Aunque sea un “recuerdito” para Nancy Cunard


Tal vez, el 99,99% y un poco más en el mundo nada, absolutamente nada, conozcan algo de la vida de Nancy Cunard. Quizá, la aplastante mayoría de quienes han leído “Confieso que he vivido” de don Pablo Neruda no detuvieron sus ojos en las pocas pero ricas páginas en que el gran poeta chileno, de América y del mundo trazó rasgos, por demás interesantísimos, de Nancy. Por lo que dijo Neruda de ella, es que escribo estas líneas, porque, además, teniendo ese libro en mis manos hace algunos años y habiéndolo leído y consultado en algunas oportunidades fue, precisamente, hace pocos días en otra lectura que vine a percatarme de la presencia y de la importancia de Nancy Cunard.

Nancy Cunard, quien no aparece ni remotamente en las páginas del diccionario Larousse, fue una inglesa internacionalista amiga de Neruda, de Paúl Eluard, de Aragón y otros célebres poetas y escritores en tiempo de la guerra española y un poco antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Nancy tenía una pequeña imprenta en su casa de campo no tan cerca de París. Neruda y otros decidieron con Nancy hacer y publicar una obra de poesías, cuyo título correspondió establecerlo al eminente artista chileno y posteriormente ganador del Premio Nóbel de Literatura en 1971. En ese tiempo, el poeta Pablo Neruda haciendo el papel de cajista en la imprenta, colocaba la letra “p” al revés y daba por resultado ser una “d” y lo contrario. De allí nació el apodo de “Dardapo” puesto por Nancy, porque la palabra correcta era “párpados” y cuando se dieron cuenta aparecía “dardapos”.

Nancy había publicado la traducción de “Hunting of the snark”, realizada por Aragón y por ella. Es un poema de Lewis Carrol que, según versión de Neruda, es intraducible y que solamente en Góngora podría hallarse un trabajo semejante de mosaico loco. Sostiene Neruda, por lo menos en ese tiempo, que no había nada más fértil para los poetas escribir o crear sus poesías que la inspiración en la guerra española. Por eso dice: “La sangre española ejerció un magnetismo que hizo temblar la poesía de una gran época”.

Nancy Cunard fue una mujer que rechazó los falsos principios morales y racistas de la alta sociedad burguesa inglesa. Cuenta Neruda que cuando estuvo en Chile se empató con “… un poeta vagabundo y desaliñado, chileno de origen vasco, no desprovisto de talento, pero sí de dientes. Además, el nuevo predilecto de Nancy era borrachísimo y propinaba a la aristocrática inglesa frecuentes palizas nocturnas que la obligaban a aparecer en sociedad con grandes gafas oscuras”.

Nancy Cunard, aquí comienza lo más grandioso y valioso de esa mujer, era heredera única de la familia Cunard Line, hija de Lady Cunard, pero producto de un escándalo de la moraleja aristocrática inglesa fue despojada de la misma por propia petición de su madre. ¿Cuál fue el escándalo que creó Nancy Cunard? Fue, sin duda para los aristócratas ingleses, de orden racista, imperdonable, por lo menos, en ese tiempo debido a los chismes, corrillos y malos comentarios que se generaban en una sociedad monárquica donde el color de la piel es un problema de honor, de vida o muerte.

Era el año de 1930 cuando Nancy Cunard se enamoró de un negro, músico de jazz band. Lo cierto es que se fugó con el negro sin decirle nada a ningún blanco racista de la sociedad inglesa y ni siquiera a su madre. Esta asistía a tertulias donde igualmente se hacían presentes personajes reconocidos por su capacidad económica y hasta intelectual, como: Georges Moore, Sir Thomas Beecham, Aldous Huxley, el príncipe de Gales que luego fue duque de Windsor. “Crema pura”, y allí no había cabida para personas de clase media y mucho menos para “perraje” o de alguien que se le ocurriese recordar el nombre de Marx exponiendo sus ideas sobre la emancipación de los explotados y oprimidos por el gran capital.

Sin embargo, al enterarse Nancy que la desheredaron, envió a su madre y a la hipócrita aristocracia inglesa un folleto de treinta páginas forrado en tapas rojas con el título “Negro man and White Lady ship”. Creo que en traducción significa: “Hombre negro y mujer blanca…”. En ese folleto encontramos el profundo pensamiento revolucionario de Nancy Cunard frente a una sociedad “alta” que vive y se nutre de los peores prejuicios sociales para descalificar al resto de los seres humanos y que no es otra cosa que la esencia ideológica de nazismo.

Entre otros elementos o argumentos utilizados por Nancy para responder a esos prejuicios que son principios de comportamiento de los aristocráticos, estuvieron los siguientes: “Si usted, blanca Señora, o más bien los suyos, hubieran sido secuestrados, golpeados y encadenados, por una tribu más poderosa y luego transportados lejos de Inglaterra para ser vendidos como esclavos, mostrados como ejemplos irrisorios de la fealdad humana, obligados a trabajar a latigazos y mal alimentados. Qué habría subsistido de su raza? Los negros sufrieron estas y muchas más violencias y crueldades. Después de siglos de sufrimiento, ellos, sin embargo, son los mejores y más elegantes atletas, y han creado una nueva música más universal que ninguna. Podrían ustedes, blancos como lo es usted, haber salido victoriosos de tanta iniquidad? Entonces, quiénes valen más?”.

Lo cierto es que haber huido Nancy con un negro fue un delito suficiente para no poder volver a residir en Inglaterra, pero se ganó la admiración de todo un mundo que abrazó la causa de la liberación de la raza negra perseguida y oprimida por los blancos. Cuando Etiopía fue invadida se trasladó a Addis Abeba para solidarizarse con los invadidos. Posteriormente lo hizo a Estados Unidos para brindar su apoyo a los negros de Scottsboro, quienes habían sido acusados de infamias que realmente no habían cometido. Dice don Pablo Neruda, que los “… jóvenes negros fueron condenados por la justicia racista norteamericana y Nancy Cunard fue expulsada por la policía democrática norteamericana”.

Nancy murió, un año después del célebre mayo francés en París de 1969 en medio de una crisis de agonía casi desnuda en un hotel pesando sólo treinta y cinco kilos. Dice Neruda que: “Su cuerpo se había consumido en una larga batalla contra la injusticia en el mundo. No recibió más recompensa que una vida cada vez más solitaria y una muerte desamparada”.

A cuatro décadas más un año de su muerte, ¡honor! a Nancy Cunard por sus luchas contra la perversión social de la aristocracia blanca, por la defensa de las justas causas, por su solidaridad con la poesía combativa, por la amistad sincera que brindó a grandes poetas de su tiempo y, especialmente, porque siendo rica de cuna abrazó el sueño de la redención de los pobres. ¡Viva Nancy Cunard!



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Freddy Yépez


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