Más allá de derribar monumentos coloniales es vital repensar la historia y las responsabilidades

Cuando Chile estalló en protestas contra las políticas neoliberales del presidente Sebastián Piñera y el legado de la dictadura del general Augusto Pinochet, la población nativa Mapuche procedió a derribar monumentos coloniales y estatuas en sitios públicos del país. Estas noticias fueron de gran importancia para el reclamo de Chile en torno a su memoria histórica y en particular aquella durante la dictadura, las referencias legales en torno a los Mapuche fueron retiradas.

https://www.mapuche.nl/english/mapuche.html

En otras partes del mundo, la lucha chilena por conservar la memoria histórica del pueblo no resonó mucho. Pero ahora, cuando las estatuas que glorifican el colonialismo…

https://www.tritworld.com/magazine/racist-and-colonial-monuments-laid-to-rest-around-the-world-37158

fueron derribadas y destruidas en Estados Unidos, Gran Bretaña y Bélgica y las ramificaciones del dominio colonialista fueron traídas a casa, particularmente los vínculos entre colonialismo y racismo. La pregunta que debemos hacernos es ¿Qué pasará cuando las actuales protestas se agoten y la actual situación ya no sea noticia y sea ocultada a la visión e interés público?

Ha habido una mezcla de reacciones ante el derribamiento y destrucción de los monumentos coloniales, desde la aprobación de su eliminación hasta el confinamiento de tales reliquias en museos. Las actuales protestas necesitan de una estrategia si es que se desea que las manifestaciones iniciales contra el legado histórico colonialista produzcan un fuerte impacto en las actuales políticas.

Ambas, la glorificación y la erradicación conducen hacia diferentes formas de olvido ante una falta de educación. Al colonizar los espacios públicos y teniendo que los sistemas educativos perpetúen la narrativa colonialista, la memoria colectiva histórica que es lo que importa, es marginalizada para acomodar la continua violencia que descuida las voces de los colonizados. Así una vez lo declaró Fidel Castro…

https://sssss3-eu-west-1-amazonaws.com/s3-euw1-ap-pe-ws4-cws-documents.ri-prod/9781138824287/ch7/10._Fidel_Castro_At_the_United_Nations_1960.pdf

el año 1960 cuando habló ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, "Las colonias no hablan. Las colonias son desconocidas hasta que tienen la oportunidad de expresarse."

Para los colonizados, la lucha anticolonialista es también un reclamo histórico. Las antiguas potencias colonialistas o sistemas de gobernanza construidos sobre el legado colonialista, prosiguen una trayectoria diferente en relación con su pasado. Por ejemplo, la diferenciación entre las reparaciones hechas a regañadientes a las antiguas colonias y la glorificación del colonialismo a través de los monumentos eregidos en los espacios públicos por los antiguos colonizadores demuestra, que la existente disonancia política requiere de mucho más que destrucción o pasajero furor.

Bélgica por ejemplo, ha observados las manifestaciones con la intención…

https://www.brusselstimes.com/all-news/belgium-all-news/117930/speaker-dewael-on-congo-commission-apologies-are-not-enough/

de organizar debates parlamentarios que vayan más allá de las "gratuitas disculpas". Las Reparaciones por el legado colonialista de Bélgica en el Congo se espera que sean parte de una comisión que se encargue de establecer la verdad y la reconciliación.

El despojo de territorio y la explotación, el trabajo esclavo, el tráfico genocida, las masacres y la mutilación de las poblaciones colonizadas, son componentes de la memoria histórica, todo lo cual debe ser puesto en evidencia. Si las anteriores potencias colonialistas que ahora pasan por países democráticos cambian su pensamiento y su política más allá de los monumentos, el conjunto visible de recuerdos o la preservación de la historia colonialista en los museos debería seguir el destino de algunas de las estatuas. La preservación del racismo en los museos es un andamiaje establecido que impide que la actual conciencia se desarrolle y se convierta en un reconocimiento anticolonialista y solidario. La repatriación de las piezas robadas y restos humanos a sus respectivas comunidades indígenas son solo una parte del andamiaje descolonizador.

El actual enfoque sobre los espacios públicos y cómo estos están marcados por el colonialismo, podría convertirse en una acción histórica si –a través de la educación—la sociedad se empata con la descolonización. Pensar críticamente acerca de la historia en particular, refutar la narrativa establecida como una verdad absoluta, debería acompañar la ira actual contra los monumentos, lo cual corre el riesgo de convertirse en una acción aislada y no consubstanciada con un repensar de la identidad histórica. En Europa, lejos de las ramificaciones del colonialismo, este proceso es de la mayor importancia. Este requiere de un completo reconocimiento del pasado y que ponga en primer plano las narrativas subalternas. Algo menor, solo reflejaría la visión hegemónica sobre los derechos humanos y sus valores –concepto que bloquea un auténtico proceso de descolonización.

*Traducción desde el inglés por Strategic Culture Foundation, Sergio R. Anacona



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Ramona Wadi

Investigadora. Escritora.

 @walzerscent

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