Venezuela bajo permanente guerra económica del gobierno del presidente Donald Trump

Venezuela es hoy un país bajo permanente asedio, sometido a un cruel, inhumano e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto de manera unilateral, en violación de todas las normas del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, por parte del Gobierno del presidente Donald Trump.

El objetivo esencial en la primera etapa es desajustar a fondo el sistema económico. Para ello manipulan las importaciones, la producción, la distribución mayorista y minorista, y el valor del bolívar. Así impiden que el gobierno controle la inflación y otras categorías macroeconómicas. Todo vale para destrozar la economía y colocar a la defensiva al adversario.

¿En qué consiste esta guerra económica? ¿Qué actores económicos, políticos y conspirativos participan en ella?¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué efectos ha provocado en la población? ¿Qué medidas ha estado adoptando el gobierno para contrarrestarla? ¿Es posible derrotarla? ¿En qué plazo?

Entre los instrumentos que emplea la guerra económica se encuentran: 1) el desabastecimiento programado de bienes esenciales; 2) la inflación inducida; 3) el boicot en el suministro de los bienes de primera necesidad; 4) el embargo comercial encubierto; y 5) el bloqueo financiero internacional.Quienes utilizan estas armas lo hacen de manera oculta, no muestran sus rostros.El arma más poderosa y efectiva de la guerra económica contra Venezuela, es la inflación inducida vía internet con fines políticos, al fijarse de manera arbitraria e ilegal cada día la tasa de cambio respecto del dólar. En Vezuela los niveles de precio no los determina la demanda agregada y la liquidez monetaria, como ocurre en todos los países. Lo hace el dato arbitrario que aparece en la página "Dólar Today".

Sus nocivos efectos en los precios (inflación) y por ende en el poder adquisitivo de la mayoría de los ciudadanos, en la distorsión de los mercados y en la caída de la producción, forman un haz diabólico.

Tales tasas de cambio, no responden a criterio económico alguno. Obedecen a una intencionalidad política, encaminada a desestabilizar a fondo y sin escrúpulos la economía y la sociedad.

Actúan respaldados por sistemáticas campañas comunicacionales, cuya línea principal es responsabilizar al gobierno bolivariano con el desastre creado, debido a sus decisiones puntuales y, sobre todo, por adoptar un modelo económico alternativo al capitalismo.

Participan en esta guerra no convencional las grandes corporaciones transnacionales, en complicidad con los monopolios nacionales de alimentos, medicamentos y artículos de higiene. El diseño y la dirección estratégica recaen en los centros de poder de los Estados Unidos, que también utilizan a los entes políticos opositores de Venezuela, gobiernos aliados y a los medios de comunicaciones locales e internacionales. Todos actúan para encubrir las acciones de la guerra económica, y confundir al pueblo sobre las causas y responsables de esta.

Ratificamos ante el mundo la denuncia de que el Gobierno de EEUU, desde la llegada de la administración Trump, ha arreciado su campaña de desestabilización de la democracia venezolana. Reafirmamos que el Gobierno de EEUU financia, protege y alienta a los grupos que buscan por vías violentas la remoción del Gobierno. Que EE.UU articula una estrategia internacional, presionando de manera obscena a naciones soberanas para que se sumen a esta estrategia de neocolonización de Venezuela. Que los grupos de cabildeo antivenezolanos con sede en el estado de la Florida dirigen la estrategia de agresión contra Venezuela. Que el objetivo final de EEUU es apropiarse de las riquezas de Venezuela e imponer un Gobierno lacayo y alineado a sus intereses.

La República Bolivariana de Venezuela es una nación respetuosa de las normas del Derecho Internacional, que jamás ha cometido algún acto de agresión en contra de algún país, a pesar de que EEUU, desde el año 2015, ha catalogado a nuestro país como una amenaza "inusual y extraordinaria" para su seguridad nacional.

El presidente Nicolás Maduro, en cumplimiento de la vocación histórica de paz del pueblo venezolano, ha hecho permanentes llamados al Gobierno de Donald Trump para reconstruir las relaciones con base en el respeto, el diálogo y la no injerencia. Sin embargo, la administración Trump insiste en quebrantar cada vez más las relaciones entre ambos países. En su sistemática campaña de agresión contra Venezuela, el Gobierno estadounidense ha pretendido imponer ilegales sanciones unilaterales, ha financiado el terrorismo, ha apoyado a grupos extremistas, ha realizado llamados a la insurrección a la Fuerza Armada, llegando al extremo de amenazar a Venezuela con una intervención militar.

Si algo perjudica la histórica relación de amistad y cooperación entre ambos pueblos y gobiernos es precisamente el empeño de la actual administración estadounidense en desconocer la vocación pacífica y democrática del pueblo venezolano, y los legítimos derechos de Venezuela como nación libre y soberana.



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Antonio J. Rodríguez L.


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