Las Bases guerreristas. Una sola: toda Colombia

La insistencia guerrerista de las empresas transnacionales por instalar las bases militares en Colombia, aparte de reflejar un acto de desesperación, demuestra una intención manifiesta por parte de la administración Obama, de continuar cumpliendo el triste papel de interventor, que hasta hace poco le correspondió a su antecesor J.W Bush en América latina. Ahora la administración Obama ha decidido someter por la fuerza, la decisión  soberana de Venezuela y el resto de los integrantes del ALBA,  de conformar una opción  de desarrollo soberana, distinta al modelo del capitalismo explotador, que tiene como centro al imperialismo norteamericano.

Más allá de esta  estrategia imperialista, este hecho refleja un profundo y lamentable desconocimiento de la decadencia por el que atraviesa el modelo de dominación  capitalista - tanto del propio Obama, como de los funcionarios encargados de los distintos organismos jurisdiccionales- (llámese Departamento de Estado, Pentágono, CIA,  congresistas estadounidenses, comando Sur, empresas transnacionales) y sus aliados en Sur América y en América Latina, principalmente los actuales mandatarios de  Colombia y Perú, quienes actúan como peones del modelo norteamericano.

Detrás de  la instalación de las Bases militares, existe, un conjunto de intereses que constituyen los verdaderos motivos del plan, con el agravante que quienes dirigen las actuales prácticas guerreristas en Estados Unidos, aparte de su  cobardía e ignorancia, lo hacen en nombre de una opción progresista, que los llevó a la presidencia levantando la bandera de la exclusión y la no intervención. Es más peligroso Obama, quien actúa protegido por el manto de la globalización y las estrategias de inteligencia,  que el guerrerista Bush, que lo hacía demostrando su odio visceral y abierto a sus adversarios.

Los errores se cometen por acción y omisión y algunas veces son irreversibles: el actual modelo de relaciones representado por el sistema de explotación capitalista, desde décadas atrás, evidencia una ruptura y un debilitamiento en sus estructuras fundamentales  (Léase “¿Fin del Estado Nación?”de H. Sonntag y Nelly Arenas, en www.unesco.org. Gestión de las transformaciones sociales, documento de debate Nro 6; y González Casanova, Pablo  1992. “Lo Particular y lo Universal a fines del Siglo XX”. Revista Nueva Sociedad Nro 134) y sus actuales expresiones de dominación, principalmente la globalización, los planes de seguridad y Defensa   Nacional y  las Estrategias de Ataques Preventivos, -este último implementado por el departamento de Estado Norteamericano desde el año 2001, luego de la caída de las torres Gemelas de New York-   debido a que tales prácticas, constituyen una deformación de los esquemas democráticos y significan la destrucción  y el aniquilamiento de los seres humanos, lo cual resulta contradictorio con los principios y valores democráticos, asumidos como fórmula  de vida por la mayoría de los pueblos  en el mundo. Obviamente que el agotamiento del modelo de relaciones mencionado, desde ya evidencia un significativo desgaste de su estructura, pero producto de la dinámica y  la capacidad de recursos que disponen los centros del sistema político, dicho desgastamiento aún no se percibe abiertamente y algunos optimistas -como el propio Obama- que perciben que dicha caída se puede detener

Cuando hablamos de  la  decadencia del actual sistema de relaciones del capitalismo, nos referimos a las contradicciones generadas de los principios  y valores que lo constituyen: División social de trabajo, oferta y demanda, mercado excluyente, competitividad, acumulación de ganancia e individualismo. A pesar de las distintas  tendencias surgidas a lo largo de toda su historia, de las renovaciones experimentadas  que buscan inútilmente   la re-legitimación de dicho modelo, se ha hecho imperante el surgimiento de nuevas opciones, orientadas al  establecimiento de modelos basados en la igualdad, la equidad y la justicia social. Es allí donde adquiere relevancia el conocimiento y la producción del conocimiento científico, la academia, el mundo del trabajo, las universidades y el mismo sentido común, lo cual constituye un aspecto  básico fundamental, en todo sistema de relaciones. En la misma lógica del sistema capitalista, existe una corriente del pensamiento, (el funcionalismo), que visiona los hechos sociales como una unidad,  donde  se conforman los subsistemas  (la educación, la escuela, entre otros.),  como entes auxiliares del modelo de relaciones. No obstante, esta naturaleza propia del sistema, es menospreciada deliberadamente por la existencia de intereses particulares, de quienes dirigen y orientan a las instituciones y a los sujetos, en la mayoría de los países. A la existencia de un sistema basado en la exclusión y la desigualdad, se le agrega entonces, los intereses creados por las roscas, el despotismo y el desconocimiento - independientemente de la razón que lo origine- de quienes detentan el poder en sus distintas manifestaciones y particularmente de quienes ocupan posiciones gubernamentales.

La instalación de las bases militares norteamericanas en Colombia, tiene mucho que ver con un país que se ha convertido en garante del orden mundial, pero más que garante, su actuación se convierte en la defensa de un sistema, que resulta contradictorio, tanto por la exclusión y pobreza que crece indeteniblemente, como por la presencia de indicadores  que reflejan la descomposición social de la población y cuyos líderes pretenden   mantenerla  oculta, a los ojos de todos.  Es el caso de la actual realidad que se percibe justamente en la propia sociedad norteamericana, en países de Europa y  de otros continentes, donde el tráfico y consumo drogas se ha convertido en una norma oculta en algunas naciones y los capitales que generan, son utilizados deliberadamente por las transnacionales para financiar planes subversivos y promover la conspiración  en otras regiones. Existen ejemplos concretos: la guerra Irán-contras en Nicaragua  que fue financiada  por el presidente Reagan en la década de los 80, con recursos  provenientes del narcotráfico.

El dilema Obama. A Obama se le ha planteado un gran reto: o se pone al lado del clamor mayoritario de los pueblos que exigen justicia y equidad social, o  se convierte en un servil representante de los intereses de las empresas transnanacionales. Obviamente que la decisión llevada a cabo por el presidente Obama, le permitió escoger el papel más cómodo: pretender actuar como lobo disfrazado de oveja y meterse en un rebaño para devorar a sus presas, sin confrontar a los representantes de la dominación depredadora. La otra opción que pudo haber tomado el mandatario norteamericano -teniendo la condición de excluido,  por ser pobre de origen- fue haber asumido una posición de defensa de las mayorías en el mundo y afrontar las consecuencias que ello implica en una sociedad  altamente conservadora, como lo es el sistema político norteamericano.

Cuando el presidente Obama llega a la presidencia de Estados Unidos, a finales del año 2008, se encuentra con un esquema político-militar, en proceso de ejecución, implementado por el ala guerrerista de las transnacionales explotadoras, en América Latina y el mundo:

    Implementación de los planes de seguridad y defensa nacional y los Ataques de guerras preventivas

    Ejecución del Plan Colombia. (para ese entonces, en estado de decadencia a causa del agotamiento presupuestario).

    Estrategia orientada al posicionamiento de los recursos estratégicos existentes en América Latina, principalmente de la riqueza petrolera venezolana, de las reservas naturales y  de agua dulce existente en el cono sur y en la Amazonia brasilera.

    Neutralizar las amenazas que significa la conformación del Bloque de países del ALBA y el rompimiento de convenios militares en países como Venezuela y Ecuador. En Ecuador se clausuró  a mediados del 2008 la base militar de Manta y se rompieron relaciones con Bolivia. El acercamiento del presidente Zelaya a este bloque de países, generó potenciales amenazas de rupturas, que desencadeno con el golpe de Estado, al presidente Manuel Zelaya

    Mantener la operatividad de las bases  Militares del Comando Sur, con la reactivación de la VI Flota de la Armada, como un instrumento de sometimiento, intervención e intimidación y espionaje, al servicio del imperio norteamericano,

    Expandir su dominación hacia el continente africano, como  un medio dirigido a  vincular el mercado petrolero norteamericano, con algunos países de la región.

Las Bases Militares en Colombia: todo el país una sola base

Cuando el Presidente de Ecuador, Rafael Correa le exige a Estados Unidos desalojar la Base Militar de Manta, inmediatamente el departamento de Estado norteamericano, crea el plan para instalar las bases militares en Colombia, para lo cual cuentan con su principal aliado en la región: Álvaro Uribe Vélez.

A Venezuela, con la presencia de las bases militares norteamericanas en Colombia, se le acrecienta un conjunto de  problemas, que vienen manifestándose desde hace varias décadas atrás y a las cuales el Estado venezolano de la VI república, había  desestimado, permitiendo  que la oligarquía colombiana,  organizara planes de penetración e infiltramiento que afectan y amenazan a la soberanía del país, los cuales  han puesto en alerta y generado reacciones del gobierno bolivariano. La inestabilidad política, el golpe de estado del 2002, el paro empresarial y el proceso de reforma implementadas en el país, han dificultado darle una respuesta adecuada a la situación de inestabilidad existente en la frontera colombiana y por el contrario, ha habido un incremento de las actividades irregulares en la frontera, con la gravedad que se han extendido a algunas capitales del país, siendo utilizada en los últimos años, como punta de lanza por los enemigos del proceso revolucionario.  Entre los problemas existentes podemos mencionar:

    Existencia y ejecución de planes secesionistas en la frontera, que comprende la conformación de un tercer país entre Venezuela y Colombia, conformado eventualmente por La Goajira, los Departamentos del César y El Norte de Santander; y los  Estados Táchira y Zulia; y la zona de Punto Fijo, en el estado Falcón. El propósito de esta estrategia imperialista, es apoderarse de los recursos petroleros existentes en esta  área y la refinería allí ubicada. Actualmente a dichos planes se han sumados los gobernadores opositores del Táchira y el Zulia,  y el resto de la oligarquía criolla.

    Producción, circulación y consumo de drogas. Las dimensiones de este problema  son descomunales, por cuanto la producción de drogas tiene como origen a Colombia, cuyo actual presidente, Álvaro Uribe Vélez, ha sido señalado por el propio Departamento de Estado Norteamericano, como uno de los principales colaboradores de los cárteles de la droga, siendo su principal destino, el propio  territorio norteamericano y  países de Europa y América latina.

    La presencia de paramilitares y la guerrilla colombiana

    Los secuestros en la frontera.

    La presencia del sicariato como una estrategia de desestabilización.

    Los planes conspirativos y la subversión de la extrema derecha venezolana,  en alianza con la conspiración de los caudillos  colombianos

    En este escenario,  el presidente Álvaro Uribe Vélez,  se convierte en el principal administrador del imperialismo norteamericano en la región

En toda esta problemática existente, perdemos todos, pero los principales perdedores del conflicto generado, son los pueblos venezolanos y  colombianos, quienes sufren las consecuencias causadas por las oligarquías de ambos países y las empresas transnacionales que han extendidos sus tentáculos a todos los sectores de la sociedad.  Tanto en Colombia como en Venezuela, se puede perciben males como polarización de la opinión pública,  exacerbación  de la conducta y expresiones de intolerancia y agresividad, que contribuyen al enrarecimiento del clima social. En dicho enrarecimiento,  juega un rol determinante, el papel de los medios de comunicación, -la mayoría en manos de grupos adheridos a los planes desestabilizadores de la oligarquía-  en  el proceso de mediatización que actúa como elemento catalizador del clima de agresividad y violencia  existente en las principales ciudades de  ambos países. Este estado de mediatización, a quienes más  afecta, es a la población de jóvenes, niños y adolescentes, debido a  la irreversibilidad causada por los mencionados males. 

La instalación de las bases militares norteamericanas en Colombia, es un plan de conflagración llevado a cabo principalmente, entre el imperio norteamericano y la oligarquía colombiana, ejecutado bajo un modelo político, que se encuentra -como afirmáramos párrafos atrás- en estado de decadencia, basado en la fragmentación, en la exclusión y en la  competencia desigual y en un conjunto de de valores que contradicen la condición humana y los derechos esenciales de las personas. A ello tendríamos que agregar  la descomposición social  existente en ambos países y la presencia de elementos anti-sociales, que constituyen parte de la cotidianidad de estos países, como lo es la producción y consumo de drogas, la justicia extra judicial, la parapolítica, la presencia de paramilitares, la figura del sicariato y de otras disfunciones, promovidos por la oligarquía, con apoyo y  control mediático de los medios públicos y privados.

Obama-Uribe: alianza diabólica

La instalación de las bases militares en Colombia, devela un trasfondo donde se refleja la conexión de los principales representantes de la oligarquía y las empresas transnacionales de ambas naciones, para desestabilizar el sistema político de un país con tradición pacífica y de valores  democráticos, como lo es Venezuela. Mencionaremos algunos aspectos  e intereses comunes, que actúan como elementos de conexión y que los lleva operar combinadamente:

    La producción, el control y consumo de drogas. La condición de primer país productor y de primer país consumidor de alucinógenos, que mantienen Colombia y Estados Unidos y las barreras que ha conformado Venezuela con el desmantelamiento  de algunos centros de producción en la zona fronteriza y el decomiso de grandes cantidades de drogas, en su paso por el país, se ha convertido en un factor de inestabilidad para el sistema de adicción y consumo existente en la sociedad norteamericana y para los grupos que controlan la producción, los cuales hoy en día ocupan posiciones de gobierno, con la presencia de Álvaro Uribe Vélez en la presidencia de Colombia

    El intento de neutralizar del liderazgo desempeñado por el Comandante-presidente Hugo Chávez Frías, en la comunidad internacional y en los países de América Latina y el Caribe,

    La conformación del Pensamiento Bolivariano como una opción posible, en el sistema de relaciones sociales y como modelo de equidad, igualdad y justicia social, el cual es visto como una amenaza por la oligarquía dominante

    El posicionamiento por parte de la oligarquía, de los recursos estratégicos existentes en el país, principalmente su riqueza petrolera, sus reservas  naturales y su excelente posición geopolítica en el centro norte de la América del sur.

    La supremacía tecnológica de Estados Unidos, como parte de una confrontación no convencional y el papel que puedan desempeñar dichas bases en apoyo estratégicos a los grupos opositores internos y a una potencial intervención directa de fuerzas norteamericanas.  

El presidente colombiano, en su afán por justificar la instalación de las bases norteamericanas en territorio colombiano, cae  en un malabarismo verbal, cuando afirma que la instalación de las bases es un asunto de soberanía colombiano y que en nada afecta la soberanía de los países sudamericanos. Con tal argumento, el presidente Uribe justifica la globalización norteamericana, de pretende usar los recursos estratégicos de los países de América latina, a favor de las empresas transnacionales, negando a la vez, cualquier posibilidad de desarrollo soberano, que puedan tener los países de la región. Obviamente que el Comando Sur, tiene su área operacional en  toda la región suramericana, la cual va desde  el área del Caribe, hasta la Patagonia  Argentina. Es de incautos suponer, que una fuerza que tiene como área operacional a toda Suramérica, va a restringir sus operaciones  al ámbito  del espacio colombiano, y menos aún, subordinar sus objetivos estratégicos, su disciplina y sus principios militares, a un coronel colombiano, de un país operacionalmente dependiente y subordinado a una potencia extranjera.

¿Qué Hacer?

A los países de América Latina  se les plantean varias alternativas, una de ellas es la de impedir y neutralizar la instalación de las bases norteamericanas en la región, y tal iniciativa le compete a los actuales líderes de la región, pero  principalmente al protagonismo que puedan asumir los sujetos organizados y movilizados  conscientemente, lo cual significa implementar estrategias donde se combinen la movilización activa y permanente, con la creatividad y el esfuerzo colectivo en todas las localidades  de cada país. Esta confrontación debe convertirse en una oportunidad para romper algunos mitos existentes en el imaginario colectivo de los pueblos de América latina y visionarse como una sola unidad integrada. Sin duda que ello constituye  la mejor respuesta que se le puede dar a los voceros de los grupos transnacionales. 

Las Bases de la Paz: Instancias de combate anti-imperialista

Las Bases de la Paz. Deben conformarse como  instancias referenciales por tiempo indefinido y de la organización por la soberanía de los pueblos. Las Bases de la Paz son un centro de divulgación de  información sobre  la agresión que sufren los pueblos de América Latina  por parte del imperialismo. Son una referencia de los sujetos excluidos: los primeros afectados por las estrategias  guerreristas implementadas por el imperio y los grupos transnacionales.  Las bases de la paz deben estar integradas por los miembros de las misiones, las radios y emisoras comunitarias, los expatriados, los obreros, las amas de casas, los campesinos, los intelectuales, los indígenas, los militares nacionalistas, los artistas, los profesionales, los empresarios nacionalistas y todo el conglomerados que se sienta parte del poder popular. Las bases por la Paz, deben estar en todos los estados de todos los países, principalmente en los estados fronterizos, por ser la región donde se percibe con mayor impacto, los efectos de los planes imperialistas y  de sus voceros transnacionales. Estas bases deben estar en lugares visibles y debidamente protegidos, evitando las posturas comodistas y la fragmentación causada por grupos particulares, exhibiéndose como una iniciativa de dignidad, que se opone a las estrategias guerreristas. Cada oprimido, debe convertirse en un vocero de las bases por la paz.

¡Viva la revolución venezolana y el comandante Chávez

¡Viva Fidel, Bolívar y el Che!

Ante las bases militares de guerra, Impulsemos las bases de la paz

El presente es de lucha y el futuro es nuestro (Che)

¡Venceremos! 

   vielmajota4@hotmail.com                                                     
 


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José Miguel Vielma López


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