(La alegría y los malos ratos son alimento de un día)

Misiva de un pitiyanqui frívolo a un compadre chavista

Estimado compadre, disculpe la tardanza en escribirle, pero me es necesario disparar algunas ideas, para refrescar la memoria de los pasatiempos actuales que, nos distancian como viejos compañeros de la IV República, si es que alguna vez nos salimos, mis dudas al respecto las tengo, pero eso será chamba para otra ocasión.

Lo más importante, es actualizar lo mundano, que nos refriegan a diario los medios de comunicación en olas de palabras bien arrimadas, donde nadamos contra la corriente para no ser arrastrado de ambos lados (norte-sur) al malecón de los murmullos, donde allá en su país son especialistas en esos menesteres, yo estoy globalizado y usted rojo rojito, no me diga que no, porque sé de sus andanzas, siempre hay un pajarillo piando. Acuérdese que Santo Tomás nació de día.

De nosotros, te diré, que su ahijada Totuma del Monte, sigue creciendo y come a toda hora como tortuga de mar, su comadre Silvestre, engordó como una cochina, no hay trapo que le sirva en este ámbito y todo compadrito por mi culpa, por mi grandísima culpa. Una vez que nos instalamos acá en Miami y después de cumplir con las leyes americanas, que aquí sí se respetan compadre, monté una venta de chicharrón tipo El Junquito con arepitas peladas al carbón y entonces, se me mala acostumbró a comerse el primer chicharrón del caldero y por ahí empezó su gula que nos trastoca hasta para hacer el amor mallamero. De mí, sólo te cuento que me volví estítico crónico y de noche me sudan mucho las manos.

El negocio camina bien, invertí sensatamente mis centavos, y hoy puedo asegurarle que gracias a mi propia iniciativa y a todos esos hambrientos venezolanos, cubanos y algunos obesos nacionales, que son nuestros mejores comensales que nos arriman a diario, los dólares suficientes, para que la venta del chicharrón con guasacaca como cebo, prospere en forma creciente y nos afiance en este suelo de mis ilusionas al cubo, porque de lo contrario qué sería de nosotros compadrito.

Bueno compadre, ahora paso a preguntarle para que me informe in situ, lo que no me preocupa de tu nación y sí de su vida peregrina como chavista consumado y bien recompensado, además, como alcatraz de los mares realengos. Recuerde que su primera salida fue en la lancha nueva esparta cuando zarpó hacia El Puerto de La Guaira con usted descarnado y desorientado, para luego buscar en Caracas de que palo ahorcarse.

Me imagino a mi comadre Dolores Llanera, cayéndole a palo a la piñata, yo siempre la admiré por su forma inteligente de lograr sus propósitos con un micrófono en la mano izquierda y con el mazo dando con la derecha y también sé, que las oportunidades llegan y hay que aprovecharlas sin ver para los lados, ¡ah compadre! Siempre se lo dije a Silvestre, algún día seremos endemoniadamente ricos, pero ya ve, ustedes allá y nosotros acá como quien dice, cada buitre en el aire.

Siempre nos llegan buenas y malas noticias de su horizonte, pero más son las malas y, de eso se encarga Patricia Poleo como nuestra Condoleezza Rice que nos sazona con su salsa periodística alarmante de peculiaridades. No hace mucho pasó por el negocio y como buena gorrona se entripó de mis chicharrones sin dejarme ni la propina para los mozos y a cambio soltó a viva voz, algunas perlas de la distracción politiquera venezolana, asegurando que en Sabaneta del estado Barinas, unos hermanos bien conocidos en la región, habían descubierto varias minas de uranio y que José Vicente, la vedette del canal 10, no informaba nada de eso, en los confidenciales de su programa de los domingos y que mucho menos lo refería Ultimas Noticias, dirigida por Eleazar Díaz Rangel que de vez en cuando le dispara tiritos al Gobierno y pocas veces a la oposición, sin perder su compostura de revolucionario incólume Eso te lo refiero como lo más importante, por ser esos dos señores, dos pilares de su democracia, lo demás, mi compadre cuentos de camino para darle oxígeno a la audiencia.

Empezar es difícil –compadre- pero despedirse es peor, porque las palabras se pierden en el galillo de la fraternidad y no son fáciles de salir, porque se van por el camino viejo hacia puertos lejanos en barcazas flotando dentro de la imaginación. No puedo despedirme a la llanera, porque no lo siento, aunque el cantar tiene sentido y los ríos profundos del alma nos ahoguen, seguimos luchando y a usted como a mi comadre, les esperan larga vida para que se gasten los reales que le han sacado a la revolución bonita. No olvide en escribirme que en nada lo he ofendido para que no me responda. Recuerde que las flores del camino se marchitan, pero el camino siempre sigue siendo el camino, aunque a veces es refrescante voltear atrás y preguntarse que hemos sido.

¡Good-bye!


estebanrr@cantv.net


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Esteban Rojas


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