Un acto de magia

Thauma significa: maravilla, acto de milagro; de allí, de antiquísimo vienen los taumaturgos. Aquellos que vencían la realidad con un pase de manos, o una invocación telúrica. Todas las culturas que ancestralmente se han macerado en el Espíritu social humano, han tenido sus taumaturgos. Más allá de la tradición religiosa profunda de cada una de esas culturas, la oralidad ha resguardado para la posteridad esa atmósfera idílica y paradisíaca, cuyo poder comunicacional subordina cualquier intento de la escritura o de la cibernética.

Un acto de magia arrastra tras de sí, toda una tradición cultural, de un arraigo y una maduración que no da lugar a ninguna improvisación, por mínima que sea, sin embargo, cuando hay un acto de magia desmadrado, sin raíces en la tradición, podríamos considerar que a lo mejor, estamos frente a una originalidad tan grande como todos los actos de magia de la cultura humana.

De alguna manera nos hemos sentido tocados por una profusión de actos de magia, que nos tienen confundidos, al extremo de no saber si son culturalmente esenciales o simplemente chimbos. Así nos sentimos frente al Diablo de Bush, reconociendo que si tienen en varios lugares del mundo, cárceles para recluir a todas aquellas personas consideradas por el Imperio como terroristas. Es un acto de magia (chimbo o no) reconocer ante un mundo que él considera bolsificado, que tiene sueltos en toda la Tierra a una parranda de delincuentes y asesinos, conocida como la CIA, actuando por encima de todos los ordenamientos legales de cada País; diciendo a su libre albedrío quien es terrorista o quien no lo es; y más allá, encarcelando a quien le de la gana en sus cárceles, ya no tan secretas, a quien le de la gana, aplicándoles torturas, que por efectos de ese mismo acto de magia no tienen restricción alguna; lo mismo da aplicarle electricidad en las esféricas, que aplicarle "la estaca china" o cualquier otra chistería.

Sin duda un acto de magia, el que ha realizado el Diablo de Bush, en su última aparición en público. Lo urticante de todo esto, es que sentimos que el mundo aun sigue mareado por los efectos de esa taumaturgia (chimba o no). Apreciamos con angustia que los Pueblos aun no salen del embeleso, y todavía no aciertan a decir y hacer algo realmente significativo, mas allá del tratamiento y el reacomodo mass mediático.

El Diablo Bush (chimbo o no) es el último de los taumaturgos. Desde que llegó a la presidencia de los EEUU, nos tiene a punta de actos de magia: "las armas de destrucción masiva”, "El derrumbamiento de las Torres Gemelas", "El tratamiento exitoso de su alcoholismo" "El Gran parecido con Pat Robertson sin ser hijo de él", "El Posicionamiento de la CIA en el llamado tercer mundo como un supra poder de la dictadura planetaria del Imperio Yankee" y muchos otros que el mundo ha presenciado. Es tanta la profusión de actos de magia del Diablo Bush, que ya no estamos seguros de que los pueblos hayan tomado conciencia de esos actos, o si en realidad no han podido salir del embrujo. Y ante esta situación, tengamos que confesar, muy a pesar nuestro, que estamos frente a una humanidad bushiada por el último taumaturgo, el honorable señor Diablo Bush.


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Eduardo Mármol


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