Querido niño Jesús…

… tenía tiempo que no te escribía pero es que tú sabes cómo son estas cosas. Y como tú no has querido actualizarte y te niegas a tener Whats App, Instagram, Facebook o Twitter, pues resulta imposible comunicarse contigo. Aunque mi papi dice que todavía existe algo que se llama IPOSTEL o algo así, pues como tú comprenderás en estos tiempos no existe un niño, no, una persona que mande una carta por ese tal correo convencional, si allí están de toda la vida los e-mails.

Tú que estás allá arriba y que todo lo ves, debes estar al tanto del tremendo zaperoco en el que estamos metidos los venezolanos y aunque la mayoría nos hemos portado bien y hemos sido buenos ciudadanos, pues parece que hay alguien dentro de la administración celestial que sólo se fija en la conducta de los pillos y ladrones que tenemos que calarnos y la tiene agarrada con nosotros, ¡nos está dando hasta con el tobo!.

Desde que tengo memoria -recuerda que soy un chamito y no he visto otro tipo de gobierno que no sea este-, hemos estado soportando las vicisitudes más diversas, han ocurrido acontecimientos catastróficos: deslaves, incendios, inundaciones, sequías, una detrás de otra formando una verdadera cadena de calamidades. A lo largo de estos años hemos enfrentado numerosas aventuras golpistas -una más chapucera que la otra-, planificadas, dirigidas y perpetradas por una oposición extremista apátrida y desquiciada.

Vivimos en una eterna emergencia financiera que cada vez toma giros más desagradables. Más que ministros del área económica parecen un equipo de reposteros, digo por las tortas que ponen a cada rato.

Si "El fin de la historia" como dijo ese señor Francys Fukuyama al final de la Guerra Fría, dio justificación a la democracia liberal y a la economía de mercado, y aunque anticuada e ingenua, esa idea le dio sustento a la doctrina económica neoliberal y a la desregulación total del mercado, un Estado socialista no la debería aupar pero, sin embargo como los desleales parasitan al interior del gobierno, existen ministros coqueteando con la oligarquía y hablando abiertamente de consolidar una "Burguesía revolucionaria".

Historias de corrupción explotan en nuestras caras a cada instante volviéndose virales y convirtiendo a Venezuela en lo que aparenta ser un nido putrefacto de políticos corruptos y de empresarios y banqueros deshonestos. Exministros huyendo, los más altos gerentes de la industria energética evadidos, jerarcas militares desertando, magistrados escabulléndose, se vuelven noticia e inundan las redes y todos ellos desde su exilio dorado terminan asumiendo el papel de impolutos servidores públicos que fueron atropellados, agraviados y vilipendiados por un gobierno ingrato que no los dejó continuar realizando sus negocios deshonestos.

La odisea que tienen que padecer nuestros padres y familiares para adquirir alimentos y medicinas no se calma con las migajas de una caja de productos subsidiados que llega cada tres meses o con un trozo de cochino (¡que no es un pernil Nicolás!) que aparece al final de una larga cola y exclusivamente en navidad, la gente come todos los días y el dinero no les alcanza.

Detener la inflación inducida es lo que a gritos pide el pueblo, que el dólar criminal no les pulverice su salario. Esa manipulación perversa e ilegal del tipo de cambio, aunado por supuesto a las medidas sancionatorias y al bloqueo impuesto por el gobierno norteamericano son las cosas en las que el ejecutivo debería concentrar sus esfuerzos y no en convertir en "Grandes misiones" cada pañito de agua tibia que se le vaya ocurriendo a alguno de los "genios económicos" que asesoran a la administración de Nicolás.

Las recientes olas migratorias que nos han convertido en parias continentales, son una verdadera calamidad. Hemos perdido con este éxodo a una importante porción de nuestra masa laboral, la mayoría de los emigrantes se encuentran en edades productivas; personas muy bien preparadas se han desplazado a países que sin invertir ni un centavo se han hecho de mano de obra altamente calificada que ya seguramente no podremos recuperar. Sin embargo reciben el trato de mendigos andrajosos, rechazados por personas que se olvidan que en otras épocas, nuestra tierra acogió a sus connacionales protegiéndolos, alimentándolos y haciéndolos sentir como iguales cuando sus países pasaban penalidades. Si eso sucede en nuestro continente, ni que decir de la vieja Europa que olvida el trato amable y hasta privilegiado que recibió la diáspora de sus ciudadanos cuando arribó a nuestras costas huyendo de las penalidades que dejó en aquel continente la Segunda Guerra Mundial.

Aventuras sediciosas, contingencias parlamentarias oposicionistas, escándalos gubernamentales, acciones extranjeras, desenlaces imprevistos, la merma en la producción petrolera -de la cual provienen 90 de cada 100 dólares que le ingresan al presupuesto de la nación-, no han logrado quebrantar el espíritu de un país que cree firmemente en un futuro mejor y más justo para todos.

Ahora bien, no pensaba escribirte todo eso que ya tu sabías sino, que quería hablarte de la famosa crisis que ha dejado vacíos los bolsillos de nuestros papás y nos ha dejado sin juguetes, sin estrenos y probablemente sin cena navideña.

Mi papá dice que Nicolás está completamente alejado de la realidad venezolana, que cree que se la está comiendo y que a diferencia de Chávez no ha querido ni revisar ni rectificar ni reimpulsar un carajo sino que insiste en repetir fórmulas que no han dado resultado y que le sigue otorgando divisas a "empresarios" que no arriesgan su dinero sino que trabajan con el capital del Estado y que sin embargo no les tiembla el pulso para jugar a la ruina, a la desestabilización y a la especulación.

Este año por todas esas razones que ya te mencioné, no te voy a pedir que me traigas nada pero si quiero solicitarte algunos regalos para unos cuantos compatriotas:

Para el Presidente quiero pedirte humildad y sensatez, que entienda de una vez por todas que él no ordena nada, que depende de un equipo de trabajo y que si en el hay algunos que por inconsistencias ideológicas o por apetencias personales fallan, habrá que sacarlos de una vez por todas de su tren ejecutivo como a una tumoración maligna, porque estos personeros son una verdadera rémora que le hacen daño a este proceso de cambio que llamamos "Revolución".

Al Ministro de Salud tráele un maletincito de esos de jugar al doctor y me lo sueltas en la sala de emergencia de cualquiera de nuestros hospitales, para que entienda lo difícil que les resulta a los médicos tratar de aliviar el dolor ajeno sin recursos para atender a los enfermos.

A los Ministros del área Económica regálales un juego de Monopolio, para que mientras se divierten experimenten bastante con sus teorías y se den cuenta de los efectos reales que producirán estas al ponerlas en práctica.

Al Ministro de Defensa tráele un juego de ¿Dónde está Wally? para que se entrene y pueda ubicar con facilidad a sus compañeros de armas verdaderamente leales al proceso y que no estén pensando en sublevaciones, en el guiso, en cómo enriquecerse mientras custodian nuestras fronteras, mientras cuidan las estaciones de servicio para "controlar" el suministro de gasolina, que no matraqueen en las alcabalas ni abusen de la pobre gente bajándolas de los vehículos del transporte público y sometiéndolos a infinidad de vejámenes.

Al ministro de Educación Universitaria regálale una Tablet para que busque en google cómo funciona la educación superior, para que descubra el por qué no avanza la ciencia venezolana. Para que se entere que sin un presupuesto adecuado jamás se podrá realizar investigación de avanzada, que sin sueldos atractivos no se podrá contar con docentes de excelencia, que con hambre no habrá jamás un buen rendimiento estudiantil.

A los ministros de Ecosocialismo y al de Desarrollo Minero tráeles unos walkie talkies para que se comuniquen entre ellos a ver si se enteran de las incongruencias que existen en el accionar de sus respectivos ministerios, sobre todo en lo referente a la explotación aurífera en el Arco Minero.

Al ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz no le traigas nada pero hazle entender que no habrá paz hasta que se haga justicia.

Al ministro de Turismo cómprale un radiecito de pila para que escuche en cualquiera de las estaciones que llenan el dial las constantes quejas de los usuarios de terminales, hoteles, posadas, restaurantes y taguaras en las que son asaltados con los precios exorbitantes que cobran por unos pésimos servicios de los que la gente sale con el firme propósito de no volver a hacer turismo nunca más en Venezuela.

Perdón Jesusito pero es que hay tantos ministerios (creo que son 33) y tantas carencias en cada uno de ellos que esta cartica se hace eterna. Pero bueno, para no cansarte dejo mis peticiones hasta aquí, y si tú crees que me merezco algo, tráeme la bicicleta montañera verde ring 26 con cambios Shimano que te he pedido desde hace dos años y que no entiendo por qué no me has traído, pero al parecer fue porque te olvidaste de mí.

Hablamos el año que viene a ver si esta vez cumples, atentamente:

Carlitos.

 



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Carlos Pérez Mujica


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