El Imperio quiere Independizar al Zulia

Luego del referéndum autonomista realizado en Santa Cruz, Bolivia, se han destapado en Venezuela las denuncias referidas a los planes secesionistas existentes en el Zulia. Esa situación la hemos venido denunciando desde hace por lo menos cinco años, pero los representantes del gobierno bolivariano han demostrado muy poco interés para tomar medidas efectivas que apunten a desarticular la posibilidad de que surja un movimiento separatista del tipo que existe hoy en Bolivia. Adjuntamos aquí dos artículos publicados por aporrea, uno en 2003 y el otro en 2006.

Desde el año 2003 existen páginas web separatistas. Una de ellas se denomina “País Zuliano”, y su dirección actual es http://paiszuliano.blogspot.com/. La más reciente, surgida en 2006, es la del partido Rumbo Propio, http://www.rumbopropio.org.ve . Cuando en 2006 realizamos una campaña contra las posiciones separatistas de Rumbo Propio, sacamos por la web un manifiesto (que adjuntamos al final), el cual no fue publicado nunca en la prensa regional por irresponsabilidad de diputados bolivarianos que se guardaron el disco que elaboramos para tal efecto. Entre estos diputados estaba el que hoy aparece como jefe del PSUV en el Zulia.

En 2004 alertamos al gobierno nacional sobre situaciones irregulares en empresas del Estado, como Enelvén (industria eléctrica), en la cual la gerencia escuálida conspiraba a favor de la derrota en el referéndum revocatorio de agosto de ese año. Esa situación nunca fue corregida, y la alta gerencia de una empresa tan fundamental como Enelvén sigue estando integrada en su totalidad por escuálidos, como nos consta directamente cuando hemos estado allí en la discusión del contrato colectivo del sindicato bolivariano Sutiescez, y en conferencias a las cuales hemos sido invitados. En otras empresas clave, como PDVSA occidente, también hemos leído por Aporrea denuncias similares. En un contexto de planes separatistas, esta debilidad de la revolución dentro de las principales empresas del estado en la región zuliana es un problema bien grave que alguien debería resolver.

Hemos dicho en todos los escenarios que los planes separatistas del imperio en el Zulia sólo pueden ser derrotados efectivamente con la masiva movilización popular. No basta con declaraciones y sesudos análisis. Es la hora de tomar la calle, de arrebatarle la iniciativa al enemigo y desmontar para siempre cualquier atisbo de pretender separara al Zulia de Venezuela. Pero en la reciente marcha con motivo de la conmemoración del 27 de febrero, en la marcha del 6 de marzo, y en la marcha del 1º de mayo, todas en Maracaibo, la participación de las instituciones y fuerzas políticas oficiales brilló por su ausencia. En la marcha del 27 de febrero apenas se contó con el apoyo de la alcaldía de Maracaibo, unas tres mil personas marchamos ese día, y la Asamblea Popular por las 3R y la UNT-Zulia estuvimos entre sus promotores. En la marcha del 6 de marzo dirigida al consulado de Colombia, aunque hubo más respaldo institucional, la cantidad de gente movilizada apenas superó el número de la marcha anterior. En la movilización del 1º de mayo, organizada nuevamente por sindicatos de la UNT-Zulia y la Asamblea Popular por las 3R sólo contamos con el apoyo del Iclam quien aportó el sonido en la Plaza Bolívar. Los jefes del PSUV, en vez de respaldar y participar en esta marcha, se fueron a bailar con trabajadores jubilados de la gobernación, tal como los vimos, sorpresivamente, en las pantallas de Venezolana de Televisión (VTV ignoró nuestra marcha combativa y en cambio pasó al jefe del PSUV bailando en un centro recreativo, como “conmemoración del 1º de mayo en el Zulia”).

Con esta situación, realmente no es fácil lograr una respuesta de calle, masiva y contundente, a los planes separatistas en el Zulia. Las fuerzas de gobierno deben aplicarse a sí mismas las 3R, revisión, rectificación y reimpulso revolucionario, si queremos evitar que esto se ponga crítico como ocurre actualmente en Bolivia.

El análisis propiamente dicho sobre las intenciones separatistas, ya lo escribimos hace varios años, y aquí lo anexamos.



Un Plan Separatista contra la Soberanía Nacional.
El imperio quiere independizar al Zulia
Roberto López Sánchez. Movimiento 13 de Abril. - www.aporrea.org
03/11/03 - http://www.aporrea.org//a5470.html

Desde hace meses hemos venido denunciando públicamente que en el Estado Zulia se está conformando todo un plan tendiente a promover su separación de la República Bolivariana de Venezuela. Tal como lo expusimos en un artículo del diario Panorama del pasado 30 de agosto, desde la gobernación del Estado se está tejiendo una conspiración que avanza por el camino del separatismo.

El domingo 26 de octubre, el diario antichavista La Verdad publicó una larga entrevista a Julio Portillo, ex-embajador de Venezuela en República Dominicana, cuyo título a cuatro columnas decía “La independencia del Zulia debe someterse a la consulta del pueblo” (página A-2). Dicho artículo comienza con una introducción del propio periodista, que refleja la evidente línea editorial separatista del periódico La Verdad. En esa introducción, se dice que “la idea de un estado Zulia independiente y establecido como república ha rodado a lo largo de la historia por debajo de las mesas dispuestas en los distintos predios políticos y sociales de la tierra de Urdaneta”. Esto es una tergiversación de la historia, pues desde hace casi 150 años en el Zulia no se ha vuelto a hablar de separatismo como proyecto político.

Más adelante, el periodista argumenta que el carácter opositor del gobernador Rosales es uno de los elementos que, “cual efecto dominó”, despierta las intenciones autonómicas: “La crítica y polarizada situación política que actualmente atraviesa nuestro país ha tenido un contundente efecto ... especialmente en el Zulia, donde su más importante gobernante es un férreo detractor de la gestión del poder central. Ello ha tenido sus consecuencias económicas en la región y ha despertado cual efecto dominó las intenciones autonómicas en la entidad petrolera”. En otras palabras, el periodista justifica que los supuestos efectos económicos negativos para la región causados por el gobierno de Chávez serían los argumentos centrales para promover el separatismo. Esta introducción hecha por el periodista, repetimos, debe entenderse como la línea editorial del diario La Verdad. Una afirmación tan grave como esa no puede deslizarse en una entrevista si no cuenta con el visto bueno de los editores del diario.

Luego el periodista reconoce la gravedad de sus propias afirmaciones, cuando establece que “muchos han denunciado a gritos que se está fomentando un proceso secesionista e independentista en la región”.

Motivado el diario por estas premisas, entrevista a Julio Portillo, quien es actualmente director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Rafael Urdaneta (privada). Aunque comienza por apoyar la idea de una región autonómica antes que por la independencia del Zulia, más adelante se contradice y termina alentando una abierta separación del estado. Establece que la independencia del Zulia dependerá del “tratamiento que Venezuela le dé a la región”. Propone que una salida sería “un referendo consultivo sobre la independencia de la región”.

Portillo considera que el Zulia debe aprovechar el distanciamiento y disgusto internacional que ha provocado el gobierno nacional con países como España, Italia, Chile, Perú, México, República Dominicana, el Vaticano, Uruguay y los Estados Unidos, para reclamar su autonomía. Es decir, Portillo propone que se aproveche el momento político que a nivel internacional se ha creado por las críticas hacia Chávez de parte del gobierno de los Estados Unidos y España, entre otros, para adelantar los planes autonomistas del Zulia.

Pero, ¿que entiende Portillo por autonomía de la región?. Eso lo sabemos unas líneas más adelante, cuando “recuerda con insistencia las semejanzas que guardan históricamente el Zulia y Panamá”. Autonomía es entonces separatismo. Panamá fue independizada de Colombia en 1903 por medio de una conspiración orquestada por el gobierno de los Estados Unidos, con el fin de construir allí el Canal interoceánico y el gran negocio que ello representaba. Si Portillo compara al Zulia con Panamá, es porque su llamado a la autonomía es en realidad un llamado al separatismo.

Sus argumentos los mejora cuando nos compara también con Québec, la provincia separatista del Canadá. Dice que el Zulia aporta más del 10 % del PIB, y que por sus riquezas el Zulia se puede considerar “una nación”. Siguiendo luego con sus comparaciones con Panamá, dice “durante todo el siglo XIX hay una serie de movimientos separatistas en Panamá, ... e increíblemente también los hay en el Zulia, porque la gran inquietud de los zulianos durante el siglo XIX y sobre todo a principios del XX, es que nunca ha habido una correspondencia entre lo que produce el Zulia y lo que se le regresa en obras públicas y asistenciales en beneficio de la calidad de vida de sus habitantes”. Sus referencias al siglo XX son falsas en términos históricos, pues en las primeras décadas de ese siglo más bien se profundizó y consolidó el modelo centralista bajo las dictaduras de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. No existieron propuestas separatistas zulianas en el siglo XX.

Incluye hasta argumentos de carácter geográfico que supuestamente favorecen la autonomía de la región petrolera: “el Zulia tiene el lago más grande de Sudamérica, que tiene salida al mar y es el mayor reservorio de agua dulce del subcontinente; contamos con una cuenca petrolífera estratégica, de las más importantes del hemisferio occidental; el territorio que tiene el Zulia es más grande que El Salvador, que Dominicana, que Cuba; para citar sólo algunos ejemplos ante la necesidad de que el Zulia se sitúe él mismo, política y económicamente”. Así termina la entrevista. Es evidente que la única conclusión posible de la misma es la necesidad de promover el separatismo del Estado Zulia y su constitución como una República independiente.

Este plan esbozado por Julio Portillo es la confesión pública de algo que se había venido adelantando con iniciativas como la aprobación por el Consejo Legislativo Estadal de la Constitución del Zulia, la cual habla en su artículo 2 de una supuesta potestad del estado para darse un “autogobierno”. Las frases que insinúan el separatismo contenidas en la Constitución aprobada por las fuerzas opositoras en el Consejo Legislativo, ya fueron impugnadas por diputados del proceso ante el TSJ.

Por otra parte en el Zulia se han venido orquestando desde la gobernación del Estado una serie de factores de la conspiración. La presencia de Henry López Sisco como asesor de la policía de Rosales es una muestra contundente de que la CIA es quien dirige realmente a los cuerpos policiales del Zulia. Casualmente esto ha coincidido con el enorme auge de los secuestros en todo el estado, y con los informes sobre presencia de columnas paramilitares en distintos puntos de la frontera con Colombia. Las visitas continuas del embajador norteamericano Shapiro al gobernador Rosales son también un elemento poco explicado y justificado en términos políticos. Es evidente que Shapiro es un contacto directo de los planes desestabilizadores gringos en Venezuela, y su presencia constante en el Zulia demuestra que este Estado juega un papel importante dentro de esa conspiración.

En el Zulia hay comandos paramilitares fuertemente armados, que actuaron en la noche del 11 de abril del 2002 al allanar el Hotel Del Lago, intentando detener a varios dirigentes políticos revolucionarios, y que hasta el presente no han sido identificados ni detenidos. Esos grupos de comando deben estar subordinados a la estructura que la CIA mantiene en el estado, y esperando el momento propicio para volver a actuar.

Las razones por las cuales el imperio desea independizar al Zulia podemos resumirlas así:

1) La necesidad de tener un control directo sobre los campos petroleros del Estado Zulia, enmarcada en la necesidad de garantizar a futuro una fuente de abastecimiento de petróleo segura y confiable, debido a las escasas reservas petroleras que los Estados Unidos tienen en su territorio, las cuales se agotarían en menos de dos décadas.
2) El separatismo zuliano es una carta que se la jugaría el imperio si no logra derrocar a Chávez. Sería una forma de debilitar en lo económico y en lo político al gobierno de Chávez, para continuar intentando su salida del poder.
3) La estrategia separatista, además de ser vieja en su uso por el imperio (recuérdese que fue utilizada en Tejas y en Panamá), está siendo nuevamente reactivada en distintas regiones del continente suramericano, como la Patagonia en Argentina y Santa Cruz en Bolivia. Forma parte del plan imperialista para controlar directamente sus áreas de influencia, y para ello se propone la disolución de los estados nacionales, y la recolonización de la América Latina.
4) Los gringos también pueden usar el separatismo como parte de la actual estrategia golpista vinculada al reafirmazo y el revocatorio. Una eventual declaración de independencia por parte del gobernador Rosales generaría una inmediata crisis política en el país, que vinculada al proceso revocatorio podría incluso justificar la intervención militar de los Estados Unidos, para “proteger sus intereses vitales” en la región.

Estamos convencidos que esta estrategia imperialista no es de fácil aplicación para la burguesía internacional, y el triunfo de la misma tampoco está seguro. Primero que todo generaría un terremoto político en toda Latinoamérica, difícil de controlar por el imperio. Difícilmente algún gobierno apoyaría esta política separatista, y encontraría la oposición de las fuerzas militares de todos nuestros países, las cuales se han formado en el espíritu nacionalista creado por la misma guerra de independencia. En Venezuela, la declaración de independencia del Zulia significaría la inmediata guerra civil. Por ello creemos que dicho plan sólo puede venir si están considerando una inmediata invasión gringa y/o colombiana; única forma en que Rosales puede sostenerse en el gobierno más allá de unas horas.

De todos modos, nuestro deber como revolucionarios es denunciar estos planes separatistas imperialistas, y defender la unidad de la nación venezolana, enmarcada en un proyecto de integración continental bolivariano. Quienes se han vendido al imperialismo, traicionando nuestra dignidad y soberanía como nación, se exponen a recibir el mismo trato que nuestros libertadores le dieron a las fuerzas colonialistas españolas. La obra histórica de Simón Bolívar y Rafael Urdaneta reflejan el espíritu nacional y a la vez internacionalista de quienes lograron la independencia. Si es necesario, los venezolanos reeditaremos la guerra de independencia y expulsaremos de estas tierras a los lacayos del imperialismo.


¡¡ EL ZULIA ES VENEZUELA !!

¡¡ BOLÍVAR Y URDANETA POR SIEMPRE !!

MOVIMIENTO 13 DE ABRIL
Maracaibo, Noviembre de 2003.

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Manifiesto reivindicador de la zulianidad como parte integrante de la República Bolivariana de Venezuela.
Roberto López Sánchez y demás profesionales del Zulia - www.aporrea.org
12/03/06 - http://www.aporrea.org/tiburon/a20179.html

Los abajo firmantes, historiadores e investigadores del Estado Zulia, nos pronunciamos ante las pretensiones de un reducido sector de la sociedad, que promueve una supuesta autonomía para el Estado.

1) La conformación de los Estados Nacionales en la América colonizada por el imperio español, durante el siglo XIX, estuvo influida determinantemente por los intereses de Inglaterra, la gran potencia capitalista de la época, y de Estados Unidos con la doctrina Monroe. La acción manipuladora de ambos gobiernos sobre las oligarquías criollas latinoamericanas, permitió el fracaso de los planes integracionistas que Simón Bolívar y sus seguidores intentaron ejecutar al crear la República de Colombia y realizar el Congreso Anfictiónico de Panamá.

2) El fracaso de los planes de unidad hispanoamericana que intentaron desarrollar Bolívar y otros insignes patriotas, se debió también a que los intereses imperialistas contaron con el apoyo de aliados criollos, personificados en la oligarquía paecista que dominó desde Caracas y la oligarquía santanderiana que hegemonizó en Bogotá. Debido a esto, Hispanoamérica se dividió en pequeñas y débiles repúblicas, mientras en el norte las antiguas colonias inglesas si pudieron conformar una unidad nacional que posteriormente les permitiría convertirse en una gran potencia.

3) Desde ese momento, a partir del nacimiento de nuestras Repúblicas independientes, los intereses de las grandes potencias se han cruzado en la política interna, en los conflictos y guerras civiles desarrolladas en toda la América Latina.

4) La tardía incorporación de la Provincia de Maracaibo al proceso independentista sólo puede interpretarse como parte del desigual proceso de confrontación sociopolítica y militar que caracterizó a nuestra guerra emancipadora, lo que permitió que las fuerzas subordinadas al imperio español fueran derrotadas primero en la zona central del país, luego en el territorio oriental, en la región andina, en el sur guayanés, y sólo posteriormente en su región nor-occidental.

5) La oligarquía criolla radicada en Maracaibo, que permaneció fiel al dominio colonial español durante los primeros años de la guerra de independencia, y uno de cuyos principales exponentes fue José Domingo Rus, significó simplemente una de tantas versiones criollas de la sumisión ante las potencias extranjeras. Esta oligarquía pro-española no representó históricamente ninguna reivindicación fundamental de los pueblos de la región histórica marabina. El desarrollo del Zulia no era concebible en términos históricos si se prolongaban los lazos de subordinación colonialistas que nos mantenían atados al ya decadente Imperio Español.

6) Rafael Urdaneta representó a los patriotas zulianos esclarecidos que comprendieron hacia qué lado se movía la rueda de la historia, y se incorporaron plenamente al desarrollo de la guerra independentista. El proceso emancipador iniciado en Venezuela en 1810 marcó la pauta para la generalización de la lucha de independencia en todos los territorios continentales dominados por España. Los patriotas venezolanos, como Bolívar y Urdaneta, cumplieron el papel de líderes fundamentales de un proceso transformador que conmovió profundamente a las sociedades construidas en América luego de la conquista.

7) El fracaso de los planes bolivarianos de integración permitió en el transcurrir del siglo XIX que los intereses imperialistas ingleses, franceses, alemanes y norteamericanos, consolidaran su influencia política, económica y cultural sobre los distintos gobiernos latinoamericanos. A pesar de ello, nuestras repúblicas crecieron conservando un orgullo nacional que partía de la gloriosa guerra de independencia. En Venezuela, territorio en el cual se conformaron las fuerzas sociopolíticas y los ejércitos populares que liberaron a buena parte del continente suramericano, se mantuvo la memoria de nuestros libertadores y la defensa de los valores democráticos que llevaron a que las grandes mayorías populares se incorporaran a la lucha independentista.

8) Los diversos intentos separatistas ocurridos en Maracaibo durante el siglo XIX, respondieron en el fondo a las disputas entre las potencias imperialistas por hegemonizar la conducción política de Venezuela. Particularmente, las declaraciones secesionistas de la década de 1860 respondieron a la confrontación entre los intereses de Inglaterra y de Francia por influir en los gobiernos posteriores a la Guerra Federal. Los pretendidos “paladines de la zulianidad”, Jorge Sutherland y Venancio Pulgar, este último el mismo caudillo que incendió La Villa del Rosario y asoló al territorio perijanero, no representaron en modo alguno los intereses del pueblo zuliano, y simplemente fueron instrumentos políticos del capital extranjero para fortalecer su control sobre nuestro territorio.

9) Los Estados Unidos han utilizado en el pasado la práctica secesionista para apoderarse de territorios de los países latinoamericanos. Así ocurrió en Tejas, estado despojado a México en 1844, y en Panamá, provincia arrebatada a Colombia en 1903. Durante el gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez, las compañías petroleras extranjeras diseñaron un plan secesionista del Zulia que no llegó a tomar cuerpo debido a que los intereses imperialistas nunca chocaron con el rumbo de nuestros gobiernos lacayos.

10) La actual iniciativa de promover un Estatuto Autonómico para el Estado Zulia sólo puede interpretarse dentro de la confrontación política generada a partir del triunfo de la revolución bolivariana en 1998, y específicamente como parte de los intentos del capital extranjero por debilitar y/o derrocar al gobierno constitucional de Hugo Chávez.

11) Los estatutos autonómicos existentes en el Estado Español responden a una conformación histórica totalmente distinta a lo que ha sido el desarrollo de la nación venezolana. Siendo legítimas las aspiraciones de los pueblos a una mayor participación política en la conducción de los asuntos públicos, incluyendo la lucha por descentralizar y desconcentrar el poder de los Estados, y la mayor participación de regiones y provincias en la recaudación impositiva, en el caso específico de las propuestas autonómicas actuales referidas al Estado Zulia, las mismas son realizadas en un contexto de lucha de clases que evidentemente responden a intereses foráneos interesados en desestabilizar al país. Las propuestas democratizadoras del poder central, surgidas y respaldadas desde la base popular, tal como viene ocurriendo con la profundización de la democracia participativa en el contexto de la revolución bolivariana, no podrán asemejarse nunca en términos históricos a las declaraciones de pequeños grupúsculos elitescos que sólo son testaferros de intereses creados más allá de nuestras fronteras.

12) El objetivo histórico de las localidades, los Estados y las regiones debe ser el aportar a la consolidación del proceso revolucionario en Venezuela, e ir más allá hacia la integración de las naciones latinoamericanas. En nuestro caso, la zulianidad, entendida como la manifestación plural de las distintas expresiones culturales que se desarrollan en el Estado Zulia, está llamada a fortalecer el estado y la nación venezolana. La Constitución Bolivariana consagra el carácter multiétnico y pluricultural de la sociedad venezolana; en ese marco, la manifestación de las diferentes culturas e identidades presentes en nuestro territorio se pueden manifestar y desarrollar libremente amparadas en las libertades democráticas y la participación protagónica del pueblo organizado. El progreso del Zulia es el progreso de la Venezuela Bolivariana.

13) Las razones por las cuales el imperio norteamericano desea independizar al Zulia podemos resumirlas así:

  • La necesidad de tener un control directo sobre los campos petroleros del Estado Zulia, enmarcada en la necesidad de garantizar a futuro una fuente de abastecimiento de petróleo segura y confiable, debido a las escasas reservas petroleras que los Estados Unidos tienen en su territorio, las cuales se agotarían en menos de dos décadas.
  • El separatismo zuliano es una carta que se la jugaría el imperio para debilitar en lo económico y en lo político al gobierno de Chávez, para luego continuar intentando su salida del poder.
  • La estrategia separatista también está siendo reactivada en distintas regiones del continente suramericano, como la Patagonia en Argentina y Santa Cruz en Bolivia. Forma parte del plan imperialista para controlar directamente sus áreas de influencia, y para ello se propone la disolución de los estados nacionales, y la recolonización de la América Latina.
  • Los Estados Unidos también pueden usar el separatismo como parte de la actual estrategia vinculada a las próximas elecciones presidenciales. Una eventual declaración de independencia generaría una inmediata crisis política en el país, que podría incluso justificar la intervención militar de los Estados Unidos, para “proteger sus intereses vitales” en la región.

14) Estamos convencidos que esta estrategia imperialista no es de fácil aplicación para la burguesía internacional, y el triunfo de la misma tampoco está seguro. Primero que todo generaría un terremoto político en toda Latinoamérica, difícil de controlar. Es poco probable que algún gobierno apoyaría esta política separatista, y encontraría la oposición de las fuerzas militares de casi todos nuestros países, las cuales se han formado en el espíritu nacionalista creado por la misma guerra de independencia. En Venezuela, la declaración de independencia del Zulia significaría la inmediata guerra civil. Por ello creemos que dicho plan sólo puede venir si están considerando una inmediata invasión extranjera; única forma en que un gobierno secesionista pueda sostenerse más allá de unas horas.

15) Nuestro deber es denunciar estos planes separatistas imperialistas, y defender la unidad de la nación venezolana, enmarcada en un proyecto de integración continental bolivariano. Quienes se han vendido al imperialismo, traicionando nuestra dignidad y soberanía como nación, se exponen a recibir el mismo trato que nuestros libertadores le dieron a las fuerzas colonialistas españolas. La obra histórica de Simón Bolívar y Rafael Urdaneta reflejan el espíritu nacional y a la vez internacionalista de quienes lograron la independencia. Si es necesario, los venezolanos reeditaremos la guerra de independencia y expulsaremos de estas tierras a los lacayos del imperialismo.

¡EL PROGRESO DEL ZULIA ES EL BIENESTAR DE VENEZUELA!

¡BOLÍVAR Y URDANETA POR SIEMPRE!

Msc. Roberto López Sánchez. Profesor de la Universidad del Zulia.

Msc. Johnny Alarcón Puentes. Profesor de la Universidad del Zulia

Msc. Antonio Soto Avila. Profesor de la Universidad del Zulia

Dra. Ligia Berbesí de Salazar. Profesora de la Universidad del Zulia

Dra. Belín Vázquez de Ferrer. Profesora de la Universidad del Zulia

Msc. Norberto José Olivar. Profesor de la Universidad del Zulia

Lic. José Luis Monzant Gaviria. Profesor de la Universidad Rafael María Baralt.

Msc. Morelva Leal Jerez. Profesor de la Universidad del Zulia

Abog. Carmen Alicia Hernández R. Investigadora.

Soc. José Parra Almarza. Pdte. Colegio de Sociólogos del Estado Zulia.

Dr. Alexis Romero Salazar. Profesor de la Universidad del Zulia.


cruzcarrillo2001@yahoo.com



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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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