Lo que no se ha dicho sobre los bancos intervenidos (*)

Mucho se ha dicho y escrito sobre el tema, por lo que ahora deseamos referir aspectos del asunto distintos de lo que hemos declarado a los medios sobre lo oportuno y pertinente de esta medida.

Específicamente, señalar que la mayoría de los bancos intervenidos, los de mayor tamaño por la cuantía de sus depósitos, presentaban un altísimo porcentaje de depósitos de entidades oficiales, en dos casos por encima del 50% de los depósitos del público que mantenían y en un tercer caso era de más del 48%, porcentajes preocupantes si tenemos en cuenta que el promedio general de los bancos privados en cuanto a depósitos del sector público es de apenas el 13%.

Esas cifras no detallan los cuentahabientes e incluyen todos los niveles político-territoriales: República, gobernaciones, alcaldías y entes descentralizados; todos están involucrados, hasta que no se demuestre lo contrario. Igualmente, estos bancos intervenidos tenían en su cartera de inversiones más de la mitad de los títulos emitidos por el BCV y las colocaciones interbancarias; aunque sólo representaban menos del 8% del sistema financiero nacional; ¿Y lo controles? se preguntará el lector.

Apuntaba el sábado 05-12-09, el Dr. Giordani que se debía eliminar el manejo doloso de las tesorerías de los órganos y entes públicos con colocaciones por comisión en bancos privados. Igualmente, nuestro Presidente, Hugo Chávez en el pasado “Aló, Presidente” se daba por enterado de lo que escribimos en esta misma página sobre la banca pública: que dos tercios de los fondos del Estado están depositados en bancos privados, que dos tercios de los depósitos de los bancos públicos están a su vez invertidos en bancos privados y que los bancos públicos intermedian apenas el 30% de los depósitos que mantienen. De hecho, nuestro Presidente ordenó la investigación de Banfoandes y el Banco Industrial está intervenido.

No bastan medias tintas ni subterfugios. Como hemos dichos desde hace años, y repetido en nuestros artículos en esta página, esos males sólo se pueden eliminar de raíz si el Estado mantiene un sólo banco público, grande, eficiente, con presencia en todo el país, con todos los servicios, que esté bien gerenciado y con tecnología de punta. Entonces, se ordenaría por Ley que los órganos y entes públicos de cualquier nivel sólo puedan mantener sus fondos en ese único banco del Estado y se prohibiría en dicha Ley que los bancos privados puedan aceptar fondos del Estado. Muero el perro, se acaba la rabia.

(*)Artículo publicado el lunes 07-12-09 en "Ciudadccs"
josegpinat@gmail.com


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José Gregorio Piña


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