Otra patraña de Obama

Obama dijo hoy, 7 de agosto en Washington, ante los medios de comunicación en español: "No puedo presionar un botón y reinstalar a Zelaya" (http://www.aporrea.org/tiburon/n140131.html) y agregó que "...es irónico que algunos de los que han criticado la injerencia de EE.UU. en América Latina se quejen ahora de que no está interfiriendo lo suficiente".

Esta última frase obviamente está dirigida especialmente contra el Presidente Chávez, quien muy justificadamente ha criticado la injerencia de los Estados Unidos no sólo en Latinoamérica, sino en el mundo entero. En esa frase Obama, muy taimadamente, como es su estilo, incurre en dos manipulaciones discursivas que constituyen sendas mentiras; veamos:

Primero, oculta Obama que los Estados Unidos sí están injiriendo en Honduras, ya que conocían del plan para el golpe de Estado, tácitamente lo permitieron y lo apoyaron y apoyan de distintas maneras; una de las más evidentes, manteniendo su relación militar con el gobierno de golpista hondureño. Entonces, si hay injerencia de parte de Los Estados Unidos.

Segundo, la conclusión del párrafo anterior nos lleva al asunto de fondo, donde queda al descubierto la segunda mentira de Obama, implícita en su intento de sofisma, de manejo retórico, para tratar de equiparar la interferencia indeseable e ilegítima de un país, con la defensa de la real democracia y el cumplimiento de los principios del Derecho Internacional.

En efecto, una cosa es que los Estados Unidos intervengan de manera abierta o solapada en contra de la voluntad mayoritaria de los pueblos para derrocar gobiernos legítimos, o para impedir que la voluntad del pueblo se exprese legítimamente mediante la asunción al poder de un gobierno identificado con esa voluntad mayoritaria de un pueblo, o para mantener en el poder, por acción o por omisión, a un gobierno dictatorial contrario a la voluntad popular. Son esas acciones las que siempre ha criticado el mundo entero, incluido el Presidente Chávez.

Otra cosa muy distinta es pedir a esos mismos Estados Unidos injerencistas, que sean más proactivos en la acción para que, al menos algunas vez, defiendan la voluntad popular mayoritaria; lo cual no es injerencia, sino simplemente defensa de la democracia real. "Injerir" es sinónimo de "entremeter", que significa "Meterse donde no la llaman, inmiscuirse en lo que no le toca". Por ende, si los Estados Unidos obran para impedir por cualquier vía la expresión plena de la voluntad popular mayoritaria,están metiéndose en donde no han sido llamados, se están inmiscuyendo en donde no les toca.

En cambio, cualquier acción de los Estados Unidos o de cualquier otro país, que obre a favor de dicha expresión de la voluntad popular mayoritaria, sea esta en en país que sea, en tanto que defensa legítima de la verdadera democracia, SÍ es un asunto al cual todos los países están llamados y obligados, incluso en términos del Derecho Internacional y los tratados respectivos; y SÍ es un asunto que a todos nos toca.

Lo dicho no choca con el principio del derecho de autodeterminación de los pueblos, sino que, todo lo contrario, se basa en el mismo y lo desarrolla, ya que, como quedó explicado, el meollo está en si la acción es a favor de la voluntad popular mayoritaria, caso en el cual esa acción refuerza, permite o apoya la autodeterminación del respectivo pueblo. Caso contrario, si la acción es contraria a la voluntad popular mayoritaria, entonces sí es una injerencia, una intromisión y sí está violentando el principio de la libre autodeterminación de los pueblos. Nótese que se habla de la "libre autodeterminación de los pueblos", no de los gobiernos, grupos o países.

Un ejemplo sencillo, de naturaleza similar lo podemos ver en relación con la "libertad de tránsito". Cualquier acción a favor de la misma debe ser bienvenida, y es lícito solicitarlas cuando ella sea necesaria para que tal derecho se pueda ejercer plenamente. Así, que se construyan más y mejores calles, autopistas, puentes y veredas son acciones a favor del ejercicio del derecho al libre tránsito, y legítimamente se puede exigir que sean construidas o reparadas dichas vías de comunicación cuando ellas sean necesarias para dicho libre tránsito. En cambio, son repudiadas y son punibles las acciones contrarias a ese derecho, como son la destrucción intencional o culposa, o la obstrucción de esas vías de comunicación.

Por lo demás, lo que se le está pidiendo a Obama no es una injerencia, asunto que arriba ya demostramos, sino que, por lo menos, cese la injerencia que sí está ejecutando actualmente en Honduras. No se le pide ni siquiera que intervenga proactivamente a favor del pueblo de Honduras, sino que simplemente deje de intervenir y, por ende, injerirse, a favor de los golpistas hondureños. Como ha sido dicho, sólo con que los Estados Unidos dejen de dar el apoyo solapado, el desgobierno de los golpistas hondureños se cae por su propio peso.


josegpinat@gmail.com


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José Gregorio Piña


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