Rómulo Betancourt pudo urdir la muerte de Andrés Eloy Blanco a instancias de la CIA

A mediados de los años 50, en plena dictadura de Marcos Pérez Jiménez, Andrés Eloy Blanco descollaba como presidenciable de altos quilates.

Andrés Eloy era un intelectual revolucionario; un solo palo no hace montaña pero hay que leer su “Canto a los hijos en marcha” para tener una precisa noción de la naturaleza de su pensamiento.

Andrés Eloy era un estorbo para los voraces intereses norteamericanos y de ahí que decidieran sacarlo del camino, anticipadamente, y así abortar una posible salida revolucionaria para Venezuela.

El Pentágono abrigaba a la fecha la esperanza de seguir negociando con Pérez Jiménez pero éste, estaba dispuesto a sacudirse la hegemonía de USA y sacó a relucir su vena nacionalista, decidió construir una vasta red de trenes que cruzaría a toda Venezuela y tal hecho significaba dejar de comprarle camiones a los Estados Unidos para, en su lugar, comprar trenes a Inglaterra.

Eso bastó para que el gobierno gringo alentara el derrocamiento del referido dictador, por parte del pueblo y de las entonces Fuerzas Armadas.

El Partido Comunista tuvo entonces una estrategia torpe y se dejó arrancar de las manos la posibilidad de asumir el poder junto con el pueblo, fue así como adecos y copeyecos, ya con el camino despejado, asumieron el control del gobierno venezolano desde 1958 hasta 1998, tutelados por el gobierno norteamericano.

Se supone que Andrés Eloy muere en Cuernavaca (Mexico) en 1955, un poco antes de caer Pérez Jiménez, en un simple accidente de tránsito nunca investigado pero, hubo entonces la sensación de que había sido eliminado deliberadamente por Rómulo Betancourt a instancias de la CIA; de otro modo, Betancourt nunca habría sido presidente.

A Betancourt le tocó dividir las Fuerzas Armadas (plural) para que no lo tumbaran, eran las instrucciones de Estados Unidos; en cambio, Chávez unifico como “Fuerza Armada” (singular) y eso tiene un gran significado.

De coronel para arriba era un mundo y de coronel para abajo era otro, además se fomentaron grupos, grupitos y grupetes internos, bien separaditos pero monitoreados por los gringos. Era la política de las tres “C”.

A Rafael Caldera le tocó otro papel: Ocuparse de las relaciones con el alto clero, que cumplió el infame papel de adoctrinar al pueblo en la política de resignación.

Jóvito Villalva hizo de comodín, de pelele, a pesar de grandes cuadros revolucionarios que salieron de URD.

Así transcurrieron 40 años del continuismo adecopeyeco desde 1958 hasta 1998 cuando llegó Chávez y mandó a parar. Todos saben lo que entonces ocurrió.

Sumando los 10 años de Pérez Jiménez a los 40 de gobiernos de la MUD tenemos un total de 50 años de oprobio continuo en los que se humilló al pueblo y se acumularon mil males sobre el lomo del pueblo trabajador pero, ahora la reagrupada MUD, antes AD-COPEI, pretende volver.

¡Y, quieren volver a dividir a La Fuerza Armada Nacional!

Hoy, el pensamiento de Andrés Eloy está más vigente que nunca:



Madre

Si me matan

No me entierres todo

De la herida abierta

Sácame una gota



Lléname la casa de flores regadas como en una selva

Y tráeme a un pobre hombre de algún pobre pueblo

Y esa pobre mano por la que me matan

Pónmela en la herida por la que me muero.



oceanoatlanticoguillermo@gmail.com


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Guillermo Guzmán


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