El problema de las masas en el mundo (II)

La apatía juega un factor determinante, las masas se acostumbran a ser oprimidas, y en muchos casos hasta consideran que vivir bajo un sistema depredador como es el capitalismo es lo más factible, ya que, se vive bajo una modalidad basada en la supervivencia del más fuerte sobre el más débil, el que gana más sobre el que gana menos, el que tiene más lujos sobre el que poco tiene, el que gasta más sobre el que no gasta nada y así sucesivamente; prácticamente una sociedad regida bajo un “competencia” de carácter social, y lo más lamentable es que mucho ni se enteran que son víctimas de un sistema egoísta e individualista, que ataca en muchos casos a través de uno de sus derivados que es la manipulación, para ser más precisos, la manipulación mediática, pues lamentablemente los medios de comunicación, le indican a la población como se debe actuar, vestir, hablar, peinarse, pensar y hasta como tratar a lo demás, hay que comprender que lo material no es más útil que lo humano, el sistema te convierte en una maquina manipulable, solo le interesa que trabajes, consumas y destruyas.
Se actúa por instinto, es la naturaleza de un animal, la vida basada en nacer, alimentarse, procrear y morir y así repitiéndose una y otra vez la misma historia, en los humanos mayormente la vida se basa en nacer, crecer, estudiar, trabajar, procrearse, trabajar y trabajar, para después morir. Se entiende que el que trabaja no come, es uno de los principios básicos de la sociedad, pero al parecer esos principios no son aplicados por los grandes capitalistas ya que ellos se lucran del producto logrado por el esfuerzo de los demás (la plusvalía); los menos poseedores al parecer estarán destínanos por la providencia a trabajar por los demás, al menos que exista en el mundo un cambio radical del sistema, donde no exista la explotación del hombre por el hombre.
El orden de una sociedad se altera cuando los individuos que habitan en ella anhelan el mismo propósito, es la necesidad y la supervivencia la que obliga a la humanidad a matarse entre sí, o a competir entre sí, para lograr alguna sensación de satisfacción tras conseguir algo que deseaban severamente, es el pensar individualmente lo que origina el egoísmo, es el solo hecho de pensar en sí mismo, sin importarle a lo demás lo que aún mantiene con vida el sistema capitalista, individualista y materialista, cuando el hombre empiece primero a preocuparse por lo demás al igual que de si mismo podemos decir que se va por buen camino. Aquella persona que se llame “revolucionaria” y luche por un cambio social y no sepa convivir con su entorno simplemente el socialismo le será utopía.
Cuando organismos de un mismo tipo se aglomeran forman un descontrol en el sistema, dándole paso a la mal llamada “anarquía”, que no es más que una simple desobediencia civil de un pequeño grupo, donde omiten cualquier tipo de reglas o leyes en el cual se rige cierto sector, sociedad o comunidad, por el hecho de llamar la atención, cometiendo diversos actos catalogados por la misma sociedad como “vandalismo” o personas de poca educación, como por ejemplo: rayar o destruir monumentos artísticos, destruir esculturas, botar basura donde no está permitido, escupir en la calle, acabar con el medio ambiente, y entre otras muchas acciones denigrantes. Teniendo claro que el anarquismo verdadero, no el interpretado por la sociedad, es una filosofía política y social basada en destruir completamente el Estado de la noche a la mañana, conjuntamente con toda autoridad, jerarquía o control social que se imponga al individuo.
El capitalismo disminuye contundentemente la motivación revolucionaria de las masas, debido a la inoculación de falsas necesidades del hombre y hacia el hombre, las masas en su gran mayoría están más pendiente de consumir que de luchar por un cambio que lo dignifique, y aquellas personas menos poseedoras que no pueden adquirir ningún bien por su condición social y saben que la única opción de su miseria es una revolución social pura, pero al no sentir el apoyo total de las otras clases sociales y hasta de su misma clase se desmoralizan y terminan cediendo y envueltos bajo la opresión que dirige el estado burgués sobre la mayoría de la población.
Todo los que nos vemos en la necesidad de trabajar para vivir, nos convertimos automáticamente en simples esclavos asalariados de un sistema dirigido por los poderosos, por los grandes capitalistas, y mientras que no exista completamente un descontento popular, o hasta que las masas oprimidas en su totalidad despierten de ese sueño profundo no habrá revolución alguna que haga posible la destrucción completa de la burguesía y el surgimiento del dominio popular, donde el hombre no sea privado de apropiarse del fruto de su trabajo.
A La dirigencia política de los partidos considerados de masas es un eje fundamental en la determinación de alguna iniciativa revolucionaria y proletaria, el desvió ideológico de algunos partidos de “izquierda” en el mundo acaban cortando de raíz la verdadera lucha por los más necesitados, por el pueblo pobre y oprimido y no terminan de entender completamente, que mientas exista la burguesía y su maquinaria, llámese estado o no, no existirá la posibilidad de instaurar ningún tipo de sistema social, sea socialismo, o en tal caso su fase superior, el comunismo. Mostrarle a las masas el camino de la revolución es equivalente al trabajo de un buen pastor que cuida y guía a las ovejas de manera tan perfecta y sin descuidar a ninguna de que sea cazada por los lobos, así debería de ser el trabajo de la dirigencia políticas de las llamadas izquierdas, pero lo triste es que ellas pactan con los lobos, para que estas se coman a las ovejas. La dirigencia debe alejarse del reformismo para así dedicarse netamente a la lucha de clases, sin dirigencia las masas simplemente estarán desorganizadas y su lucha estará dispersa.



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Cristofer García


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