Denunciamos un nuevo Golpe de Estado en marcha

La muerte del Presidente Hugo Chávez ha creado la sensación en varios dirigentes del oposicionismo radical que ahora si es posible la rápida destrucción de la Revolución Bolivariana. Dicha sensación no murió con el resultado electoral del 14 de abril que consagró el triunfo de Nicolás Maduro como nuevo Presidente de Venezuela, por el contrario, ha alimentado las pretensiones de conquistar el poder por cualquier vía, incluyendo la golpista.

No se trata de que los 220 mil votos de diferencia entre Maduro y Capriles justifiquen dudas razonables en el candidato fascista para solicitar un reconteo, la verdad es que las peticiones de abrir todas las cajas para comparar los 15 millones de papelitos (comprobantes electorales) con lo anotado en los cuadernos de votación es una excusa absurda para mantener el discurso del fraude frente a la población antichavista y que esta permanezca activada por el odio así como dispuesta a nuevas confrontaciones.

Todo vale para negar que fue derrotado, al dirigente fascista no le importa incendiar el país y agitar a sus más violentos seguidores con tal de evadir el costo político de reconocer el negativo resultado que alcanzó el pasado 14 de abril. Por eso su plan es desprestigiar a todas las instituciones del Estado que lo desenmascaren como un individuo farsante en la política y que no se dobleguen ante sus inescrupulosos chantajes.

Para Capriles la única autoridad pública legítima en Venezuela es él mismo. Ese discurso no van a cambiar, muy a pesar de cualquier modalidad de auditoría que se practique, incluso aquellas al margen de la Constitución y de la ley. Su equipo asesor golpista le aconseja desacreditar al CNE, al TSJ, al Poder Ejecutivo y a todo el Estado venezolano pues ello crea un clima de justificación para una hipotética rebelión civil y militar basada e el artículo 350 de la Carta Magna. Solo sus seguidores más radicales le acompañan en su actitud antidemocrática, solo los fascistas que desprecian los derechos humanos estarían dispuestos a cometer actos terroristas con la enfermiza justificación de una auditoría electoral que ya ha sido realizada y cuya ampliación, el propio Capriles la rechaza a sabiendas de que ratificará la realidad de su derrota.

El movimiento revolucionario debe sanar sus heridas por la muerte de Chávez pues el mayor homenaje que se le puede hacer al Comandante es fortalecer la unidad popular. Siempre rendiremos honor al gran legado del Gigante pero a la vez es urgente permanecer alertas frente a las amenazas golpistas de la burguesía fascista vendida al Imperialismo Yanqui que hoy más que nunca avanza hacia una nueva aventura golpista pues para nada está en sus planes esperar 3 años para, dentro de las reglas de la democracia, intentar un referéndum revocatorio contra Nicolás Maduro.

El objetivo claro de la derecha es crear pronto un escenario de ingobernabilidad nacional, de caos generalizado frente a los ojos de nuestro pueblo y demás gobiernos del mundo, lo cual podría costar muchas muertes que a la élite fascista no le importa en lo más mínimo. Con ello se pretende un resultado propagandístico: convencer a un grupo de altos oficiales militares de que deben intervenir para evitar una mayor calamidad nacional, o justificar ante la comunidad internacional la intervención de EEUU como salvadores en nombre de la paz y el orden en Venezuela.

Constitucionalista. Profesor de estudios políticos e internacionales UCV.
http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

@Jesus_Silva_R
jesussilva2001@cantv.net


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

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