La supremacía estadounidense ha llegado a su fin

No pretendemos afirmar que la hegemonía estadounidense haya desaparecido totalmente. Este es un proceso lento que no se puede realizar instantáneamente. Posiblemente se requieren varios años para consolidarlo completamente. Pero es evidente que, el mundo entero está observando con estupor y asombro, la decadencia del imperio estadounidense, que hasta hace muy poco tiempo nos parecía extraordinariamente poderoso e imbatible, pues contaba con un gigantesco ejército cuyo poderío militar era muy superior al de todos los otros países juntos. Su descomunal poder militar-nuclear, es de muy poca utilidad actualmente, pues para nada le sirve ya, como no sea para destruir la humanidad completamente, pues como otros países tienen también armamento nuclear, pueden ser igualmente letales: "En una guerra nuclear, no hay ganadores, todos perderemos. El que primero apriete el gatillo generará una gran hecatombe mundial que no duraría ni media hora para destruir el planeta entero."

El imperio estadounidense contaba también con un enorme poder económico y financiero, basados en el dólar, el cual imprime ilimitadamente, y en el sistema SWIFT (una red internacional de comunicaciones financieras interbancarias) que controla mas de 11.000 entidades financieras en 204 paises, con lo cual, los Estados Unidos se han apoderado de las riquezas del mundo e imponen sanciones económicas a quienes se les antoja. Pero actualmente existen otros países muy poderosos que están desafiando esa supremacía económica, utilizando sistemas alternativos como el CIPS.

Disponían también de un extraordinario adelanto tecnológico y científico en todas las aéreas del conocimiento, la industria y la investigación. Tenían el control de la mayor parte de los recursos naturales del planeta, amparados en convenios y concesiones otorgadas por la mayor parte de los gobiernos del mundo. Manipulaban la opinión pública mundial con el uso y abuso de Internet, los medios masivos de comunicación e información, el arte y el espectáculo.

En la actualidad, ese enorme poder se está viendo menoscabado debido fundamentalmente al crecimiento económico, financiero, militar, científico y tecnológico, de gobiernos y países como China y Rusia, que además se han unido en una alianza estratégica. Desde el punto de vista militar, Rusia supera ampliamente a EUA en el poderío aéreo y además, recientemente ha quedado claro que tan solo los misiles del ejército chino podrían "dejar inutilizadas" a las fuerzas militares (bases y buques) de EUA en el Pacífico en cuestión de horas.

Posiblemente el final de la hegemonía estadounidense se llevará varios años, pero lo que sí podemos afirmar es que es inminente, así como también podemos vaticinar que China estará liderando en poco tiempo un Nuevo Orden Mundial. Nosotros, los humildes habitantes del planeta, esperamos que el Nuevo Orden Mundial sea de características multipolares, y que ante todo impere la razón y la solidaridad.

Lo cierto es que al actual imperio estadounidense no le sirve ya de nada el pataleo. Solamente le queda disfrutar del sol mientras dura.

Mientras tanto, potencias emergentes como China, Rusia, India, etc., cada día se tornan más poderosas.

Desafortunadamente, los gobiernos de los Estados Unidos de América no supieron, no quisieron o no pudieron, administrar correctamente las denominadas "Doctrina Monroe" y la "Doctrina del Destino Manifiesto", para "hacer amigos" sino más bien, las utilizaron para "hacer enemigos".

La Doctrina Monroe, puede ser sintetizada en la frase «América para los americanos». Fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida al presidente James Monroe en 1823. En ella se establecía que cualquier intervención de los europeos en el continente americano sería considerada como un acto de agresión que requeriría la intervención de los Estados Unidos de América. Lo que significa realmente "los americanos" en la anterior expresión, es la "élite económica estadounidense", sin contar indios, negros o mujeres.

Esta doctrina fue concebida como una proclamación de la oposición de los Estados Unidos al colonialismo europeo en respuesta a la amenaza que suponía la restauración monárquica en Europa tras las guerras napoleónicas.

Por su parte, la doctrina del "Destino Manifiesto" es una filosofía que explica la forma en que los Estados Unidos de América han entendido su lugar en el mundo y expresa la convicción de que los EUA están destinados a expandirse hacia los territorios aun no conquistados de Norteamérica, hacia el sur del país y, en general, sobre el Hemisferio Occidental. Es decir desde hace mucho tiempo, a los estadounidenses le han inculcado la idea egocéntrica de que son excepcionales y por lo tanto están llamados a dirigir y ser los amos del mundo. Como decía claramente Obama, "creo en la exclusividad de América con toda mi alma, pero lo que nos hace excepcionales no es nuestra habilidad para saltarnos las normas internacionales y del estado de derecho, sino nuestra voluntad de consolidar las leyes internacionales mediante acciones".

En breves palabras, la doctrina del "Destino Manifiesto" dice:

"El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino".

En base a esta filosofía egoísta, los EUA se anexaron los territorios de Texas, invadieron México y California, se apropiaron de Colorado, Arizona, Nuevo México, Nevada, Utah y parte de Wyoming, Kansas y Oklahoma. En total más de 2 millones de kilómetros cuadrados, (el 55 % del territorio mexicano).

Las mencionadas doctrinas contenían en sus comienzos, posiblemente intenciones razonables, principios sanos, nobles y bien intencionados, pero su aplicación y ejecución no fue de ninguna manera la más correcta y acertada, pues la política exterior de EUA ha sido nefasta: cometieron la torpeza de querer conquistar a los pueblos a base de violencia, exterminando indios, esclavizando negros, frenando el progreso en los pueblos, provocando cruentas guerras y matanzas contra poblaciones enteras e indefensas, imponiendo bloqueos, sanciones y financiando golpes de estado en muchos países de América para adueñarse de los recursos naturales de los pueblos, estimulando la corrupción de los gobernantes del mundo con el único propósito de defender los intereses particulares de la élite estadounidense.

Al amparo de tales doctrinas defendieron gobiernos dictatoriales corruptos y narcotraficantes en América y muchos países del mundo, derrocaron gobiernos pro socialistas, realizaron bombardeos masivos contra poblaciones civiles e indefensas, establecieron más de 800 bases militares alrededor del mundo para usar la guerra como mecanismo de dominación, generando ataques de falsa bandera y adjudicándoselos a quien le diera la gana, para luego justificar su eliminación. Produciendo armas químicas, atentados, terrorismo, en fin, pretendiendo ser el policía del mundo. Utilizaron la violencia y la fuerza sobre los pueblos del mundo, para sojuzgarlos, someterlos en lugar de ofrecerles ayuda, y lo que finalmente lograron fue tener súbditos en vez de aliados. En pocas palabras, por faltar a los más elementales principios de justicia y de respeto para con los pueblos del mundo. Finalmente han encontrado su merecido, pues no previeron que otras sociedades podían crecer y desarrollarse para sacudirse del yugo de su abuso y egoísmo.

Hoy en día, el crecimiento económico, militar, financiero, comercial, científico y tecnológico, de las potencias emergentes mencionadas, junto con gobiernos de países que hasta hace poco tiempo eran aliados de EUA, están amenazando la diezmada hegemonía del país del norte y al mismo tiempo conquistando los gobiernos y países que fueron maltratados, despreciados y abandonados por éste, perdiendo el espacio político que tenían casi seguro.

Los gringos ya no son capaces ni siquiera de controlar lo que pasa en su propia casa, como los incontables tiroteos y matanzas que a diario ocurren en numerosas ciudades del país. Además, actualmente existe la amenaza de una nueva guerra civil, ahora entre fanáticos religiosos que por demás están armados hasta los dientes, unos defensores y otros enemigos de Trump, debido al juicio político con el que pretenden destituirlo. Mucho menos podrán controlar lo que pasa en el resto del mundo.

La obsesión del gobierno de los EUA por ahora es detener el crecimiento del dragón chino, pero esa es una tarea casi imposible. Y como ha sucedido a lo largo de toda la historia: todo imperio nace, se desarrolla, crece, impera y muere. Estados Unidos de América no será una excepción.

La guerra comercial entre EUA y China, está dejando ver claramente que América Latina, considerada por décadas, como el "patio trasero" de Estados Unidos, explotada en sus recursos naturales, entorpecida en su progreso, mancillada su población, envilecidos sus gobiernos, contaminado su medio ambiente, poco a poco está siendo conquistada comercialmente por el gigante asiático, pero en esta ocasión está ocurriendo de una manera muy diferente a como lo hizo el imperio estadounidense: sin violencia, sin bloqueos, sin imponer gobiernos dictatoriales, sino mas bien ayudándo a los países a industrializarse, construyendo infraestructuras para el transporte, la energía, la salud, la agricultura, etc. La gran cantidad de recursos naturales como agua, tierras fértiles, petróleo, gas, cobre, aluminio, oro, litio, coltan y muchos otros valiosos minerales, de gran valor estratégico que posee América Latina no pasan desapercibidos para el resto del mundo que los está necesitando.

Es así como las relaciones comerciales entre China y América Latina han ido aumentando constantemente en las dos últimas décadas. Actualmente China es el socio comercial más importante de Argentina, Brasil Chile, Perú, Venezuela y el segundo de México. Ha realizado grandes inversiones en obras de infraestructura como puertos, ferrocarriles, aeropuertos, hidrocarburos y minería que superaron el año pasado la cifra de 240.000 millones de dólares. Aunque reconocemos que existen varios países, entre los que sobresale Venezuela, que no han sabido aprovechar al máximo esta oportunidad de cambiar parte de sus recursos naturales por un buen desarrollo tecnológico, sino que se han ido quedando estancados, por culpa de la ineptitud, corrupción y falta de visión de su clase dirigente. Sin embargo, los datos no mienten, China está desplazando a EUA como potencia en América Latina, con una gran cantidad de inversiones en infraestructuras. Actualmente es el segundo socio comercial del continente latinoamericano, pero el ritmo de sus inversiones indica que en unos pocos años será el primero. En muchos países, China ya es el primer socio comercial.

Lo afirmado anteriormente con respecto a América Latina ocurre también con el continente africano, pues en este último, la conquista por parte de China ya ha comenzado y avanza a pasos agigantados.

Hasta hace unos pocos años, la imagen que teníamos de África, era la de un continente completamente atrasado, que estaba condenado a la miseria, las guerras étnicas y las hambrunas, es decir un continente sin esperanzas, hundido en la barbarie, los genocidios, el despotismo, la corrupción, etc.

Pero desde hace casi quince años, China ha estado invirtiendo cientos de miles de millones de dólares y construyendo en casi todos los países africanos, con el beneplácito de los diferentes gobiernos y el apoyo, asesoramiento y control de empresas chinas, grandes obras de infraestructura como macro-redes ferroviarias y de autopistas, centrales eléctricas, refinerías, hospitales, aeropuertos, represas, acueductos, universidades, complejos agrícolas, etc. China está, además, ayudando a los países africanos a aumentar su producción agrícola para atacar el problema que representa la falta de alimentos entre su población, al mismo tiempo que firma convenios para la obtención de materias primas en dichos países. Cientos de miles de jóvenes africanos están siendo captados, convencidos y formados en las universidades chinas, con el objeto de que en unos pocos años puedan regresar a sus países de origen, capacitados y con empleo seguro en empresas chinas establecidas en el continente africano.

Desde el 2009, China ha sido el principal socio comercial de África. Empresas chinas han realizado más de 3.000 obras de infraestructura en el continente africano. El intercambio comercial alcanzó en 2014 la suma de 220.000 millones de dólares. De hecho, las inversiones chinas en África están batiendo récords históricos. Tan solo en el marco del Fondo de Desarrollo China-África, en el 2017 se produjeron 11.000 camiones, 300.000 climatizadores, 540.000 frigoríficos, 390.000 televisores, millones de celulares y 1,6 millones de toneladas de cemento.

Varios países africanos como Etiopia, Costa de Marfil, Senegal, Ruanda, Kenia, Gana, Uganda encabezan la lista del crecimiento económico en 2019 con más del 6% anual, mientras que en los países de América Latina y el mundo occidental se habla continuamente de recesión.

Pero China no pretende obligar a los demás a vivir de determinada manera y trabaja con cualquier Gobierno con respeto y sin importar su ideología. Se rige por el principio del beneficio mutuo. Incluso los medios chinos de comunicación e información hablan del principio de no entrometerse en los asuntos internos de otros países.

Esta es en esencia una nueva forma de conquistar a los otros pueblos, a diferencia de la que ha sido practicada por los gobiernos del imperio estadounidense a lo largo de su historia.

Ante esta realidad, el gobierno de Trump está tratando actualmente de cambiar su estrategia para negociar con África. Dicha iniciativa se denomina "Prosper África", pero es muy probable que ya sea demasiado tarde. Además, los africanos no creen en las buenas intenciones de los gobiernos estadounidenses, y los estadounidenses a su vez consideran que África es un continente salvaje y peligroso para el hombre blanco.

Para completar el cuadro, antiguos países aliados de Estados Unidos, como Gran Bretaña, Alemania, la locomotora europea, Francia, España, Italia, e incluso Turquía, están aumentando sustancialmente su intercambio comercial con China y estableciendo en ese país enormes inversiones y grandes plantas industriales.

Como si esto fuera poco, actualmente se está iniciando la guerra comercial entre EUA y la UE y además la famosa Ruta de la Seda ya ha llegado a Pakistán, India, Irán, los países de Europa Oriental, Central y Occidental, con lo cual, la influencia de China sobre el resto del mundo crece cada día más en la misma proporción en que disminuye la hegemonía de EUA.

Como lo dijimos anteriormente: "Todo imperio nace, se desarrolla, crece, impera y muere y Estados Unidos de América no será una excepción."



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Gilberto Hernández Ortíz

Graduado en la universidad Nacional de Colombia en Licenciado en Ciencias de la educación especializado en el área de Física y Matemáticas Postgrado en Educational Media en la Universidad de North Carolina A&T State University año 1984 - Greensboro, N.C Prof. Jubilado de la Univ. de Oriente (Núcleo Anzoátegui)

 gilnandez@hotmail.com

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