La pifia de Pausides Reyes

El revolucionariómetro

A PATENTARLO

Es interesante ver cómo algunas personas tienen la facultad, otorgada por ellos mismos, de certificar cuándo una persona es revolucionaria y cuándo no, y lo hacen con los parámetros más sencillos del mundo. Los revolucionarios no se equivocan, no se suicidan, no le pegan a su mujer, etc. Y hasta proporcionan un listado de verdaderos revolucionarios; una perogrullada de esas que ya nos tienen cansadas.

No es que disienta de los méritos de personas como Alberto Lovera, Federico Brito Figueroa y otros, refrendados por el poseedor del revolucionariómetro (tienes que patentarlo). Es que el pueblo llano, nosotros, tal vez no seamos economistas arrechísimos, ni fundemos un partido nuevo, ni escribamos muchos libros, ni sepamos ni jota de filosofía, artes y ciencias militares, etc.

LOS QUÍMICAMENTE PUROS

El pueblo llano, nosotros, somos revolucionarios porque queremos la revolución, porque la necesitamos, porque es la única manera de vivir como gente. Y los que tienen algún problema psicológico también necesitan la revolución, tal vez más que nadie.

Un hombre con problemas psiquiátricos tal vez tenga, en sus ratos de lucidez, la virtud de ser revolucionario. El “químicamente puro” no existe, y de eso en mi medio siglo de vida he visto mucho. Es muy grosero que, después de su muerte, se pretenda descalificar a un hombre que se ganó la vida a puñetazo limpio y se propinó la muerte (en Valencia dicen que a los polis se les pasó la mano con las palizas que le propinaron) por desgracia. Un hombre que estaba tan mal que asesinó a la mujer que amaba. Un hombre que ya pagó lo que debía, si es que debía algo; que tiene dolientes en alguna parte.

LAS LUCHAS DE LA MUJER CONTRA LA VIOLENCIA

Siempre he luchado por los derechos de la mujer, y me solidarizo con aquellas que se defienden como sea de las agresiones. Es una mácula que nos trajeron los españoles, algo que se practica cotidianamente en todo el planeta, en el cual hasta la relación de género está corrompida con las relaciones de poder.

¿Conoce Pausides Reyes las interioridades del alma del boxeador tan trágicamente fallecido, y las circunstancias de la mujer que no fue defendida por nadie, y fue asesinada? ¿Ha criticado Pausides Reyes, acaso, a las autoridades judiciales que no retuvieron, no vigilaron, no garantizaron que la prohibición de acercarse a su esposa se cumpliera? ¿Ha dicho algo de quienes no cuidaron la integridad física de esa mujer cuya mayor desgracia fue enamorarse de quien se enamoró?

NO PISOTEES AL CAÍDO

¡Al carajo con ese oportunismo de declararse ahora en defensa de los derechos de la mujer, dando patadas sobre un cadáver! No se combate el oportunismo de la derecha con el oportunismo de “izquierda”, pontificando acerca de quién es revolucionario y quién no. La bandera tatuada en el pecho del boxeador tal vez hizo más por este proceso que los miquilenistas que se han chupado y se siguen chupando al gobierno, con la franela roja y el corazón escuálido.

LOS CORRUPTOS DEL BOXEO

No me gusta el boxeo. Pienso que ese deporte y las demás artes marciales deben practicarse para mejorar la salud de la gente y para la defensa propia y de la patria. Tampoco estoy de acuerdo con los que explotan a estas personas, que se ganan la vida a puñetazo limpio, utilizándolos como un espectáculo que satisface la morbosidad de aquellos que tienen la agresividad por dentro pero que no pueden ni quieren (menos mal) manifestarla personalmente. Y eso es lo que ocurrió con el Inca Valero, a quien los empresarios le sacaron la chicha, los políticos se retrataron con él, y ahora vienen algunos a despedazarlo después de muerto.

Ese compatriota no es el único campeón del deporte de las trompadas que agredía hasta a las mujeres. Ahí está el campeón Tyson, Mano de Piedra, y otros que también lo hacían. Tampoco es el único que salió con lesiones graves. El mismo Alí quedó padeciendo de mal de Parkinson. Y la fila de mujeres agredidas por boxeadores y por otros deportistas es tan larga que no habría espacio para escribirla. Eso no es de lo que se trata.

LA SOCIEDAD VIOLENTA

Es que en una sociedad de clases la opresión y la violencia se reproducen por generación espontánea, y hasta en la familia la “célula fundamental de la sociedad”, está presente esa discriminación, esa opresión, esa agresión. Y es con el cambio total de la sociedad, con la construcción del socialismo y la demolición de la superestructura ideológica enferma y malvada que caracteriza a la sociedad de explotación, como podrá definitivamente establecerse una sociedad más humanista, más igualitaria. Y ninguno de esos trascendentales eventos va a lograrse hablando estupideces, azotando los huesos de las víctimas de la sociedad, de quienes golpearon y sufrieron en vida, a sus víctimas y a sus descendientes, que algún día leerán esos comentarios y su dolor será mayor.

Nunca conocí al Inca Valero ni vi sus peleas, no me gusta el boxeo, que es uno de los negocios más sucios del mundo. Nunca conocí a la mujer que tuvo la valentía y la desgracia de amarlo, sufrir y morir por sus manos, pero pienso que no fue protegida; que quienes debieron hacerlo no cumplieron con su trabajo y es a ellos a quienes hay que cuestionar y hasta sancionar, si fuese posible. Si a ese compatriota se le hubiera montado en el avión para Cuba, para el tratamiento, o se le hubiera internado aún contra su voluntad, si a ella se la hubiera protegido en vez de comentar que “la sinvergüenza es ella” (¡Sí, escuché esa frase!), ambos estarían vivos.

Y los politiqueros no estarían danzando sobre sus huesos.


andrea.coa@gmail.com



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Andrea Coa


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