CARACAS / ENERO 2026 – Mientras el humo aún se disipa tras los primeros bombardeos sobre objetivos clave, un detalle táctico ha pasado desapercibido para el gran público, pero no para los analistas de defensa: el arribo a la región de un avión EC-130H Compass Call de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF).
A diferencia de los aviones de carga convencionales, esta aeronave es una plataforma de guerra electrónica pura, cuya presencia confirma que el Pentágono está ejecutando una estrategia para "cegar" definitivamente lo que queda de la defensa aérea venezolana.
El EC-130H no transporta tropas ni armamento cinético (bombas o misiles). Su arsenal consiste en formas de onda de energía no cinética. Su misión es interrumpir el mando, el control y las comunicaciones (C3) del adversario.
Interferencia ofensiva: Capaz de degradar la coordinación de las fuerzas en tiempo real.
Autonomía y alcance: Con 7 horas de autonomía y 3.700 km de alcance, puede orbitar fuera del alcance visual mientras anula los radares enemigos.
La llegada de esta plataforma tiene un objetivo específico: probar su eficacia como contramedida frente al complejo sistema de defensa escalonada que las FANB integraron con asesoría rusa. El EC-130H está diseñado para neutralizar:
Largo alcance: Sistemas S-300VM (Antey-2500).
Medio alcance: Sistemas Buk-M2E.
Corto alcance y defensa de punto: Pantsir-S1, sistemas S-125 Pechora-2M y los misiles portátiles Igla-S.
Fase de "Ataques Quirúrgicos"
La presencia del Compass Call es un indicativo de que las operaciones aéreas han pasado de la neutralización masiva a la fase de ataques de decapitación. Al "cegar" los sistemas antiaéreos rusos, EE. UU. garantiza que sus aeronaves de ataque puedan operar con total impunidad sobre instalaciones estratégicas y refugios de la cúpula político-militar restante.
El despliegue de esta aeronave explica por qué, durante la madrugada del 3 de enero, se reportaron apagones y colapsos de comunicaciones previos a las detonaciones. No se trata solo de falta de energía, sino de una densa "niebla electrónica" generada por la USAF para forzar el colapso del mando central venezolano.
En este inicio de 2026, la guerra no se está ganando solo con explosivos, sino en el espectro electromagnético. Con el EC-130H en el aire, cualquier intento de respuesta coordinada por parte de los mandos militares que aún permanecen en Venezuela queda prácticamente anulado, facilitando el control total del territorio pretendido por la administración de Donald Trump.