Una selección de estilos socialistas

La oposición y un 80% de la población critican y acusan a la clase gobernante de controlar la sociedad de un modo contrario al bienestar de las masas. Estas acusaciones tienen fundamento; sin embargo, hoy nos enfrentamos con una realidad aun más peligrosa, muchos males de la sociedad se deben, más que a un control opresor a una opresora falta de control.

La horrible verdad es que, en lo concerniente a buena parte de los gobiernos regionales y locales y sus “estilos socialistas” nadie los gobierna. Mientras un pueblo en vías de desarrollo siga siendo pobre, tiende a recibir con los brazos abiertos y sin discusión cualquier propuesta o innovación que prometa mejorar las necesidades económicas y materiales para su bienestar. Es, en realidad, una política tácita y puede servir en caso de un desarrollo económico rápido. No obstante es una política tosca, como resultado de la cual se introducen en la sociedad procedimientos nuevos, sin tener en cuenta sus efectos secundarios y a largo plazo.

Paro cuando la sociedad empieza a superar su estado social, esta política de “todo mejorara”, con los 5 motores o las 3R, resulta peligrosamente inadecuada. A parte del creciente poder y alcance de la clase gobernante, los estilos socialistas multiplican las opciones ideológicas, oligárquicas, burguesas, hasta monárquicas, de esta revolución. El gobierno nacional contribuye y avanza a producir un exceso de opciones con respecto a los bienes de consumo y los servicios. Al mismo tiempo el exceso de estilos socialistas originan productos culturales diversos y subcultos que alteran el estilo de vida de la sociedad. La sociedad se encuentra así, con estilos ideológicos socialistas más variados, y los problemas de selección se agudizan más y más al no poder marcar una línea entre necesidad e interés económico a corto plazo. Resulta peligroso, desorientador, desestabilizador y contrario a la estabilidad social de un proceso revolucionario.

Actualmente necesitamos un criterio mucho más homogéneo para definir el socialismo bolivariano. Las 3R, LOS CINCO MOTORES, no bastan. Necesitamos este criterio político no solo para impedir problemas evitables, sino para encausar el proceso y que la sociedad elija sus técnicas, sus sistemas de grupo, en una palabra que verdaderamente el poder sea para el pueblo. Debe escoger su estilo de vida dentro del socialismo del siglo XXI. Debe tomar súper decisiones sobre su futuro.

Hoy, podemos, por vez primera, hacer que un proceso revolucionario en América latina sea consciente. Aplicando una política nacional consciente, podemos formar los nuevos valores para la cultura nacionalista del mañana. Teóricamente, es posible producir gobiernos regionales y locales con un socialismo nacional que analice el contenido de sus palabras, examine sus opciones, deduzca su sistema de valores y ponga al día sus programas para reflejar los cambios en tales valores y, en definitiva, tome en su lugar decisiones cada vez más importantes para el proceso revolucionario. Es posible que este momento histórico sea el adecuado para dar el salto a un nuevo sistema socialista unido y único que garantice una estabilidad interna. Pero, ¿Cuáles serán sus consecuencias y cuales sus alternativas? ¿Queremos dos sociedades divididas? ¿Deberíamos volcar nuestros recursos por conseguir energía nuclear? ¿Cuándo, en que términos y condiciones? ¿O deberíamos realizar un esfuerzo parecido en desarrollar etanol, biodiesel o hidrogeno? ¿O seria mejor invertir estos fondos en el país? ¿O que las FARC no sean terroristas? ¿Cómo pretender que los ministros, gobernadores, alcaldes, de la revolución cambien? Conservando intacto su personal, asesores, secretarias, y demás funcionarios, porque trabajan 10, 20, años, ellos, ellas son en parte, el mal, en la que estos funcionarios se protegen, excusando su ineptitud y corrupción.

Es lógico, que de optarse por la energía nuclear, en la sociedad surgirían grandes diferencias y más acusadas entre la sociedad de clase media alta orientada a hacer oposición y aquella en que las masas todavía son incapaces de tomar racionalmente decisiones. En la primera, la democracia hacia el socialismo es una firme negación. En la segunda, las presiones y necesidades políticas conducen al gobierno, por estilos diferentes, por una pequeña elite de funcionarios. En suma, la elección determinará los estilos culturales para el mañana. Por eso las cuestiones políticas no pueden resolverse en diferentes estilos socialistas en gobiernos regionales y locales. Estas nos afectan más profundamente que los problemas políticos superficiales y profundos con los que nos enfrentamos en la actualidad. No podemos, seguir tomando decisiones a la manera capitalista, eso está claro. No podemos permitir que obedezcan solamente a consideraciones económicas de la nueva clase de gobierno, o que solo obedezcan las órdenes del presidente, mientras este ordene, dejando de lado la convicción revolucionaria al menos, ya que la socialista… para que perder el tiempo, por ahora, ablando de ella. No podemos permitir que se tornen en una variedad socialista. Y no podemos delegar tranquilamente la responsabilidad de tales decisiones, en funcionarios o administradores que ignoren las profundas consecuencias de sus propias acciones, ya que algunos les interesa terminar su periodo, los otros con ansias de poder desbocado, para sostener su individualismo.

Es inútil decir que el ambiente no está cargado de explosivas consecuencias sociales. Y quienes piensan que hay tiempo para afianzar el proceso con maneras mucho mejores y meditadas, están equivocados, porque no será así. La política de control y revocatorias para Alcaldes y gobernadores provocará más conflictos en los días venideros, por la ineficiencia de esta, sometida a manipulación por los afectados. Pero con conflictos o sin ellos, el socialismo tiene que ser primero unificado y domesticado, si queremos controlar las costumbres capitalistas, y dar impulso hacia los nuevos valores, el esfuerzo debe ser primero interno, debe ser endógeno ¿Se puede vivir en una sociedad a punto de perder el control?. Esta es la pregunta que nos plantea la selección de estilos socialista. Pues, esta es la situación en la que nos encontramos. Pero lo más terrible es que otros muchos procesos sociales han roto las amarras y oscilan furiosamente, resistiendo nuestros mayores esfuerzos por encausarlos al proceso bolivariano. Vivienda, corrupción, desempleo, criminalidad; he aquí unos pocos ejemplos de los muchos campos en que nuestros esfuerzos por moldear el cambio parecen inadecuados y vanos desde los gobiernos regionales y locales. Algunos de ellos están íntimamente ligados a la falta de ideología; otros son independientes de esta. ¿Cómo evitar estos problemas? Si los propios gobiernos, incluidos los que tienen mejores intenciones, parecen incapaces de orientar el cambio en la dirección de vida.

A costa de mas de 3 millones de barriles diarios de petróleo. ¿Por qué algunos de los programas de bienestar social no se consolidan? ¿Por qué los más de 5 millones de buhoneros nos quitan el espacio público de todos? ¿Por qué pequeñas y grandes protestas se quejan en Miraflores? ¿Por qué las nuevas autopistas no solucionan la congestión vehicular? En una palabra, ¿Por qué? Tantos programas socialistas y bien intencionados se vuelven rancios tan rápidamente produciendo efectos secundarios que anulan las disposiciones centrales del presidente. ¿O será que el proceso ha perdido el tino? Si perder el tino quiere decir carecer en absoluto de toda norma, sin duda es una falsedad o una exageración. Pero si quiero decir que los resultados en la política social se han vuelto erráticos y difíciles de prever, por la estupidez de seguir con estilos socialistas que derrumban los procesos de decisión del verdadero socialismo del siglo XXI. Ejemplo: los partidos políticos de izquierda o gobiernista, MVR, PPT, Podemos, PS, PCV, ninguno ha sido capaz de apoyar el hombro para combatir el feudalismo o integrar a la sociedad en un proceso de unión o de dar alternativas para combatir el burocratismo. Absolutamente todos estos partidos mantienen su propio estilo de confusión socialista por cargos de poder… especialmente en el 2008, como si la revolución se terminara…


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Raúl Crespo


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