Daniel Ortega reitera negativa a destruir misiles por riesgo de ataque colombiano

11 de agosto 2008. - El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, insistió este lunes en que no destruirá sus misiles tierra-aire Sam-7 ante el riesgo de una amenaza militar colombiana.

“No queremos la guerra, no queremos que Colombia mande a sus matones encabezados por este ministro de Defensa Juan Manuel Santos, esperamos que no se les ocurra una acción tan descabellada”, dijo Ortega.

"Lo que tenemos son lanchitas de madera (...) tenemos también medios defensivos. Claro que sí. Ahí es donde los misiles juegan su papel como arma defensiva", arguyó el presidente durante un acto del 29º aniversario de la Fuerza Naval del Ejército.

Nicaragua y Colombia mantienen un diferendo de límites marítimos en el Caribe, que se ventila en la Corte Internacional de Justicia.

Ortega señaló que la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda) estableció que el meridiano 82 no es frontera marítima con Colombia, en su fallo del pasado 13 de diciembre en que el alto tribunal declaró su competencia para conocer la demanda de Managua en torno a su reclamo a Bogotá de posesiones en el mar Caribe en una extensión de 50 mil km2.

"Los cohetes tierra aire están protegiendo a la población de cualquier ataque aéreo que se le ocurra de repente en sus desplantes de fuerza a la oligarquía o al ministro de Defensa de Colombia (Juan Manuel Santos)", extendió.

Estados Unidos demanda desde 2004 a Nicaragua la destrucción de todos los cohetes tierra-aire, de los que el país destruyó unos mil y aún guarda en su arsenal del Ejército otra cantidad similar.



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