Amazonas: Territorio de todos, tierra de nadie!

Venezuela posee al sur de su geografía un extenso territorio cercano a los 177.000 km cuadrados, un 20% de la demarcación continental del país, que además es el de menor densidad poblacional, por lo tanto estamos hablando de vastas soledades geográficas, en las cuales se encuentran grandes reservas acuíferas, faunísticas, botánicas y minerales del mundo. Situado en el corazón de la amazonia septentrional, constituye nuestra puerta de acceso a esa amplia región de gran importancia geoestratégica, pulmón vegetal del planeta, sobre el que las grandes potencias depredadoras del mundo, tienen sus ojos puestos para extraer de allí las enormes potencialidades que sus selvas tropicales ocultan.

 

Simultáneamente es alojamiento de una inmensa diversidad de culturas que a través de más de 25000 años han habitado estas tierras, desarrollándose en el marco de cosmovisiones e interpretaciones lingüísticas que nada tienen o tenían que ver con la llamada visión occidental , eurocéntrica y soportada en la moral de base judeo cristiana, con una concepción de integración al entorno natural de bajo impacto para esas regiones de delicado ecosistema en contraste con la percepción expoliadora y destructora del ambiente que la propuesta societaria basada en el capital ha venido desarrollando en otras latitudes. Es decir, estamos en una zona en la que no solo poseemos un reservorio de recursos naturales de todo tipo, sino también se dispone de un banco de sociedades humanas alternativas de las cuales la comunidad planetaria pudiese aprender mucho en el camino de construir nuevos modos de relación con el ambiente y los seres humanos.

Por todo lo anterior es indudable la importancia actual y futura de este estado, frontera sur de la patria frente a Colombia y Brasil, al recorrer estos territorios es inevitable contrastar estas inmensas posibilidades con lo que ocurre en la realidad.

En estos ríos, que representan verdaderas autopistas fluviales en un espacio cercano al millón de kilómetros cuadrados, se puede observar el contraste entre pueblos con una tradición cultural cercana a los 25.000 años en lucha por salvaguardar esa manera de vivir, frente a las maneras más infames del irracionalismo del modo de producción basado en el capital.

La minería furtiva con su carga de destrucción ambiental, prostitución, inflación coaligada a las formas de comercio especulativas que surgen del espejismo del oro, rentismo petrolero, contrabando de extracción, narco tráfico y grupos armados, todo eso envuelto en la carencia de políticas del estado nacional venezolano, oportunismo de los gobiernos regional y municipal.

En base a lo anterior, cabe preguntarse ¿qué podemos hacer para conservar adecuadamente estos espacios?

Aquí la naturaleza en su prodigalidad ha creado el único canal fluvial que enlaza dos grandes cuencas hidrográficas, el llamado brazo Casiquiare que enlaza la cuenca del Orinoco con la del rio Negro y más allá con la cuenca del Amazonas, la más grande del mundo, que prácticamente surca al continente suramericano de oeste a este a través de su zona de mayor anchura.

Navegando por el afluente Negro cruzamos la frontera desde Venezuela y Colombia hacia el Brasil y pudimos percibir las desigualdades de enfoque de dos sociedades latinoamericanas que a su manera se construyen un espacio en la economía y en la historia del mundo. Por un lado Brasil con su histórica aspiración de ser una potencia global ha permitido, basados en una cultura de trabajo y con una visión expansiva de la ocupación de su territorio, erigir en Sao Gabriel de Cachoeira un pequeño puerto enclavado en la costa oriental del majestuoso rio Negro. Una comunidad laboriosa que se ha transformado en punto de enlace entre las cientos de comunidades dispersas en el vasto reino fluvial, de la cuenca media y alta del rio Negro con el resto del Brasil a través del puerto de Camanao, ese eje económico tiene su punto de soporte al norte en la población fronteriza venezolana de San Carlos de Rio Negro. Poblado que ha vivido tiempos de esplendor en el pasado con la explotación del Caucho y la Sarrapia y que aloja en su seno el árbol histórico en el que Alejandro de Humboldt descanso hace 200 años durante su trascendental viaje a las regiones equinocciales de este nuevo mundo.

Lo cierto es que este puerto obligado por su ubicación y por su historia a ser el punto de pivote norte de ese eje de relación social y comercial de la vastedad de pueblos que habitan desde allí hasta Sao Gabriel de Cachoeira al sur, está hoy como consecuencia de la visión centralista y rentista del estado venezolano, postrado en la parálisis económica, desabastecido de rubros esenciales para la subsistencia, carente de políticas que le permitan recuperar la importancia que le corresponde por su ubicación de puerta fronteriza hacia MERCOSUR, carente incluso de energía , en el país del petróleo San Carlos de rio Negro puede pasar semanas sin combustible, paralizando el transporte acuático, la carencia de energía eléctrica (las plantas generadoras trabajan con diesel), falta de comunicaciones, debido a que solo llega la señal de Movilnet y la misma es espasmódica durante el día y además las dos formas de transportación para grupos de personas, mercaderías y otros insumos se hacen extremadamente inaccesibles.

Por la vía fluvial, los viajes pueden llevar de dos a cinco días, siempre y cuando se disponga de combustible y por vía aérea, dependen de vuelos militares, los cuales no son regulares y la disponibilidad de un puesto está supeditada a la capacidad excedente que el avión en cuestión disponga, la cual generalmente es muy poca o ninguna. Al tratarse de vuelos privados en avionetas de cinco pasajeros, el costo de ida y vuelta era de 370000 bolívares hace una semana, lo que da un per cápita de 74000 bolívares.

Como podemos inferir de estos datos es indudable la situación de aislamiento que estas poblaciones están sufriendo, lo cual está llevando a que muchos migren hacia Puerto Ayacucho en búsqueda de una mejor perspectiva de vida con lo que el despoblamiento de estas regiones fronterizas se acentúa peligrosamente, de no tomarse medidas al respecto. Es bueno resaltar que esta situación es válida en mayor o menor grado para otras localidades importantes de la región como Maroa, La Esmeralda, etc.

Creo sinceramente que el gobierno nacional debería tomar medidas conducentes a consolidar estos poblamientos, para ello la implementación de una red de transporte fluvial que garantice el tránsito de pasajeros e insumos entre estas comunidades, la creación de una línea aérea permanente desligada de la administración militar, que permitan ambas conocer con certidumbre la posibilidad de traslado hacia Puerto Ayacucho y entre las regiones del vasto estado, aunque se requiera de un subsidio a las mismas.

Este país ha gastado dinero en cosas que no reúnen la trascendencia que estos espacios tienen para nuestra razón de nación, el consolidar una política de turismo hacia estas regiones salvaguardando su diversidad natural y cultural, el cual generaría un flujo de recursos que revitalizarían y recuperarían la presencia humana en estas áreas, a la vez que permitirían al resto de los venezolanos conocer esta maravilla oculta en esa inmensa vastedad vegetal, amen de quizás una explotación racional en algunas zonas de potencialidades minerales y desarrollo de cultivos autóctonos como el copoazu, tupiro, manaca, etc.

Todo lo anterior en el marco de una visión integradora y de reafirmación de la venezolanidad en estos sectores, será la única garantía de que no sigan siendo estas regiones la tierra de nadie que pareciese ser hoy.

catedrasaberlibre@gmail.com

 



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