Matar al amor y a la vida, esa es su meta

 El enemigo de la concordia es la barbarie. Lo contrario del amor  es el odio. El rival de la convivencia es el desprecio… todo lo positivo y constructivo de la existencia, tiene su contraparte en lo negativo, lo destructivo, el mal y la traición de la muerte prematura, la no natural.

Pensando en la razón de algunos seres para fabricar Armas súper mortales y destructivas, no me quedó más que concluir que es simplemente la creación de métodos para aniquilar a los niños en los brazos de las madres o de las madres en los tiernos labios de sus bebes,  asidos a sus senos dándoles la vida que portan, por el bien heredado, es decir el amor maternal, paternal y filiatorio. Quienes crean a esos instrumentos de muerte, saben que la primera victima será la vida.  Es una consecuencia calculada y unos hechos premeditados.  La familia, ese núcleo de padre madre e hijos.  A veces degradados a madre e hijos,  o padre e hijos, pero que aun faltándoles un componente básico, es capaz de generar el amor y la comprensión necesaria para mantener equilibrado el sentimiento humano de paz y convivencia social, que alimenta el espíritu de solidaridad entre los eres humanos.  Pues esa sincronía de vida, es  atacada por personas, que anteponen sus intereses particulares o grupales para beneficios egoístas y que disfrutan sintiendo las ganancias económicas que la destrucción de la fe, la esperanza y el amor les produce.

Es contradictorio y anti humano. Percibir miles de millones en ganancias. Por las transacciones económicas, las ventas oportunas y a precios record, de objetos o servicios básicos de sustentación de vida.  Mientras paradójicamente, miles de millones de personas,  niños,  mujeres,  hombres humilde. Mueren de hambre, sed o por falta de asistencia medica.  Tan solo por que a alguien se le ocurre, que para mantener altos beneficios,  no se puede abaratar el costo de los alimentos, medicinas o servicios de salud, a fin de sostener un status social y nivel de competitividad empresarial que destaque y, que lo haga el empresario más destacado del año. O, que hay que encarecer y acaparar los alimentos, para hacer de ellos combustibles para vehículos que darán mayor  dividendo. Generan millones de victimas a cambio de un reconocimiento hipócrita de efectividad gerencial o administrativa.  Eso se llama capitalismo.

Dividen la sociedad entre triunfadores y perdedores.  Los primeros.  Son esos elementos que hacen lo imposible por vencer y humillar a sus competidores. No les importan las cadenas de cadáveres o destrucción humana que dejan a su paso.  Eso es parte de la lucha. Quienes no reúnen la suficiente capacidad de maldad y avaricia,  naturalmente son barridos y empujados al territorio de los perdedores.

Paradójicamente el centro de proyección de esa mala praxis, está en el corazón del imperio Norteamericano, con ramificaciones hacia Europa,  Israel y otras naciones subsidiarias.  Desde allí todo lo que genere dinero como ganancia es  protegido y asimilado como parte integral del sistema de organización.  Por ejemplo,  éllos tienen en su seno el mayor mercado de consumo de drogas del planeta. Son los mejores aliados de los más grandes productores de esa droga del mundo;  trabajan estrechamente para garantizar el flujo de esas sustancias a sus mercados de consumo.  Para asegurarse el manejo y distribución efectiva, se inventaron la figura de la lucha contra la droga.  A partir de ahí arremeten contra todo aquel que no les colabore.  Entonces se inventan otra cosa llamada la certificación.  Mediante ese hipócrita mecanismo,  aprueban o no de forma unilateral, a quienes según éllos colaboran o no colaboran con el combate a los estupefacientes.  Pero en verdad no es eso lo que premian o no;  Solo chantajean para que sean dóciles ante éllos y sus reales mecanismos de tráfico de la droga a sus mercados.  Paralelamente, son los  gobiernos más terroristas del mundo.  y se inventaron también, la guerra contra el terrorismo.  Una excusa para poder asesinar a quienes se les antoje, donde se les antoje y cuando se les antoje, si no se les someten a sus designios. Esa es la realidad.

      La familia, como célula básica de la sociedad, tiene en el imperio Norteamericano, el enemigo de mayor envergadura.  Atacan al núcleo familiar  con: las drogas, las guerras, la falta de asistencia social, ausencia de servicio de salud, por la ignorancia, al negar educación de calidad y de libre acceso, al pagar sueldos  pésimos, al encarecer la vivienda, al negar acceso a los alimentos básicos, etc.  De esa manera desintegran el núcleo familiar e individualizan a las personas para convertirlas en maquinas de competencia por la supervivencia personal.  Matan el colectivismo y la solidaridad; por ende el amor por el prójimo.  Eso es el capitalismo.

javiermonagsmaita@yahoo.es



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Javier Monagas Maita


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