¿Es posible entender que un guardia nacional se deje linchar por 100 terroristas…?

Hemos digerido con mucho interés el artículo del abogado y prolífico columnista de esta página, el constitucionalista Jesús Silva, quien tiene, además, según él mismo allí lo indica, un postgrado en Derecho Penal, bajo el título: ¿Un GNB debe dejarse linchar por cien terroristas?, el cual recomendamos su lectura, por lo que no tomaremos del mismo ninguna de sus importantes opiniones para esta nota, la cuales compartimos, sencillamente porque la hemos dedicado a intentar pergeñar unas reflexiones que hemos creído necesario hacerlas en el marco de este mar de terrible violencia en que la derecha pretende hundir de cabeza a Venezuela…

Los muertos en estos últimos ochenta días ya pasan de los 85, si la cuenta no nos falla; toda muerte por causa de actos de violencia hay que condenarla, sin importarnos cómo se llama o qué camiseta vestía quien cae por causa de un mortero, de una bala, de una puñalada y peor aún, del fuego, convertido en tea humana, algo que nos resulta espantoso que ya ha ocurrido en el país en estas últimas semanas tres veces, en uno sin posibilidad de sobrevivencia, como sucedió con el joven de 21 años Orlando Figuera, quien falleció 14 días después de que fuera bañado en gasolina y quemado por opositores en las inmediaciones de la Plaza de Altamira el 20 de mayo (1), sencillamente porque era chavista, aun cuando han querido cambiar las evidencias que, al parecer abundan en el expediente policial, de que no fue por eso, sino porque había robado a uno de los manifestantes, intentando justificar así tan abominable crimen, como si esa explicación es ya suficiente para exonerar de culpa a quienes lo cometieron.

Y es ese caso al que nos hemos querido referir, porque realmente produce estupor y, por supuesto la mayor alarma que la llamada "sociedad civil" venezolana, haya resuelto hacer mutis ante ese monstruoso crimen, que nos recuerda a la Inquisición, a las atrocidades del régimen hitleriano durante las décadas de los años 1930 y 1940 e igualmente a uno de los más recientes genocidios, el de Ruanda, ocurrido en 1994, donde el uso de la candela fue quizás el método que hizo posible que en apenas 100 días se pudiera terminar con la vida de casi un millón de personas de la etnia Tutsis. Por cierto y vale resaltarlo, allí muchos curas y obispos de la Iglesia Católica se hicieron cómplices de esa matanza y tanto lo fueron que hasta el propio Papa Francisco, hace escasas semanas, luego de transcurridos 23 años, debió pedir perdón por esa diabólica y perversa conducta de sus pastores (2).

Al ojear la narrativa histórica de esos sangrientos eventos, la que es, por cierto abundante, nos encontramos que en todos los casos se comenzó con la implementación de políticas que permitían y aupaban las segregaciones, los rechazos por distintos motivos, ideológicos, raciales, religiosos, etcétera, etcétera; vinieron luego los ataques verbales directos en las propias casas de habitación, luego los asedios en las calles y en otros espacios públicos, bajo insultos con los peores epítetos, para concluir luego, en muy poco tiempo, hay que decirlo, con las amenazas del linchamiento, en todas sus formas, a palos, a cuchilladas, a balazos, a tiros y a la quema de tu casa con toda tu familia, incluidas las de toda la comunidad, como en efecto sucedió en cientos de miles de casos, en la Alemania del nazismo y en los países vecinos que fue conquistando Hitler por la fuerza, como Polonia, Rumania, Albania, Hungría, Ucrania, Eslovaquia, etcétera, así como en el mencionado país africano de Ruanda…

Los venezolanos en su inmensa mayoría desaprueban esas barbaridades, no conocemos a ningún compatriota y nos jactamos al decir que compartimos inquietudes y opiniones con mucha gente, que no aprueban tamañas barbaridades, por el contrario las condenan con todas sus fuerzas y es más, muchas de esas personas que se nos declaran ser opositores en razón básica y fundamentalmente porque en su criterio el desabastecimiento y la especulación espantosa que tenemos y que no ha sido posible darles a ambos un "parao", es sólo culpa del Gobierno, porque no terminan de entender -así nos lo dicen- que trascurren los meses y esa realidad allí se mantiene haciendo de las suyas y nada pasa, pero la situación clara y muy concreta que observamos es que ellos nos confiesan estar demasiado molestos al ver que la dirigencia de la oposición o aquellos que alegan tener alguna vocería para hablar en su nombre, se hacen de la vista gorda ante ese dantesco espectáculo que se muestra en toda su máxima expresión y nada dicen, han optado por callar y cuando se ven acorralados, lo cual sucede mucho cuando les sale el tiro por la culata, nos añaden, se limitan a repetir que ellos son unos santos, que sus manifestaciones de protesta son pacíficas, que sus planes jamás han estado divorciados de lo que manda la Constitución y que esas muertes y destrucciones que dejan sus salidas de protesta en la calle, son culpa exclusivamente del Gobierno y de los colectivos del chavismo, agrupaciones sociales esas que para el golpe de abril del 2002 las llamaban "Los Círculos Bolivarianos". Son incapaces de asumir algún tipo de responsabilidad en esos desmadres. Nos anotan, además, que no terminan de entender que persistan en la absurda estrategia del "auto flagela miento", como es el de acordar los encierros en nuestras urbanizaciones bajo las amenazas, trancan las vías de acceso y de salida, nos coartan la libertad de desplazarnos hacia adonde se nos antoje, pensando que así se tumba a un gobierno; todo eso los irrita, porque han descubierto que se los está engañando y su molestia por todo ello es inmensa y preguntamos, ¿y quién no lo estaría...?

Pero más allá de entrar en una polémica sobre quiénes pueden son los verdaderos responsables de la violencia que, al parecer, ya se provoca todos los días, hemos querido, además de consignar que estamos de acuerdo con lo planteado en su artículo por el abogado Silva, expresar nuestra angustia sobre estas crecientes manifestaciones de odio que nada bueno presagian para la paz del país.

Allí están las redes sociales que nos confirman toda esa tragedia a la que nos hemos referido...

La angustia que nos achica el alma se hace cada más y más intensa, porque sentimos con meridiana claridad que pareciera estarse apostando a que esa locura mortal que sumergió a Ruanda en ríos de sangre se reedite en nuestra sagrada Patria (3), con el agravante de que cada día se anuncian eventos que apuran la marcha en esa dirección, pues estupefactos hemos visto cómo un obispo de Barquisimeto, en días recientes, bendecía a grupos de guarimberos (4) y ahora mismo estamos escuchando amenazas de que ya la oposición está articulando todo un plan estratégico para impedir que los venezolanos acudan a depositar su voto para la Constituyente, por la vía de obstaculizar la apertura de los centros electorales, trancar las vías públicas, destruir todo medio de transporte que les permita acceder a esos centros de votación e inclusive, obstruir las calles de acceso a sus barrios o urbanizaciones para impedirles que salgan de sus casas, en fin, unos planes que ponen en evidencia que el país tiene una oposición dislocada, a la que para nada le interesa la paz, sino generar un clima de la mayor violencia que nos lleve a la realidad que condujo a lo que es la Libia de hoy, partida en tres toletes, cada uno bajo gobiernos en manos de facciones terroristas hijas de Al Qaeda, como el Isis, el Frente Al-Nusra y un movimiento secesionista islámico más radical llamado Brigadas de Defensa de Bengasi, entre otros, así como a crear otra Siria de este lado del mundo, opción ésta que el mundo occidental y cristiano pareciera estar aupándola, cuando observamos que las más grandes economías del Continente, como son: Brasil, Argentina y México, los lacayitos de Colombia, Perú, Chile y Paraguay, conjuntamente con la Unión Europea y la dirección del Pentágono, se han empeñado en ponerle la mano a nuestros país de cualquier manera, con la OEA o sin ella…

Nuestro petróleo y las inmensas riquezas que tenemos en otros minerales valiosos, como el hierro, el oro, el coltán, el cobre, la bauxita, etcétera, etcétera, nos hace ser demasiado apetecibles para el gran capital internacional, pero hasta la fecha han obtenido sólo fracasos en sus intentos por ponerle las manos y no creemos que logren revertir esa racha, ni ahora, ni nunca...!!!

La Venezuela Bolivariana, hay que gritarlo en muy alta voz, no está sola; los venezolanos nacimos para la libertad, allí está a la vista del mundo todo, su extensa historia de éxitos y victorias; no somos mochos y así como supimos vencer a las potencias europeas a inicios del pasado siglo que se atrevieron a pisotear nuestro suelo e impedimos -además- que el mando y dirección de la Patria regresara a las manos de la burguesía depredadora en abril de 2002, ahora nuestro pueblo, con más conciencia y con el poder en la mano, no sólo derrotará todo intento por destruir las instituciones de la democracia y si ello llegara a ocurrir, ya no saldrá con la efigie de Cristo a perdonar, ahora exigirá justicia implacable para quienes sean los directos responsables materiales e intelectuales de cualquier intento por reeditar la Carmonada de esa infausta hora del 2002...

Notas:

(1) IMÁGENES FUERTES La barbarie del hombre quemado vivo en ...

(2) Papa pide perdón por papel de la Iglesia en el genocidio en Ruanda

(3) Ruanda, los cien días de la barbarie - Jot Down Cultural Magazine

(4) Lara: Guarimberos violentos fueron bendecidos por el Arzobispo de ...



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Iván Oliver Rugeles


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