Barquisimeto: Paisaje sentimental dela UPEL-IPB y su gente

No creemos que haya lugar a dudas de la ganada valía que tiene como legado el Instituto Pedagógico Luís Beltrán Prieto Figueroa de Barquisimeto, poco más o menos desde 1989 núcleo de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, por lo que su acrónimo es UPEL-IPB. En efecto, esta organización educativa mantiene un reconocido prestigio por la solvencia académica de sus egresados, la calidad de sus procesos atinentes a la actividad docente, de investigación, investigación, extensión y en los procesos administrativos. Procesos que “hablan”, alto y claro, cono los hechos, de la idoneidad académica y la reconocida moralidad de la inmensa mayoría de su talento humano.

Hagamos a un lado a esa minoría de individuos y eventos que no son sino una mácula en el paisaje humano, anécdotas evanescentes del proceso social e institucional que no definen los objetivos estratégicos de una organización educativa cuyo perfil es la excelencia; aunque habría que repetir, se nos ocurre, aquella sentencia de ese gran humanista que fue el Dr. Martín Luther King Jr.: “… No me duele tanto los actos aviesos de la gente mala, sino la indiferencia de la gente buena, sus silencio y espantosa pasividad”. Ergo, el destino del querido Pedagógico de Barquisimeto y la UPEl en general está en relación a la actuación de su talento humano, a cualquier nivel y modalidad: miembros de la alta gerencia, gerencia media y la gerencia del aula, todo mediado por los procesos de calidad humana sobre todo.

Sabemos que los dos párrafos anteriores y los que siguen vienen a ser algo impresionista y subjetivo, según cómo se nos presentan a nuestra conciencia la dinámica humana, social e institucional en el Instituto Pedagógico de Barquisimeto en un corte transversal. Después de una historia gloriosa y de gran rigor académico y de una boyante población estudiantil, ahora parece que todo ha entrado en decadencia; en el marco de una coyuntura particularmente crítica. Cual lo es la del país en general. Cuestión que hay que saber valorar, pues como canta Rubén Blades: “…Pero señores y señoras, en medio del plástico también se ven las caras de esperanza de toda nuestra gente, se ven las caras que trabajan por una Latinoamérica unida y por un mañana de esperanza y de libertad”.

En el auditorio Magdalena Siegas de López, tiempo ha, recibimos nuestro título como nos dicen que recordara recientemente en una asamblea extraordinaria un dirigente formal del magisterio larense, cuya convocatoria rebasó la capacidad de nuestra “Aula Magna” e hizo graves reflexiones sobre la pérdida del salario real y social del docente, así como las expectativas que tiene toda esa población frente a la VI Convención Colectiva del Magisterio Venezolano en 2015; de donde se puede colegir que este texto no es más, aunque tampoco lo es menos, que la gramática de un paisaje sentimental del Instituto Pedagógico Luís Beltrán Prieto Figueroa de Barquisimeto, parafraseando en esto al conocido libro del antiguo cronista Elio Macías Mujica: Barquisimeto paisaje sentimental de la ciudad y su gente.

Aunque también es una especie de zumo o apretada síntesis de una informal y dolida tertulia donde, si cabe hablar así, pasamos revista a tres o cuatro aspectos que convendría caracterizar adecuadamente, porque como dice Víctor Hugo: “Ya es la hora. De la conciencia y del pensar profundo”… A saber, esos tres o cuatro aspectos son los siguientes, aunque el orden que aquí siguen no indican necesariamente su primacía, aparecieron así en la conversa, cuyos temas como se verá fueron de antología:

(a) el deterioro de la planta física cuyo afeamiento destacaba dado que el personal obrero mantiene por estos días una huelga de brazos caídos, esta semana no han aseado; parece que la OPSU o el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología no entregó a las autoridades universitarias los recursos necesarios y rector y decano no pudieron pagar, eso se ha oído, no pagaron completo el llamado retroactivo desde enero de 2015 de la IICCU; tampoco han pagado la nueva quincena con el famoso aumento de las tablas salariadas que ha rechazado la FAPUV;

(b) lo anterior ha decretado un patético paisaje en este establecimiento educativo, que más parece una estructura abandonada o que en el llamado “Campus” ha pasado una guerra (aunque en guerra estamos, según); todo el jardín y demás áreas verdes están en estado deplorable, así como una gran muralla de chatarra que hacen las unidades de transporte “abandonadas”;

(c) se han tenido noticias que anuncian la sensible diminución de la matrícula este año, el llamado “nuevo ingreso” dizque no trasciende el número de 400 0 500, ¿qué tal? Cunado pocos lustros atrás uno se peleaba por acceder a estas aulas y cursar las diversas especialidades, aunque claro, siempre ha sido endémicamente baja la matrícula en las llamadas áreas de las ciencias experimentales: física, química, biología o en las ciencias formales o matemática;

(d) la conflictividad política propiciada por facciones hace más de 14 años hasta el sol de hoy, afectan gravemente el desempeño de la UPEL-IPB, ya que se encuentra entrecruzada por esos vectores contaminantes de la acción académica, pues las políticas educativas del Estado-Nación parce que sólo la han asumido las universidades experimentales de nuevo tipo: misión alma mater, universidades territoriales, escuela de medicina latinoamericana o de los programas de medicina comunitaria-misión sucre, universidad latinoamericana del deporte, entre otras; las universidades autónomas y las experimentales tradicionales, que suelen plegarse a los planteamientos de la Asociación Venezolana de Rectores, Averú y la Federación de Asociaciones de Profesores universitarios de Venezuela, Fapuv, (y de paso activistas de la oposición, Mud, poco más o menos) ha conllevado a la conformación de dos grandes grupos de universidades, todo lo cual genera sesgos impresionantes y un dinamismo bastardo acerca de cuál de esas facciones es quien tiene el control institucional.

¿Cómo salir de esta encrucijada en que todas somos responsables? (sí, corresponsables, por acción o por omisión). Como dice Ezequiel Ander-Egg en la comunidad universitaria todos nos consideramos impolutos académicos, científicos de gran rigor, con doctorados incluidos pero a la hora y punto de dirimir nuestras preferencias políticas perdemos la compostura, llegando a actitudes peores que las del personaje aquel de Malula en Radio Rochela, que aspiraba siempre ser concejal. ¿Qué está pasando entonces en la Upel, específicamente en el Pedagógico de Barquisimeto, que ahora como en una vieja canción le dicen el malquerido, porque es mal querido por las personas que más deberían quererlo?

El rector, Dr. Raúl López Sayago señaló a Carlos Croes no ha mucho que rechazaba la brutal asignación de estudiantes hecha por la Oficina de Planificación Universitaria, Opsu, pero con el debido respeto a su alta investidura, ¿pero qué si ya las nuevas juventudes no quieren optar por la carrera docente en sus diversas especialidades? Ser docente, maestro de educación primaria, profesor de educación media, diversificada, técnica y profesional o ser personal docente y de investigación de la universidad venezolana, ya no es prestigioso ni mucho menos bien remunerada. O tal vez lo primero deviene por segundo antes dicho. La juventud tiene otras prioridades e intereses, a parte que la sociedad y el Estado como tal ya no prioriza la carrera docente, aunque lo mismo se podría decir de la medicina, entre otras opciones universitarias que hasta hace poco tiempo eran la flor y nata del prestigio y reconocimiento social. Docencia y medicina en Venezuela están, como se dice, en sus horas bajas, como en aquel cuento de Rómulo Gallegos: “La hora menguada” uno también podría decir como Enriqueta con las manos sobre las sienes…: “¿Cómo es posible que no me hubiera dado cuenta de lo que estaba pasando?”…

De acuerdo al testimonio de una de nuestros contertulios el cese de actividades de estas últimas semana de septiembre y lo que va de octubre es cosa poco frecuente y ha sucedido que los diversos sectores que aquí hacen vida han venido expresando, cada cual a su modo, sus inquietudes al respecto; quien mejor lo ha expresado ha sido el ex rector de la Upel Prof. Arístides Hernández Abreu, quien en ocasión de recibir el reconocimiento más alto de Doctor Honores Causa, señaló que:

La universidad no puede desdeñar el papel formadora que tiene en el país y el reto de cooperar con las comunidades de su entorno, ocuparse de los grandes problemas del país y cooperar en la solución de los problemas más acuciantes de las comunidades, desde sus funciones de investigación y extensión, según una fuente:

“En su discurso de agradecimiento, el doctor Hernández Abreu resaltó el papel formador de la Universidad venezolana, y el reto que tiene esta institución ante la situación que atraviesa el país. Destacó que los problemas están en las comunidades, siendo responsabilidad de las universidades detectarlos, analizarlos y hacer propuestas para corregirlos. En este sentido enfatizó que la universidad debe contribuir desde sus funciones extensionista e investigadora a ayudar a solucionar las necesidades que hay en el entorno y afianzar la formación docente desde las aulas de clase. Refirió la necesidad de revisar y aplicar una reingeniería de la investigación en la educación venezolana y acabar con las investigaciones artesanales”, (www.fundaupel.wordpress.com/2015/10/14/).

Por su parte, al gobierno venezolano tocará otorgar sueldos y condiciones socio-laborales adecuadas al momento actual a fin de que la carrera docente y sus casas formadoras recuperen el prestigio que alguna vez tuvieron, en el contexto de lo que se solían llamar las profesiones liberales, que precisamente eran otros tiempos…


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Luis Saavedra

Docente, Trabajador popular.

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