Ruralidades

Santos desde el santuario

Se lo ganó bien ganado, después de tan dura lucha contra esa “fortaleza” representada por el pela nalgas hecho pantalla, para distraer esperanzas que pudieran abanderar mejor opción que la otra alternativa triunfante como fue la abstención.

No fue difícil anticipar el “triunfo” del candidato del pentágono, de lo que también sabía Obama el perplejo, por lo que con humildad, alertamos a los colombianos para que no gastaran “pólvora en zamuro” y que las reservas quedaran a la expectativa y a buen resguardo contra el comején de la oligarquía para que tenga claro, esa reserva de hombres y mujeres, que deben fortalecer la lucha pues el imperialismo ya no espera más por el desgaste de Uribe para imponerle a Colombia el TLC. Santos y Silva (los SS), con sus paracriminales, son garantía del inminente y definitivo acuerdo. A los efectos, como contra México, Canadá se lanzó al ruedo (U. Noticias 23-6-10). Solo que el precedente y las penurias mexicanas son el bombillo de alerta para los nacionalistas colombianos. Para los patriotas que no olvidan porqué murió Jorge Eliezer Gaitán.

Santos, desde su santuario, antesala de Nariño, “aseguró que no quiere precipitarse de cómo actuará (Chávez) de aquí adelante…” (NPO-23-6-10). Uno sostiene: claro que lo sabe. El está enterado que el Presidente de todos los venezolanos no es ningún picapleitos, ni hombre de dos caras. Que es un llanero venezolano de una sola pieza. Que no cae en intriguillas y a estas alturas, en celadas. Esto es sabido, no solo en Venezuela y Colombia, en el mundo entero.

Por supuesto, Santos sabe que eso es así. Entonces enterado, no tiene excusa cuando manifiesta que se precipitaría si dice “… como actuará (Chávez) de aquí en adelante…”. Y, por nuestra parte (la de este escribidor) sí estamos contestes en el sentido que si el nuevo inquilino a ocupar la casa de Nariño en agosto, recoge las ofensas del pasado y respeta a los venezolanos, lo cual es lo menos que esperamos de él, sí podrá decir a los cuatro vientos el trato que recibirá de Hugo Chávez Frías en representación del pueblo venezolano y de los colombianos y colombianas que con nosotros conviven, desde que la oligarquía de allá, con sus paracriminales, los despojó de sus tierras.

Por todo eso señor Santos, somos nosotros, hermanos de los desplazados a sangre y fuego por los “falsos positivos” inventados por usted y Uribe, los que no sabemos cuáles serán sus ejecutorias contra nosotros, comprobado como está, que la oligarquía (allá y aquí) no se conmueve ni un ápice, cuando los desposeídos tienen que dejar atrás su terruño. No les duele cuando una madre tiene que cruzar montañas y ríos, a media noche, para ponerse a salvo con sus niños, después que con los temibles “falsos positivos” le asesinaron al hijo mayor y a la hembrita, la mayorcita de los sobrevivientes, uno de los criminales le mochó uno de sus deditos para que no olvidara el silencio mientras el padre fue carne de la zamurada.

¿Sabia Ud. que esa madre casi se infartó cuando, en un puesto de salud de Barrio Adentro, Petare, vió al criminal de hijo y padre, el mismo que mutiló a la niña? Claro que no, eso no lo dice la “gran” prensa, como la que dirige su pariente allá en la martirizada Colombia.

Y si de franqueza se trata, Señor Presidente Santos, que ya lo es a vuestra manera de elegir, este humilde venezolano sí está de acuerdo con la reanudación del intercambio comercial entre nuestras dos naciones. Pero de manera franca. No por los caminos verdes, sí por el amplio “camino de agua” que nos ofrece nuestro mar Caribe. No más extracción (robo) de nuestros alimentos y combustible. Ya basta.

Patria, Socialismo o barbarie.

pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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