Don Mario:
Lanzarle pestes a la clase trabajadora no es de revolucionarios. Burlarse de la carta de los Trabajadores de VTV, insultar a trabajadores de VTV en la propia pantalla de VTV, no es digno. Sobre todo porque no la leyó completa, sino la parte que a Ud. le convenía para que el Señor Pimentel no quedara en entredicho. En la carta no dice que él nunca estaba en su oficina, sino que nunca se mezcla con la gente que trabaja en las trincheras de VTV. ¿Por qué elude el fondo de la cuestión? ¿Por qué no la leyó completa? Con todo y lo adornado que haya sido el lenguaje utilizado, tiene méritos esa Réplica. Nunca habían recibido una respuesta de ese tipo, sino que esperaban ustedes las cosas chambonas y grotescas que se supone podría escribir un obrero. Pero ni así hubiera sido diferente su actitud lacaya y complaciente con el poder mediático. Porque entonces hubiera dicho que era un panfleto. ¿Quién los entiende?
Don Mario, es fácil, demasiado fácil, pararse frente a las cámaras y denigrar, insultar y tratar de desmoralizar a los que cuidan que salga su propia imagen en pantalla, los hombres y mujeres de VTV. Es fácil, y para facilitarlo más, aquí le enviamos otros epítetos, insultos y maldiciones que puede utilizar la próxima vez que arremeta contra los trabajadores: cocainómanos, malandros, déspotas, quintascolumnas, marihuaneros, oportunistas, falsos, malagradecidos, vendepatrias, contrarrevolucionarios, vagos (repetido), ineptos (repetido). Usted conoce bien esas palabras. Pero no tema utilizarlas. Sobre todo porque los trabajadores de VTV no tienen quien los defienda, están desguarnecidos, abandonados, y en lenguaje que Usted sí comprende: somos unos cagados. Así de simple. Siga. Que nadie desde el campo de la revolución se atreverá a salir en nuestra defensa. A nadie le duelen unos "vagos", como se jacta en decir el señor Pimentel.
Siga usted con sus insultos contra los trabajadores de VTV. A fin de cuentas nadie le va a reclamar esa falta de hombría. Usted es el ungido por los dioses, el elegido, el único, el preferido, el perfecto, el favorito, el predilecto, el unigénito. Más bien, prepárese a que lo elogien un día de estos, a que lo premien, lo ensalcen, lo promuevan, lo eleven, lo feliciten, y se sientan orgullosos de “un gran patriota”.
Pero, después de todo, quién no va a estar resteado como lo está usted. Con esos “merecimientos bien ganados”, camionetas, escoltas, programas de TV, periódicos, quince y último, y primero y demás días, tal vez.
Usted, don Mario, también debería saber que sin esos elementos enumerados, sin su conexión con el poder, su programa, su periódico, sus camionetas, sus escoltas, que hacen lucir “jocosos” su desfachatez y sus insultos arrogantes (qué risa me da, Mario, vuélvelo a hacer), sin esas cosas, usted es nada, sin esas cosas usted es un miserable igual que cualquiera de nosotros.
Porque, a decir verdad, don Mario. No es peligroso para la revolución unos trabajadores, que lo único que piden, (LA REIVINDICACIÓN MAS IMPORTANTE), es dignidad, trato digno, trato revolucionario. Repetimos. ¿Es mucho pedir? Somos trabajadores revolucionarios.
SEPA que lo que sí es verdaderamente peligroso para la revolución es un bruto, un ignorante, un incapaz, con ideas propias. Muy peligroso.
TRABAJADORES de VTV POR LA DIGNIDAD
luismario991@hotmail.com