Un nuevo modelo sistémico venezolano

La discusión en torno a las medidas económicas enunciadas por el Presidente Chávez en su alocución del pasado sábado 21 de marzo de 2009, ha tocado las fibras de todos los sectores del país, tanto de las gentes de la derecha, de la oligarquía, de los sectores empresariales, como de los sectores de izquierda, revolucionarios, intelectuales y trabajadores de todo signo, de la ciudad y del campo. Orientar la discusión hacia lo esencial, hacia lo fundamental, hacia lo que tiene que ver con ir de frente hacia la génesis de la crisis financiera internacional que, aún cuando no se ha sentido con todo su rigor en las entrañas de la sociedad venezolana, no hay duda que nos alcance y de manera muy dramática, es lo esencial.

Consideramos, en primera instancia, que las medidas anunciadas, si bien es cierto que atacan y preservan a la población de algunos efectos de la crisis, no van al fondo de la cuestión, no va a la génesis del problema. Esas medidas tienen que ser complementadas con decisiones de carácter realmente revolucionarias, orientadas hacia la concepción doctrinaria y principista del proceso que se pretende profundizar en el país. Los anuncios del Presidente se cree que apuntan hacia aspectos considerados relevantes porque se aspira que con esas medidas se neutralicen los efectos que están dentro de las expectativas generadas por la crisis.

¿Dónde está la génesis de la crisis actual del capitalismo? Opino que la lógica perversa del capitalismo, que podemos identificar con la espiral insaciable de las ganancias, de la rentabilidad del capital, de la producción de plusvalía, en la búsqueda de formas alternativas para incrementar ésta, ha provocado el gigantismo financiero a través de la especulación en los variados mercados del sistema capitalista mundial. Las medidas anunciadas por Wáshington, por el G7, por la Cumbre Iberoamericana, por la Unión Europea, no pretenden otro efecto que retomar el rumbo, oxigenar las estructuras caducas que se resisten tercamente a sucumbir definitivamente, lo cual intuimos que perdurará por muchos años más.

Venezuela, en sintonía con las aspiraciones de su pueblo, debe y tiene que ir a más, poner el pie en el acelerador de sus fuerzas productivas, ser más realistas que retóricos en la “siembra del petróleo”, en el Plan Simón Bolívar. Una, dos, tres, los que se necesiten, centros de formación media, profesional, superior, para el desarrollo de especialistas agropecuarios, otros tantos para la formación de técnicos industriales, ser más audaces en los convenios para la captación de la ciencia y tecnología externa que contribuya a acelerar nuestro desarrollo endógeno, concretar los planes anunciados de nuevas refinerías y factorías petroquímicas que abastezca el mercado interno y diversifique nuestras exportaciones. Rescatar la soberanía plena de la industria petrolera nacional revirtiendo los términos que nos obligan con las empresas mixtas. Propender, progresivamente a la transformación de los bienes, de mercancías para el mercado, en productos para la satisfacción plena de las necesidades de la población Y avanzar sin desmayo en la búsqueda y profundización de la Integración Latinoamericana y Caribeña.

Como expresa el intelectual argentino Atilio Borón, “…en la medida en que subsista el capitalismo como modo de producción su naturaleza explotativa, opresiva y predatoria se manifestará en todas sus expresiones históricas, desde el laissez faire de comienzos del siglo veinte hasta el neoliberalismo de finales del mismo siglo, pasando por el keynesianismo y el desarrollismo...”

No se puede hacer una media revolución; los que hacen las revoluciones a medias no hacen sino cavar su propia tumba. Bien sabemos, ya lo hemos dicho, que si la ambición desmedida del capital necesita de la expansión permanente del mercado para mantener el crecimiento de la rentabilidad del capital, del crecimiento de la plusvalía, cuyo límite se identifica además con la capacidad de compra de la población, la meta de la propuesta venezolana tiene que ser el crecimiento armónico de nuestras fuerzas productivas, la transformación de las relaciones sociales de los factores de producción, en la búsqueda de las satisfacciones de las necesidades de la población que como fin último conlleve al mejoramiento de sus niveles de vida. Y para ello no hay más alternativa que incrementar infinitamente las unidades de producción socialista para producir en función de las necesidades de la gente. Es decir, tenemos que provocar un cambio en el metabolismo del capital, transformando la ganancia, la rentabilidad monopólica y oligopólica del capital, en distribución equitativa de la producción. Hay que revertir la lógica perversa del capital privado, la lógica de la producción de plusvalía del capitalismo mediante la explotación del hombre, en empresas de carácter social, en producción socialista.

Por todo ello, y en función de lo señalado, felicitamos la iniciativa de conformar una cruzada con la participación de los ministerios de Educación, Educación Superior, Ciencia y Tecnología y Agricultura y Tierra, para que se involucren de lleno en la fracturación de las actuales relaciones de producción, cambiarlas por completo. Sin embargo, esto no es suficiente. A esta empresa hay que incorporar a los trabajadores de la ciudad y del campo, a los campesinos, a los estudiantes, los intelectuales, artistas y escritores, a todos los venezolanos y venezolanas de buena voluntad por el ideario socialista.

Hay que avanzar en la nacionalización de todas aquellas empresas que no cumplan con los propósitos de producción con justicia social. Es obvio que en Venezuela debe darse la confrontación abierta entre los dos sistemas, no desperdiciar la conciencia de los trabajadores y asumir el antiimperialismo como principio fundamental, el panamericanismo como latinoamericanismo, como bien nos lo recuerda Carlos Lanz. En razón de esto hay mantener los escenarios del país como foros muy importantes de conferencias y congresos internacionales.

(*) Profesor. cepo39@gmail.com


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César Prieto Oberto (*)

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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