Movilización fascista

L a oposición a la actual política venezolana no es solamente local, ni siquiera regional, es mundial y busca destruirla por medios perversos de descrédito y desestabilización. La universalidad de la oposición contra el país, el ensañamiento y odio exorbitante de todas las oligarquías y la derecha de todas partes miden la importancia y trascendencia de esa política.

¿Por qué esa movilización general? Sencillamente, porque el proceso venezolano no está circunscrito solamente al país, es ejemplar, como lo demuestra el despertar latinoamericano, y no intenta reparar los vicios y deformaciones de un sistema sino sustituir el sistema mismo, corrompido, injusto, degradante del ser humano y fuente de toda inmoralidad: de guerras y depravaciones, de explotaciones y miserias, lacras que en su conjunto, como un ramillete de desgracias, constituyen el capitalismo inhumano que ha imperado en el mundo a través de todos los tiempos, por lo que la historia de la humanidad ha sido la historia de la delincuencia de los países e instituciones que han predominado en el mundo, de sus saqueos, de sus expoliaciones, de sus asesinatos, del colonialismo, de la esclavitud y de toda manifestación de dominación.

Los medios de información, en su mayoría, son los guardianes de ese sistema y tienen un mismo fin en cualquier lugar: proteger y defender los intereses de sus dueños, como en la emblemática SIP y con el empleo de vicios y deformaciones que genera el ejercicio informativo y que están sincronizados, como en un libreto, por lo que hace innecesario, intercambiar, entre ellos, campañas y programas de descrédito del gobierno, como es el caso actual de la propaganda emprendida por el fascismo venezolano, argentino y peruano, que recurre hasta la estupidez exagerada como es el caso de las latas de atún, cuya magnitud de imbecilidad pueril no es suficiente para acallar a los enemigos del gobierno venezolano, que recogen tal infundio, como la prensa fascista española y de otros países, aunque hay que reconocer que atacar al Presidente de Venezuela no es tarea fácil, dada la sucesión de aciertos en su haber que cada día lo hace más fuerte.

Abogado


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Manuel Quijada


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