Copenhague y los lodos USA

Con el cuento de la humildad que, de paso, le sirvió a los no humildes para que le besaramos el oropel nos metieron el pequeño güiriney de 300 años relegados como quien pernocta en el patio trasero de la casa grande. Con manumiso y todo que a su turno les sirviera como receptor de las inmundicias que, por lo abundosas, pudieran adormecer el bien mantenido jardín.

No necesitamos retrotraer los sucesos canallescos al tiempo de la vileza de los conquistadores. De aquellas batallas, nuestros libertadores aun viven en la pelea que no ha terminado. Así las cosas, aunadas al despertar de los pueblos y a propósito de la afirmación del camarada Mario Silva cuando, oportunamente, nos refresca la memoria al gritar a los cuatro vientos el daño que aun le hacen a nuestra juventud los bodrios que nos envían enlatados desde el norte, una perla de la cuarta república y sus serviles. Esto para que se incluyan los lodos, que también produce la flamante canciller del gobierno del premio Nóbel, entonces ya metida en política.

Lean añorantes. Serviles mandatarios de turno: Carlos Andrés Pérez y Carlos Menem. Así informa un diario venezolano una noticia emanada de Buenos Aires, Nov. 27 (UPI) “… Greenpeace informó hoy que una empresa de Estados Unidos tiene adelantados unos trámites para exportar a Argentina y Venezuela unas 40.000 toneladas anuales de lodos cloacales” (27-11-91). Y más adelante: “Carlos Menem: desde el punto de vista ambiental es un emprendimiento factible y meritorio”

No había leyes, ni siquiera las constituciones, que le dispensaran una migaja de honor a la Patria que Simón Bolívar y nuestros héroes originarios nos enseñaron a respetar. ¡Cuantos de aquellos lodos ensuciarían la limpidez de nuestra bella tierra!. Y cuantos de aquellos pantanos son deseados por los que entonces callaron, no importa el salpicado. Aunque para suerte de los añorantes, no volverán. Por la parte que nos corresponde, tenemos que gritar que los cómplices de Copenhague y Obama el premiado, no podrán con el mandato de la naturaleza. Quienes no queremos la destrucción del planeta somos más.

Sabemos que, como Collin Powell, se confesaron lectores del Diets, como penitencia para que les perdonen su negro color de piel mientras vivan en la tierra, y esta, según los “inmortales”, se convierta en ceniza, que para eso hicieron juramento. Lo que sí debe quedar claro en la inteligencia del premio Nóbel, es que Copenhague no es el pago de la traición. Ni siquiera la sonrisa burlona de la Clinton a quien esa ponzoña se le volverá una mueca cuando no consiga, a su paso de conquistadora mundial, ni siquiera un tobo de agua para lavar sus lodos. Y cuando no consiga a cambio de mil millones de muertes, un barril de petróleo que le caliente sus huesos ya entumecidos. Y de parte de los cuidadores del imperio (Pentágono- CIA y Mossad) tendrán trabajo en otro continente. El imperio es el mismo gerente de los grandes y únicos capitales que se mudaron a otra parte. ¿Los añorantes?, a llorar al valle.

Patria, Socialismo o barbarie.

*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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