Recordando Abril: 8 años despues

Próximamente se estarán cumpliendo 8 años de los sucesos de abril de 2002 y creo necesario exaltar algunos aspectos necesarios para esclarecer el debate político en la actualidad. El 1er asunto, es sobre la naturaleza del proyecto político de Hugo Chávez. No puede comprenderse la dinámica de ese abril y lo que cotidianamente sucede sin considerar ese aspecto. El proyecto bolivariano para 2001 no había adquirido aun su definición socio-política, seguía siendo un producto de los acuerdos interelites que sin duda hicieron factible el ascenso electoral de Chávez, con la intermediación de Luís Miquelena. La formulación de las Leyes Habilitantes, particularmente la Ley de Tierras y la ley Orgánica de Hidrocarburos desataron los conflictos y las contradicciones con la estructura corporativa de Fedecámaras y la CTV.

Es vital entender, que los círculos de poder ubicados alrededor del propio Chávez en 2001-2002 no estaban dotados de una definición ideológica realmente clara – aun hoy creemos que esto sigue sucediendo- lo que impulso un clientelismo falsamente revolucionario que se subsumía en la estructura institucional implementada por el chavismo. Con ello afirmamos que esa estructura que se presentaba como monolítica, realmente no lo era. Esta debilidad es un punto estratégico en la comprensión de buena parte de los sucesos de abril. Gramsci afirmaba que la hegemonía no era posible construirla y mantenerla a menos que se conformara un bloque histórico, entendido como la conglomeración de sectores sociales diversos. Al respecto, asumimos que los sucesos de abril son una consecuencia por un lado de la falta de claridad ideológica y por la otra, de la debilidad estructural del movimiento socio-político de apoyo a Chávez.

El llamado a paralización, efectuado conjuntamente entre Fedecámaras y la CTV, en noviembre de 2001 fue una campanada totalmente ignorada por las fuerzas que (supuestamente) apoyaban al presidente Chávez. Asimismo, se observo un exceso de confianza del propio presidente, quién reiteradamente ignoró el peso político de lo que estaba sucediendo (consúltese Abril Golpe adentro de Ernesto Villegas).

Es bueno recordar lo que afirma Tsun Tsu, en el Arte de la Guerra: sí conoces a tú enemigo y a ti mismo, es seguro que triunfarás; pero sí desconoces a tú enemigo y a ti mismo es seguro que serás derrotado. Lo que afirmamos es que desde finales de noviembre se había dado inicio a una reacción determinante de los sectores políticos opuesto a Chávez que estaba en busca de una oportunidad política para expresarse con todo su poder.

Por oportunidad política hay que entender un especial momento donde se hace factible estructurarse de forma tal que puede producirse un impacto social significativo que impulse un cambio. Esa oportunidad política se expresó por el lado de la debilidad de compromiso en el pulmón del Estado: la industria petrolera. PDVSA seguía siendo la misma estructura de poder basada en una lógica muy distinta de la impulsada – o que se pretendía impulsar- desde el Estado central.

Al igual que sucede hoy, buena parte de la estructura del Estado sigue intacta, nos encontramos un funcionariado que no tiene la formación política ni el compromiso ideológico necesario, pero que se viste de rojo y repite – cual loro- las expresiones discursivas emitidas por Chávez; pero que en un momento decisorio no dudará en quitarse la camisa y alinearse con el adversario. El ejemplo de esta actitud es el Gral. (Ej) Rosendo, que era el encargado militar de la ejecución del Plan Avila. Pero como Rosendo hay que nombrar a Efraín Vásquez Velazco, Comandante General del Ejército, entre otros comandantes del Ejército, la marina y la Guardia Nacional que estuvieron metidos en el golpe.

Un viejo axioma de la ciencia política, señala que cuando una fuerza hegemónica se divide esa división favorece al adversario quién ve sumadas fuerzas a sus efectivos. En el caso de abril, las adhesiones de los militares, el accionar de la iglesia, los medios de comunicación sumaron fuerzas a los sectores opuestos a Chávez para hacer posible el golpe. Quiero insistir, sin enlodar la memoria del Dr. Gastón Parra, en el innecesario mantenimiento de este insigne profesor en el cargo de presidente de PDVSA. Como se recordará el detonante del golpe viene dado por la insistencia de Chávez en no ceder ante la solicitud de cambiar a Gastón Parra de la presidencia de la industria petrolera. En defensa de Chávez se debe decir que estaba ante el dilema del prisionero: no podía ceder pues era una demostración de debilidad y mantenerlo tampoco era posible, como quedó demostrado después. Esa decisión casi le cuesta el mantenerse en el poder, para que finalmente cambiara a Gastón Parra por Alí Rodríguez luego del golpe.

Un aspecto aun sin entenderse, es la escasa comprensión y confianza de las fuerzas políticas alineadas en torno a Chávez del poder y peso específico del movimiento popular. Es bueno recordar, que en los momentos finales, previo a la decisión de Chávez de marcharse a Fuerte Tiuna subordinarse a los complotados, no se discutió sobre la posibilidad de llamar a movilizarse a los sectores populares que fueron los que finalmente hicieron posible el retorno de Chávez. Sin duda aun hay que hablar sobre Abril¡¡

*Historiador

Juane1208@gmail.com


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Juan Eduardo Romero

Dr. Mgs. DEA. Historiador e Investigador. Universidad del Zulia

 juane1208@gmail.com

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