Bush dispuesto a hacer el ridículo en América Latina

El señor Bush, capataz del último de los Imperios, además de Alcohólico es un analfabeta sin remedio que gusta hacer el ridículo como hace bolitas fétidas en su Rancho de Texas. Ignaro como es, el señor Bush, habla muy poco, sólo lo hace de vez en cuando para poner la cagada, como cuando le habla al Pueblo de los EEUU en sus famosísimos discursos al Estado de la Unión. Sale muy poco, para no evidenciar que él es un tremendo paquete, es decir un loquito de atar; esto nos da una idea de lo mucho que le cuesta salir de su casa Blanca a Visitar tierras y gentes que lo detestan, lo aborrecen profundamente.

Nunca ha sido fácil para cualquier capataz del último de los Imperios dispensarle una visita de coacción a los predios de lo que ellos han considerado “su patio trasero”. Pero esta visita del más inculto, bribón y vicioso de todos los jefes que ha tenido el Imperio Yankee pronto se recordará como el más memorable de los torneos de la estupidez y del jalabolismo tropical de los cipayos nacidos en esta parte de Suramérica, ensordecidos, embarrados en su sueño fétido de la American Wife o Life.

Un cipayo de Postín, espera con su frac bien lavado y planchado, a su amo alcohólico en esa tierra querida que vio nacer a Hidalgo, a Morelos, Pancho Villa, a Zapata, a Benito Juárez, a Don Lázaro Cárdenas y a Álvaro Obregón, entre otros gigantes de México. Ese cipayito oloroso a caca perfumada se llama Felipe Calderón, el ladrón de Banobras y Fabaproas: y el ladrón de la presidencia mexicana. El único proyecto de vida de este ladronzuelo de pacotilla es el de venderle al Imperio hasta el modo de caminar a grandes mayorías mexicanas empobrecidas por el capitalismo. El heroico Pueblo mexicano no recibirá con guirnaldas y laureles al alcohólico jefe del Imperio. El Claudio Yankee, será recibido por la cipayería loca que atraca el erario público y la dignidad Azteca.

La siguiente escala del Alcohólico será Brasil, el gigante latinoamericano, aquí la situación es distinta, Lula no es Felipe Calderón. La diplomacia de Lula se pone a prueba en este momento tan difícil en el cual tiene que recibir al señor alcohólico capataz del Imperio que tutela muy de cerca la rancia y poderosa oligarquía brasilera. Lula es un dirigente nato que goza de un amplio y profundo respaldo popular, sin embargo sigue siendo un prisionero de un Estado eminentemente burgués impregnado de los sueños capitalistas que puja y puja por mayores ganancias para la oligarquía que aún sigue siendo la dueña del Estado brasilero. El alcohólico trae un plan debajo de su sobaco impregnado de miche. Quiere crear una OPEP del Etanol, y busca desesperadamente el concurso de Brasil por ser uno de los productores más importantes de este recurso energético que el alcohólico pretende convertir en una alternativa válida al Petróleo. El alcohólico piensa que puede convencer a Lula para convertir a Brasil en el líder mundial de la producción de Etanol así en el rival de la OPEP y muy especialmente en el rival de Venezuela como principal productor de petróleo en Latinoamérica y uno de los más importantes del Mundo. Pero la rivalidad que pretende establecer el borrachito capataz del imperio va más allá, puntualmente quiere enfrentar a Chávez a través de Lula. Claro está fracasado de antemano, Lula no se prestará a esa patraña, aunque esa negativa pudiese causarle serios inconvenientes a su gobierno. Ya está demostrado científica y prácticamente que el Etanol no será nunca una alternativa al Petróleo por la sencilla razón de que sus costos de producción son por lo menos diez veces más caros que el de la producción del Petróleo. La producción mundial de Etanol provocaría una hambruna global de proporciones incalculables. El borrachito está desesperado para hacer negocios, y lo aplasta la inocultable realidad del derroche de energía del modo de vida norteamericano. No logrará otra cosa que hacer el ridículo en Brasil. Será recibido con grandes protestas de lo movimientos sociales que le quieren recordar sus vicios de genocida.

En Uruguay está Tabaré, nada bueno le auguramos al borrachito en la República Oriental del Uruguay. También será protestado por el Pueblo que ya lo tiene clasificado como plasta humana.

En Colombia, ay Colombia. Allí será recibido con bombos y platillos por el Tarzán de Jardín, príncipe paramilitar y por ende matarife de postín, don Álvaro Uribe. Por supuesto las medidas de seguridad serán extremas para impedir que el heroico Pueblo de Colombia llegue hasta el borrachito para darle una garnatada en su hocico de fiera asesina.

Colombia es un volcán a punto de estallar, no se puede humillar, vejar, robar, asesinar a un Pueblo empobrecido tan impunemente. Colombia es un paraíso del Imperio a través de la ejecutoria de un gobierno paramilitar que se hizo reeligir bajo la amenaza de muerte de todos lo habitantes de los predios rurales, y en poblaciones pequeñas y en otras zonas empobrecidas del País.

El borrachín criminal se sentirá en Colombia como en su feudo, Uribe ya tiene listo el betún para embolarle las zapatillas.

Guatemala, bueno en Centroamérica quien manda es el Imperio, exceptuando ahora a Nicaragua donde ha triunfado Daniel Ortega. Pero allí también hay un pueblo que está dispuesto a darle una bienvenida de huevos y tomates podridos al papá de Uribe.

Bienvenido señor borrachito a lo que va dejando de ser su Patio Trasero (afortunadamente). Si usted consigue un recibimiento un poquito violento y estridente, no debería quejarse por que eso fue lo que sembró su Imperio de Mierda.

Disfrute la obra de su Imperio señor alcohólico.


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Eduardo Mármol


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