Petkoff continua de espalda

La historia de la humanidad está llena de hombres que perdieron la brújula, que habiendo estado en el camino correcto, en algún trance lo extraviaron, colocándose de espalda a la realidad, a lo que fue norte de su anterior proceder. El nombre de Petkoff, en sus tiempos juveniles, emocionó, inspiró y movió a miles de muchachos, y no tan muchachos, a incorporarse en la lucha revolucionaria, predecesora del proceso de cambio que hoy lidera el Comandante Chávez. Desde  hace ya veinte años -y desde entonces para acá de manera acelerada- Teodoro Petkoff se entregó en las manos de la burguesía, toma whisky con políticos como Henry Ramos Allup o Eduardo Fernández, o con empresarios burgueses de apellidos sonoros como Zuloaga o Mendoza.

En estos días le escuchamos a Petkoff decir que “nunca ha estado el gobierno de Hugo Chávez peor que en este momento”. Yo puedo decirle a Petkoff que él nunca ha estado más de espalda a la realidad que en este momento. Venezuela vive, a pesar de las conspiraciones del imperio, un tiempo de crecimiento de su economía y de los principales indicadores de desarrollo social, un proceso de transformación profunda de su vida política para alcanzar -y estamos en la vía- una democracia de plena participación, con rol protagónico del pueblo, en cuyas manos, cada vez más, se coloca directamente la conducción y destino de la República.

¿Cómo puede estar mal un país cuya gente, cada vez más, se hace propietaria de las empresas y medios de producción? ¿Cómo puede estar mal la mujer y el hombre humilde de los campos y los barrios, cuando ahora, organizados en Consejos Comunales, son conductores de su propio destino, con sentido crítico y capacidad de enmendar las fallas? Petkoff, aún cuando parezca mentira, pasó por la Universidad, se gradúo de economista, pero no le quedó nada de esa ciencia fundamental. Todos los grandes indicadores de lo macroeconómicos ubican a Venezuela en el camino del progreso. Pero más que perdernos en cifras -que el adversario pretende siempre manipular- el progreso se mide por la satisfacción del venezolano, la que nos indica que vamos por el camino correcto, si bien, por supuesto, hay mucho por corregir. Las fallas y dificultades, las piedras en el camino están para superarlas. No nos detendrán.

 Dice Petkoff que ya basta de que el Presidente -y quienes con él compartimos los sueños de una Venezuela distinta y de avanzada socialista- conjuguemos “los verbos en futuro”. Nos crítica que, en el empeño indeclinable de progresar, digamos “construiremos”, “crearemos”, “lograremos”, “obtendremos”. Nosotros conjugamos los verbos en futuro, Petkoff y la oligarquía los conjugan en pasado. Ellos expresan “construíamos”, “creábamos”, “lográbamos”, “obteníamos”. Vamos a transarnos, que los escuálidos se queden con el pasado, nosotros hacemos nuestro el presente y la construcción del futuro para nuestros hijos. La posteridad será sin duda mejor, más socialista y revolucionaria.

La patria hoy es la Venezuela de las misiones, que acercan al hombre humilde los instrumentos y beneficios para su progreso. Si algo duele a la oligarquía reaccionaria, es ver a los humildes crecer y beneficiarse del Estado, de sus recursos y potencialidades, que antes estuvieron sólo a su servicio. Las Misiones son la mejor obra de Chávez, y la mejor expresión del Socialismo humanista. ¿Habrá alguna falla en las Misiones? Por supuesto que sí; negarlo sería la peor torpeza que podría cometer un revolucionario. Los errores son señal de que estamos vivos y avanzamos. Negarlos es una estupidez, corregirlos es una necesidad.

 Si algo predica el Presidente Chávez es la necesidad de activar la Contraloría Social, el pueblo incorporado a la evaluación activa de la gestión pública. Lo que Petkoff no sabe es que está gestándose, y el parto está fijado para el 25 de julio, una gran Contraloría Social, a la que estamos denominando “FRENTE SOCIALISTA DEL BIEN COMÚN”, con la noble misión de ser escuela de Socialismo y de participación, instrumento para el fortalecimiento del Poder Popular y Contraloría Social en marcha. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Petkoff está de espalda, continua de espalda. Que él no vea la realidad, no impide que crezcamos y avancemos. No nos detendrán.

cesar.dorta62@gmail.com

(*) Municipalista y luchador social



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César Dorta (*)

Luchador social y municipalista

 cesar.dorta62@gmail.com

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