El pueblo es la cultura. Misión Cultura

Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe

Un camarada me contó en estos días que un ministro llegó de visita y se reunió con las instituciones de la comuna, estando los comuneros en asamblea, se enteraron del hecho y salieron en carros al encuentro del ministro, pues como todos sabemos ministro es lo más cercano a Chávez.

Lo cierto fue, que, llegaron al sitio y se encontraron con todas las alcabalas habidas y por haber, hasta que, por fin superaron los escollos y lograron entrar a la reunión, cuando el Ministro los vio les pregunto: ¿y quiénes son ustedes? Ellos al unísono le respondieron: ¡El Poder popular!- entonces el ministro les dijo, pasen y siéntense.

Me cuenta el camarada que a la final el ministro obtuvo más información de primera mano con ellos que con las instituciones. Claro está, ¿qué van a saber de pueblo instituciones egocéntricas y llenas de tanta sapiencia doctoral?

La reflexión es la siguiente: ¿cómo es que a estas alturas de la revolución un ministro se reúne nada más que con las instituciones? ¿Por qué en esta revolución, a doce años de desarrollo aún siguen existiendo las distancias entre el pueblo y el gobierno? ¿Por qué el poder popular no es ubicado cuando se llegan a los contextos? ¿Cómo se aspira a darle base social al proceso si una buena parte del pueblo anda a solas sin que nadie lo escuche?

Es necesario encontrar el vínculo que permita el avance del proceso en lo porvenir, no se puede estar jugando a la desesperanza porque funcionarios públicos no cumplen sus funciones de servidores o servidoras.

Es necesario superar la edad del oscurantismo en esta revolución, los mecanismos de revisión y rectificación no pueden ser los de un energúmeno de la cuarta, o de la era de trucutú.

Es necesario ver, escuchar cómo la gente se queja de los malos tratos, de la prepotencia de funcionarios que se extralimitan de sus funciones.

Es un fastidio tener que estar permanentemente en esta lucha sin cuartel, es perderse en ese tremedal de asuntos sin sentido, sin camino, en fin un fastidio tener que estar desgastándose en infinidades de contradicciones que creíamos superadas, tan elementales de superar, pero no. Encontramos la introyeccción de una forma de hacer política de esta revolución, practicada en revolución y por revolucionarios, encontramos al conchupante, la cultura del sordo ciego y mudo, en definitiva más de lo mismo.

¿Dónde están los funcionarios sensatos, que entiendan de justicia, de razón, de entendimiento y no de caprichitos, orgullos y de egos desmedidos?

¿En qué momento el pueblo podrá contar con sus gobernantes cuando se les requiera?

¿En qué momento en la Misión Cultura se oirán las voces de los que estamos dentro?¿Quién escuchará a la otra parte del cuento? Aunque sea para aclararnos todos, para vivir en paz, para sumar a la revolución, para que la vida sea un cantar y no un garrote.

No les vaya a pasar como el Ministro aquel de la comuna, que algún día despierten y descubran que el poder popular ¡existe!


juntura42@yahoo.es



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Mirna Sojo

Militante del Movimiento Pedagógico Revolucionario (MPR)- Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe (ESRLC). Maestra normalista, Licenciada en Educación.

 omt991.2@gmail.com

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