A propósito de ser ciego...

Vivimos en una implacable y mordaz dictadura que se quiere disfrazar de “democracia”

No existe ningún antídoto que "inmunice" de manera radical contra la deformación burocrática del centralismo. Se trata en verdad de un principio que opera con una extraordinaria fragilidad. Basta una simple relación aritmética mayoría-minoría para poner a funcionar el centralismo de manera aberrante. En nombre del centralismo Stalin convirtió el Partido Bolchevique es la negación del marxismo y la revolución. Esto no es una casualidad.

Rigoberto Lanz

Si mañana apareciera en el país un auténtico líder capaz de arrastrar a las masas y levantar al pueblo en legítima protesta contra un gobierno que se defecó sobre la Constitución, pero además viola de manera descarada los derechos humanos de una población que se encuentra diezmada en lo político, económico y social, es seguro que esa individualidad, independientemente del grupo que pudiera motorizarlo, rápidamente el madurismo saldría por cualquier vía con el propósito de inhabilitarlo, o en su defecto, acusarlo de cualquier delito, aunque para ello, fuera necesario decir que fue encontrado en "flagrancia" hablando con un burro sobre Nicolás Maduro.

Incluso, si la inhabilitación o el "delito" estuvieran cerrados como opción de destrucción política ante un eventual líder, no dudo que el denominado colectivo "La piedrita" o sus derivados, acompañados del grupo de "asesinos legales" que integran el componente paraestatal de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), de la noche a la mañana éstos "localizarían" armas y explosivos en la vivienda o sitios de reuniones de una nueva figura emergente en lo político, y se diría palabras más, palabras menos, que al "encontrar" un arsenal en los espacios pertenecientes de un grupo opositor, éstos habrían respondido con balas, razón por la cual, se vieron en la necesidad de responder en los mismos términos, cuyo desenlace fue la aniquilación del "grupo terrorista".

De hecho, esa ha sido la respuesta del madurismo. Así tenemos que un "contralor" que además tuvo el cinismo de hablar que es practicante del "nepotismo positivo" - en alusión a que una buena parte de su vinculación por consanguinidad y afinidad, lo secundan laboralmente en la propia "contraloría"- sin derecho a la defensa, y sin una sentencia definitivamente firme, al estilo de un funcionario con poderes "plenipotenciarios y supraconstituyentes", inhabilitó a varios políticos hasta por períodos de 15 años, lo cual se convirtió en una aberración jurídica, porque ni siquiera quedó el derecho de apelación. En otros casos, la policía política cuando se lleva detenido a alguien es una condena jurídica definitiva. Así tenemos el caso de cientos de militares, entre ellos los generales Raúl Isaías Baduel o Miguel Rodríguez Torres, o más recientemente las acciones cometidas contra el diputado Juan Requesens.

Y si de asesinatos de figuras relevantes en contra de la neodictadura se trata, pues el caso de Oscar Pérez y sus rebeldes, no sólo fue público y visto por diversas redes y medios en los espacios internacionales, sino que reveló que al madurismo, ni siquiera el hecho de que un grupo pueda rendirse en un momento determinado ante los avatares de la lucha política, tiene alguna validez, porque al final cualquier excusa será suficiente para descargar todo el plomo que sea necesario, para dejar en evidencia que estamos en presencia de un gobierno mordaz e implacable ante quienes intenten disputarle el poder.

Hoy, el madurismo va a China, y tal como lo señalamos, se fue a vender Petróleos de Venezuela¹, y regresa diciendo que con los 5 mil millones de dólares en préstamos, aumentará en un millón de barriles diarios la producción petrolera, pero a su vez, lo que sería ese eventual aumento en la venta de barriles de crudo, también sería enviado a la misma nación asiática.

O sea, que el negocio que hizo Maduro con los chinos, les permitió a éstos pagar y darse el vuelto. Nos prestarán una suma que recibirán empresas chinas para elevar la producción, y cuando ésta hipotéticamente logre aumentarse, pues, se llevan ese petróleo a su país hasta que "terminemos" de pagarles, y es casi seguro, que sobre ese préstamo vendrían otros en condiciones similares. Esto equivale a decir que prácticamente estamos regalando nuestra soberanía, pero también la producción petrolera a los chinos, mientras ellos el dinero que supuestamente nos estaría "beneficiando", es recibido hasta con impuestos exonerados para la empresas chinas que trabajarían con el crudo venezolano. Pero a tal forma de hacer negocios, el madurismo le llama establecer negocios en condiciones de "respeto" ¡Pendejos!

Lo único que busca el madurismo con la intervención e inversión disfrazada de China y también de Rusia en Venezuela es un beneficio político que supuestamente les ayude a garantizar el poder imponiendo cualquier tipo de tropelías, manipulando decisiones jurídicas y administrativas, en relación con sentencias "legales" o procesos "electorales" totalmente manipulados.

Y todo esto ocurre en el medio de una espantosa hiperinflación que ya pulverizó el nuevo "cono monetario", denominados "soberanos". Es decir, el bolívar sigue convertido en bazofia monetaria, lo cual significa que la memoria del Libertador continuará siendo impregnada con la destrucción, el hambre y la miseria de un pueblo, que al parecer no le quedará más remedio que aumentar sus desesperanzas en el ámbito interno, mientras millones de connacionales multiplicarán el éxodo hacia el exterior, para huir del madurismo.

Que nadie se llame a engaño. Estamos en presencia de un neototalitarismo más rancio que la dictadura de Mussolini, con más odio que el régimen nazi de Hitler, y con más sometimiento al hambre que el Holodomor que impuso Stalin. Esa es la simbiosis del madurismo, también contaminada por las dictaduras de Castro, Videla y Pinochet en materia de violación de derechos humanos.

Estamos en la neodictadura del siglo XXI, aunque mañana salgan los seniles maduristas a decir que cómo es eso de que escribo estas líneas en una "dictadura" ¡Hipócritas! Ustedes bien saben que en Venezuela no existe estado de Derecho, y que artículos como éstos, o por menos de estas líneas, cuando la cúpula del poder tenga las ganas de arremeter en mi contra, podrán encarcelarme sin derecho a pataleo.

Por eso les digo, sin ninguna restricción. Prefiero estar preso o continuar perseguido por mis ideas de libertad y democracia, defendiendo los derechos de un pueblo ultrajado por una podrida cúpula gobernante, que ser parte de una secta que ha sido denunciada ante instancias internacionales de corruptos, delincuentes y narcotraficantes. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

***

¹ https://www.aporrea.org/energia/a265677.html

 

 

 

 

 



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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