Para la Iglesia Católica es mártir quien da la vida por Cristo, quien es testimonio de fe. No se considera mártir a quien la haya dado por un ideal, aunque sea noble.



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