¿O es que los que deberían responder permanecerán en silencio?

El caso de Rodney Álvarez

Jueves, 22 de julio de 2021.- La pregunta que todos nos hacemos, ante este emblemático caso, es si existe en Venezuela una red de complicidad y manipulación de la justicia que permite que un ciudadano inocente, con todos sus derechos, sea detenido, juzgado y culpabilizado por un crimen que no cometió.

Esa es la pregunta que aún permanece sin respuesta oficial y que los hechos, la forma como ha sido manejado este caso, parecen confirmar la existencia de tan bizarra situación, que hace que mirándonos en ese espejo, todos temamos por el equilibrio de la ley y la justicia en nuestro país.

Primero que todo hay que responder a la pregunta de ¿quién es Rodney Álvarez y qué le pasó?

Rodney Álvarez es un obrero de la compañía Ferrominera del Orinoco, ubicada Matanzas, estado Bolívar, Venezuela, una de las empresas que forman parte de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) en donde trabajó por muchos años y en ella se desarrolló como dirigente sindical.

El día 9 de junio del año 2011 se efectuó una asamblea en el portón principal de Ferrominera para elegir a la comisión electoral con el objetivo de renovar las autoridades del sindicato, a través de las cámaras de seguridad y de acuerdo a testigos que estaban en la asamblea, quedó registrado cuando Héctor Maicán, directivo sindical y miembro del PSUV disparó en tres oportunidades hacia los trabajadores reunidos en la asamblea, hiriendo a uno de ellos de apellido Quiarque y ocasionando la muerte inmediata de Renny Rojas.

El presunto responsable, identificado por numerosos testigos como autor de los disparos huyó y se refugió en una de las oficinas de la empresa pero luego fue detenido por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), lo agarraron con el arma homicida, las balas y presuntamente lo imputaron por asesinato por motivos fútiles.

La situación, de acuerdo a las fuentes consultadas, se tornó confusa cuando las autoridades liberaron dos días después al presunto autor del hecho delictivo, detenido en flagrancia y le dejaron bajo régimen de presentación, causó extrañeza esa decisión ya que el imputado fue suficientemente identificado por numerosos testigos presenciales.

Se comentó en Bolívar que el entonces gobernador del estado, Francisco Rangel Gómez, había hecho presión para que liberaran a Maicán.

Al poco tiempo inculparon de los disparos efectuados a Rodney Álvarez, quien se encontraba en la asamblea y ha permanecido detenido, por esa causa, durante casi más de diez años, sin que se le acusara formalmente, fue detenido el 12 de junio del 2011 en las instalaciones de Ferrominera.

En un juicio que se caracterizó por la cantidad de veces en que fueron suspendidas las audiencias, constituyéndose en un verdadero caso de estudio de los que los abogados llaman retardo procesal.

Ante un caso de mal manejo de la justicia, como lo es, presuntamente, el caso de Rodney Álvarez, la opinión pública de nuestro país se pregunta, entre otras cosas: ¿cómo es posible que se haya llegado a la conclusión de su culpabilidad sin haberse cumplido con los procedimientos legales correspondientes y qué clase de mecanismos ocultos han operado en este caso?

¿Cómo fue que se efectuó ese, aparentemente, manipulado juicio y cómo pudo haber sido declarado culpable Rodney Álvarez de un crimen que no cometió cuando existen numerosos testigos que declaran haber visto a otra persona efectuar los disparos?

¿Cuál fue el resultado de las pruebas de balística, del examen de las huellas dactilares, de la planimetría de la escena del crimen y dónde está el arma del delito?

Es que acaso existe, lo que en el argot de los tribunales se conoce como una mano peluda, que está influyendo en todo este caso, que ha dado como resultado que un inocente haya sido declarado culpable y condenado por la justicia, todo de acuerdo a lo observado, en silencio y bajo cuerda.

Y si existe esa mano peluda, ¿quién o quienes la conforman?

¿Qué clase de justicia es esa a la que estamos sometidos, que sigue sin poder aclarar los puntos oscuros y desconocidos de este caso, es que vamos a permitir, como ciudadanos, que permanezca una decisión errada sin al menos ser revisada?

Recientemente Rodney Álvarez fue hallado culpable y condenado a 15 años de prisión, siendo por todas las pruebas presentadas presuntamente inocente, aún no se ha oído ¿qué piensan hacer sus abogados, si van a apelar esa decisión y condena?

Si habían testigos y grabaciones de video que demostraban que otra persona realizó los disparos, ¿cómo pueden haberlo condenado?

¿Quién es la autoridad o el responsable o responsables, si existen, de parte del estado venezolano que deberían dar una respuesta contundente y precisa a todas estas interrogantes que surgen ante el caso de Rodney Álvarez?

¿O es que los que deberían responder permanecerán en silencio?, como si nada hubiera pasado, ignorando a las inquietudes que aquejan a la ciudadanía, en este caso preciso.

Será que se trata simplemente de una cosa juzgada y hay que pasar la página y seguir adelante como si nada. Hacernos los locos, pues, como se dice coloquialmente.

¿Dónde está la conciencia y el sentido de justicia de los que han manejado este caso de Rodney Álvarez?

Son preguntas que por el bien de la justicia, deben ser respondidas.



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Luis Enrique Sánchez P.


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