Caso RCTV sin pelos en la pluma

Pendejo en “venezolano” es el que voluntaria o involuntariamente se presta para hacer el papel de “gran huevo de gallina”. Los hay cultos con “h” e incultos con “g”. También los hay “insulsos” de la “o” a la “ea”.

Negarse a renovar una concesión es diferente a revocarla. Además, si hay razones para no renovarla, las mismas razones son buenas para cancelarla. Pero el gobierno venezolano es indudablemente benévolo. Jamás ha cancelado ninguna concesión a tan irreverentes enemigos políticos. Ni siquiera después del 11 de abril.

El ejecutivo nacional no está obligado a renovar la concesión de RCTV. Eso sería anticonstitucional. Y el gobierno sería un “gran huevo de gallina” si le renovara una concesión de TV a una gente empeñada en usar la misma para revocarlo. ¡Así es! ¡Llámenlo motivos “políticos”!

Señor Miguel Ángel Rodríguez, diga lo que diga, un canal de televisión no es un partido político.

Libertad de expresión no es libertad de decir lo que se le venga en gana. Lo primero está limitado por reglas de civilidad. Lo segundo es contrario a lo que debería ser la actitud responsable de un medio de comunicación social.

Vivir civilizadamente requiere el sacrificio voluntario de ciertas “libertades” que ejercidas en público sobrepasan los límites de la decencia. Eso aplica tanto a individuos como a instituciones.

Autocensura es una buena práctica cristiana. Es respeto y buenos modales. La humanidad es diferente a los animales gracias a ella. Moral es tener la capacidad de usar la autocensura.

Pero el mono está en su derecho a hacer su papel de primate. Sin embargo, el mico no tiene derecho a poseer una cuchilla. Eso es una afrenta a los derechos de los demás.

¡La CEV! Como representantes de Dios sobre la tierra son una vergüenza. Se escandalizan por la culminación de una concesión de televisión. Entonces vociferan, “¡Violación a los derechos humanos y amenaza en contra de la libertad de expresión!”

También se horrorizan cuando el pueblo destruye muñecas de porcelanas. Entonces denuncian, “¡Sacrilegio!”

Solo Dios sabe la razón por la cual guardan silencio cuando uno de sus compañeros de trabajo “viola” los derechos humanos de un menor de edad. ¿Hipocresía? Quizás... Ese es el dilema del que no sabe cual es su papel en la vida.

¿La iglesia es para salvar almas para el Señor o para luchar por el derecho de San Marcel a usar una concesión de TV para actividades políticas?

Es cierto Miguel Ángel. Siete millones trescientos mil votos es menos de la mitad de 16 millones de votantes. Pero 4 millones 200 mil es mucho menos. ¿O no?

Tú y los inventores de desobediencias legítimas, los diseñadores de paros que tumban gobiernos cívica y pacíficamente, los mercaderes de vida eterna dedicados al muy terrestre oficio de la política, todos ustedes en este “imperio de la arbitrariedad” aun conservan el derecho inalienable a hacer el papel de “grandes huevos de gallina”.

Me perdonan pero ya basta.

elio@vheadline.com


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Elio Cequea


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