¿Tiene derecho un guarimbero común y silvestre a intentar derrocar un gobierno democrático y constitucional?

Después de casi tres semanas ha sido liberado Javier González uno de los guarimberos de Los Ruices, quien fuera detenido tras allanamiento a su residencia, después de haberse comprobado su inocencia en el caso de los dos asesinatos que ocurrieron en esta zona residencial el 6 de marzo del presente año. Entendemos que no fue víctima de torturas durante su encarcelamiento, algo que serviría para desmentir la farsa de que los derechos humanos no se respetan en el país, pero como todo es una farsa no hay argumentos que valgan para desmentirlo.

Lo que sí está plenamente demostrado es que “javi”, fue uno de los guarimberos que durante varias semanas mantuvo asediada a la comunidad de Los Ruices, hasta ese fatídico 6 de marzo cuando ese juego de estos “héroes de Los Ruices” condujo al asesinato de dos personas: un mototaxista y un Guardia Nacional.

Sólo después de esas trágicas y lamentables muertes el gobierno nacional toma la decisión de instalar de manera permanente (24 horas), donde se ubicaban los guarimberos, a la Guardia Nacional Bolivariana con lo que se puso fin a la guarimba en esta zona.

La liberación de Javi puede interpretarse como la confirmación de que no es un mercenario pagado por la CIA, ni un paramilitar de los de Uribe, incluso que tampoco tiene que ver con los muchachos que están recibiendo plata de Voluntad Popular por realizar guarimbas. No, Javi es sólo uno de esos venezolanos a los que les han hecho creer que en Venezuela gobierna un régimen dictatorial, tiránico, asesino y criminal que no respeta los derechos humanos y que es obligación de quienes se oponen salir del régimen por cualquier vía, incluyendo la violencia que implica el asesinato de personas incluso más allá de que tengan ideología afín al chavismo o no.

Pero además de ello, Javi cree también que por culpa del gobierno en este país no hay oportunidades para los jóvenes y para él, y los que piensan igual, no tiene ningún valor que Venezuela posea actualmente la quinta matrícula universitaria más alta del mundo.

Javi sabe que Venezuela a mediados del año pasado recibió reconocimiento de la FAO por haber alcanzado el hambre cero (meta del milenio) y que esto ha sido consecuencia de las políticas que el gobierno nacional desde el año 1.999 ha puesto en marcha, pero lo más seguro es que javi está descontento con el gobierno porque le redujo su cupo de compras electrónicas al exterior de 400 a 300 dólares, o porque ha visto mermada la posibilidad de viajar por el mundo con los dólares subsidiados que otorga el gobierno.

Javi dice también que este gobierno es un desastre y que promete y no cumple, él habita una vivienda digna junto a su familia, pero olvida o no le importa que el gobierno nacional en menos de tres años haya construido 500.000 viviendas dignas, que hacen posible que el mismo número de familias venezolanas vivan actualmente con un poco más de dignidad de la que vivieron durante años.

Claro que javi tiene el derecho a oponerse al gobierno porque no le gusta, por cualquier razón, ya sea porque el Presidente actual se desempeñó como autobusero o porque también es de los que repite que Nicolás Maduro nació en Colombia, como si fuera cierto y como si no fuera una patraña más de la derecha internacional que apela a un “chovinismo” barato y ramplón y que caló en la clase media.

Pero a lo que no tiene derecho javi es a imponer a todos, por la vía violenta, su deseo de “Maduro vete ya”, porque el deseo de Javi de que Maduro se vaya no tiene más peso ni valor que el deseo de los millones de venezolanos que creen que Nicolás Maduro debe concluir su mandato y permanecer en Miraflores hasta que la mayoría de venezolanos en elecciones decida lo contrario, como ocurrió con Chávez, otro con al que Javi seguro quiso que derrocaran siempre.

Javi, tiene derecho a oponerse pacíficamente al gobierno, claro que sí. Pero sin salirse del marco de la democracia y de la ley, porque los que apoyamos al gobierno exigimos que se cumplan las leyes y a quienes como él participan de guarimbas habría que aplicarles la ley por participar en eventos que causan zozobra y desasosiego en la comunidad y en muchos casos, como ocurrió el 6 de marzo en Los Ruices, hasta muerte de personas.

jgonzingeniero1984@gmail.com


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Juan González


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