La Educación Encierra un Tesoro: Pilares Fundamentales en la Planificación Docente del Siglo XXI

Uno de los hitos más representativos y significativos del pensamiento pedagógico contemporáneo se haya inscrito en los contenidos del Informe presentado ante la UNESCO por la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI presidida por el catedrático e investigador francés Jacques Delors en el año 1996. Adentrarse en el fascinante contenido que advierte el informe ofrecido por esta comisión resulta de gran utilidad para quienes incursionamos en el complejo campo de la educación; ello por cuanto el mismo ofrece la posibilidad de discernir sobre realidades tangibles que atentan contra la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje, planteando así alternativas emergentes para dar respuestas a lo que debe ser el accionar no solo de la escuela, sino de la familia y la comunidad misma.

De este minucioso y por demás clínico informe, Jacques Delors presenta su libro titulado: "La Educación Encierra un Tesoro", el cual fue editado por el grupo Santillana en el año 1996. En este texto Delors presenta las ideas esenciales derivadas de la comisión internacional sobre la Educación para el Siglo XXI; de lo cual condensa la siguiente afirmación:

Para cumplir el conjunto de las misiones que les son propias, la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto sentido, los pilares del conocimiento: aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; por último, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores. Por supuesto, estas cuatro vías del saber convergen en una sola, ya que hay entre ellas múltiples puntos de contacto, coincidencia e intercambio. (p,91).

Aquí Jacques Delors presenta al mundo entero los resultados argumentados del diagnóstico y deliberaciones generadas desde dicha comisión; planteando que la educación necesita proporcionar las cartas náuticas de un mundo complejo y en perpetua agitación y, al mismo tiempo, la brújula para poder navegar por él. Es así como aparecen lo que hoy conocemos como Los Cuatro Pilares de la Educación (ser-conocer-hacer-vivir juntos). Se trata así de propuestas que en primera instancia pretender humanizar el proceso educativo, hacerlo más sensible, más sociable; donde el centro de todo accionar rebase solo la mera transmisión de saberes y se anteponga a la constitución de sujetos con elevada pertinencia hacia el entorno al cual pertenece… Una educación para el Siglo XXI.

Las naciones del mundo comprendieron el significado y las magnitudes que tiene consigo esta propuesta; es así, como en el Currículo Nacional Bolivariano (CNB) nuestro sistema educativo ha tomado dicha base referencial para dar norte y fundamento al Sistema Educativo, tomando así estos cuatro pilares como esencia, ese ADN que ofrece la nomenclatura hacia la formación del nuevo republicano y republicana que amerita la sociedad. De allí, El Subsistema de Educación Básica comprendiendo los niveles de Educación Inicial, Educación Primaria, Educación Media General y Media Técnica, toma este núcleo teórico-filosófico y lo inserta en el mapa curricular para el accionar de todas y todos en conjunto.

Lograr alcanzar una educación desde el ser, conocer, hacer y vivir juntos requiere un ejercicio clave en los centros educativos, la base o el cimiento operativo que requiere ser promovido con algidez y determinación: La Planificación Docente. Llama la atención emitir tal afirmación por cuanto esta representa para la obra de Delors el talón de Aquiles por cuanto argumenta que una de las deficiencias que atraviesan los centros educativos y principalmente las escuelas, es que los docentes no están planificando para los cuatro pilares; solo se han abocado a uno de estos… Aprender a Conocer. De allí, sostiene:

Mas, en general, la enseñanza escolar se orienta esencialmente, por no decir que de manera exclusiva, hacia el aprender a conocer y, en menor medida, el aprender a hacer. Las otras dos formas de aprendizajes dependen las más de las veces de circunstancias aleatorias, cuando no se les considera una mera prolongación, de alguna manera natural, de las dos primeras. Pues bien, la comisión estima que, en cualquier sistema de enseñanza estructurado, cada uno de esos cuatro "pilares del conocimiento" debe recibir una atención equivalente a fin de que la educación sea para el ser humano, en su calidad de persona y de miembro de la sociedad, una experiencia global y que dure toda la vida en los planos cognoscitivos y practico (ibídem).

La planificación docente no puede estar prisionera en las mazmorras del conocer; pues ello la convertiría solo en un ejercicio vacío e incluso estéril, de poco valor y significado para los estudiantes, ya que la aleja de lo que en verdad simboliza y representa la esencia de los sujetos. Planificar solo para el "conocer" nos aleja del verdadero fin del proceso educativo y forma sujetos fríos, distantes, llenos de unos supuestos saberes sin valor práctico. De allí; es necesario ejercitar la planeación a la luz del hacer, el ser y el vivir juntos; claro está; todo ello en una equilibrada comunión, pues ningún pilar se sobrepone ante otro; ninguno es más importante que otro; los cuatro sostienen la estructura humana, de todos estos necesitamos, el error ha sido que al planificar solo nos hemos centrado en uno de estos, lo cual se resume de la manera siguiente:

Una nueva concepción más amplia de la educación debería llevar a cada persona a descubrir, despertar e incrementar sus posibilidades creativas, actualizando así el tesoro escondido en cada uno de nosotros, lo cual supone trascender una visión puramente instrumental de la educación, percibida como la vía obligada para obtener determinados resultados (experiencia práctica, adquisición de capacidades diversas, fines de carácter económico), para considerar su función en toda su plenitud, a saber, la realización de la persona que, toda ella, aprender a ser.. (Delors. 1996. P, 92).

Con la cita anterior queda plasmado que los pilares (ser-conocer-hacer y vivir juntos) no operan como elementos aislados ni desarticulados; por el contrario, forman parte de una misma dimensión operativa. De allí, la planificación docente debe tomarlas en cuenta a todos como unidad compleja y no como partes segmentadas. Es inconcebible pensar que al momento de planificar tomemos al ser, al conocer, al hacer y el vivir juntos en momentos distintos; ya que cuando conozco (aprender a conocer) produzco, hago, ejecuto (aprender a hacer) en esa misma medida comparto mis saberes, experiencias, vivencias, me integro, participo, respeto y cumplo las normas (aprender a vivir juntos) y todo ello aviva mi esencia humana, me hace más sensible y me reconozco a mí mismo desde mis potencialidades y debilidades (aprender a ser).

Delors reseña esta simetría de forma compleja y holística, develado que la práctica docente debe tener en todo momento estos pilares, de hecho, su concepto de "pilar" habla por sí solo. Así, cuando se desarrolla la planificación educativa, más allá de preguntarnos lo que debe aprender a conocer el estudiante, debemos reflexionar y adentrarnos objetivamente en el cómo debe ser, aproximarnos y aproximarlo al descubrimiento de sí mismo y al reconocimiento de los demás. Ello queda así condensado en la siguiente expresión:

El descubrimiento del otro pasa forzosamente por el descubrimiento de uno mismo; por consiguiente, para desarrollar en el niño y el adolescente una visión cabal del mundo la educación, tanto si la imparte la familia como si la imparte la comunidad o la escuela, primero debe hacerle descubrir quién es. Solo entonces podrá realmente ponerse en el lugar de los demás y comprender sus reacciones. El fomento de esta actitud de empatía en la escuela era fecundo para los comportamientos sociales a lo largo de la vida. (Delors. 1996. P, 94).

Se erige ante la lectura un vértice clave: planificar tomando en consideración al sujeto como ser complejo, que siente, que piensa, que se socializa, que se relaciona con los demás y consigo mismo. De allí, el trabajo de la planeación no debe estar enclaustrado solo en la transmisión de contenidos y temas conceptuales; pues el currículo educativo no es solo "saber" sino que comprende otros rasgos que no debemos dejar pasar por alto. Un ejercicio práctico que bien nos abre ideas para comprender los efectos de una planificación centrada solo en "conocer" es la misma realidad que atraviesa la sociedad…un sujeto que atenta contra la vida de sus semejantes sabe las consecuencias legales y sociales que ello acarrea (él aprendió a conocer) porque está consiente que ello es un delito; pero ¿aprendió a vivir juntos?, ¿aprendió a ser?... De qué sirve conocer cuándo sabiendo no valoro la dignidad humana. He allí la substancia de la planificación docente en los cuatro pilares de la educación.

Por todo ello, la intencionalidad en la que se construye el presente discurso pretende alcanzar niveles de conciencia colectiva donde signemos a la planificación docente un carácter más amplio, plural, contextualizado a lo que la sociedad venezolana verdaderamente necesita. Todo ello consustanciado con la imperativa tarea de hacer de las escuelas espacios para ser. Conocer, hacer y vivir juntos. Ello se resume a partir de una planeación docente se evidencie:

Aprender a vivir juntos desarrollando la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia ⎯realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos⎯ respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz. • Aprender hacer para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal. Con tal fin, no menos preciar en la educación ninguna de las posibilidades de cada individuo: memoria, razonamiento, sentido estético, capacidades físicas, aptitudes para comunicar... (Delors. 1996. P, 130).

La planificación educativa en el subsistema de Educación Básica, necesita sentirse nutrida a partir de la concepción epistémica del "aprender a prender", condicionando al sujeto para que este sea artífice y protagonista central en la generación del conocimiento. Por ello, en cualquiera de las formas de organización de los aprendizajes (Proyecto Educativo Integral Comunitario, Proyectos de Aprendizajes, Clases Diarias, Planes Semanales y/o Quincenales, Planes Integrales) los cuatro pilares debes estar diluidos entre sí, consolidados, implicados como amalgama que transforma y conmueve al estudiante a ser cada día mejor.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Delors, Jacques (1996) La Educación Encierra un Tesoro. Editorial Santillana. Madrid. España.

 

*Profesor. (M.Sc) Pedro Díaz Muñoz

Facilitador del CIPPSV. Monagas.

Facilitador de la UNEMSR. Monagas.

Director de la E.B.C "Raimundo Díaz"

 

diazpedro7814@gmail.com



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