¡Adiós a la Corte Interamericana de Derechos Humanos -CIDH!


Si somos independientes como repite en cada intervención suya el presidente Chávez y habiendo nombrado una comisión –hace meses- que lo asesorara sobre el posible retiro de La República Bolivariana de Venezuela de la CIDH al fin: bastó y sobró la ignominiosa y reciente metida de pata de dicha Comisión en que escabrosamente le dio luz verde a una práctica del terrorismo para que haga de las suyas cada vez que lo quiera hacer en el país seleccionado que pertenezca al Continente Americano con la excepción de los EEUU y otros que, jamás aceptaron formar parte de la misma y reconocer asimismo su competencia, pero con toda su astucia de imperio injerencista de inherencia mundial y, en particular que se involucran indirectamente en cada una de las decisiones que aquélla tome como órgano de justicia-OEA y siempre bajo sus órdenes ésta actúa que, generalmente es para destrozar los derechos humanos de los demás pueblos americanos que no comulgan ni aceptan sus políticas y más si son demócratas revolucionarios –jamás contra: Colombia, México, Chile, etc, que por lo que se ve allí no hay maltratos ni nada que perjudique los derechos humanos de sus habitantes. ¡Qué va! Por ahí tienen a Uribe, jefe del pretorianismo colombiano: dictando lecciones de (in)moralidad inconfundible en los centros educativos de USA y dándole su amistad a Capriles.

Tanto insistieron con sus amañadas y repugnantes decisiones que ya era imposible seguir aguantando el chaparrón que constantemente nos estaba cayendo con bastante brisa publicitaria como malos actores de la democracia de ellos y, sus argumentos juristas cada vez más intimidatorios y perjudiciales para la Patria y su desenvolvimiento pacífico como ejemplos de paz y cooperantes de otras naciones, lo cual no incluye a los yanquis que en la cárcel del centro que sirve de campo de concentración en la bahía de Guantánamo que es y no es de Cuba, donde se cometen una serie de tropelías innumerables cargadas de odio y de miseria humana y, de muchas irracionalidades que asquean a la sociedad pensante y comprometida de lleno con los derechos humanos, sin procurarle una justicia en base a los principios más elementales de cada ciudadano, cualquiera su nacionalidad y ¿quién los juzga y cómo los juzgan? –¿lo sabe alguien?-, esa sí es la verdadera afrenta a la dignidad humana y, está allí en las narices de Cuba para mayor desgracia a esa revolución de la isla caribeña que envía a otros países el personal requerido a colaborar y acabar con los martirios de la gente pobre que lo necesita sin condición económica alguna y, los yanquis bajo el pretexto del sólo olor inhumano de terroristas actúan sin piedad en contra de la justicia social, cuando no se involucran ellos mismos para matar a quien se les atraviese por el medio, cede los medios guerreristas, las ONGs como su talón de Aquiles y los dólares a favor de los terroristas para que incursionen desestabilizando naciones como lo está ahora Siria por ellos y la OTAN, pero resulta que el fulano Raúl Díaz Peña, por el cual enjuician a Venezuela es un terrorista comprobado que, se involucró colocando artefactos explosivos en dos embajadas, pero resulta ser que al individuo se le trató bien mal al agarrarlo y meterlo preso sin las consideraciones del caso de la buena vida y en vez de llevarlo a un hotel cinco estrellas lo llevaron a la cárcel sin piscina, ni merienda, ni sobremesa y mujeres para que gozará, además vacaciones de turista con tc para que recorriera el mundo, tal cual, como disfrutan los presos de las cárceles de EEUU, incluyendo Guantánamo.

El Gobierno venezolano y en la voz del presidente Chávez tomó la sabia decisión de no más CIDH y, que vayan a joderle la paciencia a otros que ya nosotros no, estamos para aceptarle malcriadeces aberrantes que se desvían judicialmente del camino de la realidad lógica del derecho internacional y de la fraternidad universal en que cada pueblo decide legalmente sin injerencia alguna sobre sus decisiones a tomar con todo el respeto y consideración que se merece el capítulo de los derechos humanos y, no serán esos representantes de la CIDH quienes vengan a dictarnos pautas inconstitucionales extraterritoriales de gobiernos que son patio trasero del Departamento de Estado y, están y siempre han estado bajo la tutela de paternidad del gobierno de Washington que, los aleja de la convivencia e imparcialidad intrínseca de los pueblos respecto a sus normas y leyes que muchos terroristas desafían con el consentimiento del Gobierno yanqui que después los acepta en su territorio como asilado político, no así el caso del terrorista –Luis Posada Carriles- que voló en mil pedazos un avión de cubana de aviación con más de setenta pasajeros y está condecorado y de turista insolvente por su hazaña y, vive allá dándole aliento a Obama para que finja de demócrata sin justicia que lo condene como el gran terrorista mundial que es.

Bye bye –señores delusivos- magistrados de CIDH y no se olviden del caso “Baby Boy”.


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Esteban Rojas


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