Libertades sabiamente divulgadas

En Estados Unidos, aunque esto sea también aplicable a Inglaterra, el ciudadano corriente esta sometido a una forma especifica de vida como si fuera oficinista de una gran organización. Esto es, castrar hipócritamente al macho. Hoy día el atributo personal más estimable para convivir con los colegas de oficina, reprimiendo la agresividad y la ambición, sin arriesgar lo más mínimo, solo pensando en la jubilación, y de lo que puedan hacer los marines, sacando el petróleo a patadas, para ellos seguir con su actual ritmo consumista de vida. Este norteamericano se ve ante un exceso de alimentos, bienes muebles, no inmuebles, últimamente en picada, y oportunidades espurias; Solearse en Acapulco, banquetes, premios Oscar y, esa súper abundancia, suscita una perpetua sensación de vida incompleta y de oportunidades fallidas, “sabiamente divulgadas”.

Ahora bien, el pueblo estadounidense, presenciara, en pleno trauma Iraqui, como se comportan sus jóvenes dentro de casa manifestando muchos síntomas típicos de decadencia. Este mensaje se hace real en las noticias diarias sobre las muertes de jóvenes transformados en soldados en Irak, convertidos en asesinos, verdugos, dispuestos a los mas abominables vejámenes contra seres humanos, en cárceles de Irak y Guantánamo, cuyas evidencias en cintas, fueron sabiamente destruidas por seguridad nacional.

Internamente hay un nuevo mensaje que esta presente en cada publicación, cada noticiero, cada manifestó, el del nuevo socialismo venezolano, y de su presidente Chávez, reemplazo de Castro. Desata internamente en el gobierno de Bush, una furia dialéctica contra el pueblo y el gobierno venezolano, demostrando que el presidente Bush, tiene una calidad sintética del hombre que ha sido reconstruido con diferentes partes de otro, producto de los mas de 40 millones de emigrantes, trabajando por la superación personal, ayudando enormemente a la economía norteamericana, y hoy perseguidos por la nueva ley contra los emigrantes. Ley inhumana, racista, xenofobita, e indigna. Realidad, fortalecida por el muro construido en la frontera sur, con la complicidad de México, realidad sabiamente divulgada.

Los Estados Unidos abordan el nuevo siglo con un toque de retirada. El joven gigante de occidente ha alcanzado repentinamente la edad madura, lleno de extravagancias y fatiga. El optimismo y el vigor que tanto admiraran sus primos hermanos más viejos de Europa, se está desvaneciendo. Los adelantos científicos y tecnológicos resultan insuficientes desde hace tiempo. Han perdido el paso. Lo que esta ocurriendo en el imperio es de vital importancia para el resto de la humanidad.

Tal vez el pueblo yanqui, no haya ambicionado nunca concientemente la corona del Cesar, pero esta no es la cuestión. Sus líderes si la ambicionaron. Saborearon con deleite la prepotencia de Washington, el presidente de la casa blanca siempre creyó equivocadamente ser el hombre más poderoso del mundo, lo cual constituyo una fuente inagotable de orgullo.

Hoy el impulso predominante en la opinión norteamericana es la incomunicación con el mundo. Un espíritu de aislamiento domina ha esta nación, que hace escasamente una década creía saber las respuestas para todas las preguntas, en cualquier lugar. Todos los problemas tenían solución. Los enorgullecidos estadounidenses creyendo ser lo que el presidente Bush dijo la policía del mundo, asumieron demasiadas tareas y terminaron sintiéndose agobiados bajo su peso. Aceptaron las responsabilidades del poder y luego se mostraron, rechazados por la arrogancia del poder.

Las frustraciones acumuladas en Irak, el rumbo socialista promovido por Hugo Chávez en Sudamérica, han acarreado una sensación de pesar y derrota. Los consejeros veteranos de la casa Blanca (su padre), suelen comunicar al presidente, en memoria confidencial que se ha perdido la guerra, y cuado ciertos documentos reveladores llegan clandestinamente a la prensa (el de la no existencia de armas de destrucción masiva en Irak), como sucede siempre en Washington, la apreciación derrotista no levanta el menor ruido. Se la descarta tranquilamente como si fuera demasiado obvia para hacer comentarios.

Esto es un grave revés para el amor propio del imperio y la moral de la institución militar. Irak, Afganistán, Venezuela, han dado un duro golpe a la elite imperial del país, cuyos miembros divulgan sabiamente la derrota, considerado incompatible con las costumbres americanas.

Estos americanos se compadecen de su propia suerte. Ahora esta de moda en los EE.UU. el abatimiento y la fatalidad. La nación imperial Ha llegado a la conclusión de que esta enferma, el punto que les preocupa es averiguar hasta que punto es curable

SER ALIADO DE LOS ESTADOS UNIDOS, ES COMO, ACOSTARCE CON UN ELEFANTE



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Raúl Crespo


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