#18 años Aporrea. Convivencia, pluralidad y pluralismo (I)

"Un problema con el pluralismo, bien identificado por sus críticos, es que no alcanza a dar cuenta cabal del hecho de que los participantes no representan la variedad de intereses de la población, sino más bien los intereses y valores dominantes."

Robert Dahl

"Con la velocidad del rayo corren en Aporrea las corrientes universales del pensamiento"

Omar Rivero Torrealba

I. Aporrea aprendió a ser pluralista

Pluralismo y pluralidad son comúnmente utilizados como sinónimos y su importancia radica en que son considerados como una condición necesaria para las democracias. "Unos medios pluralistas satisfacen la demanda de una democracia mediante la provisión a los ciudadanos de:

  • un amplio abanico de informaciones y de opiniones.

  • la representación de las minorías, ofreciéndoles la oportunidad de mantener una existencia autónoma en una sociedad más amplia.

  • reducir la aparición de conflictos sociales a través del aumento de la comprensión entre grupos con intereses contrapuestos.

  • contribuir a la variedad cultural.

  • promover el cambio cultural y social, particularmente cuando facilita el acceso a los grupos más débiles y marginados".

II. Sobre pluralismo

El pluralismo es un hecho irreversible. Ni desde el punto de vista ético-político ni, en general, ideológico puede soñarse con una sociedad monolítica. La sociedad vive del equilibrio de fuerzas c ideas contrapuestas. Siempre ha sido así; pero la sociedad moderna, a diferencia de las anteriores, ha hecho del pluralismo uno de los valores básicos de la convivencia. ¿Qué significado tiene esto? ¿Y cómo es posible que el pronunciado pluralismo de la sociedad actual no pueda desintegrarla en mil pedazos? Nos enfrentamos en este punto ante dos importantes problemas: el problema del pluralismo entendido como valor y, en segundo lugar, la cuestión de la superación del pluralismo desintegrador por medio del consenso.

El pluralismo, se dice, no sólo es un hecho evidente para cualquier observador. Es, además, un valor. Así, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela Artículo 2 proclama el pluralismo político como uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico, después de la libertad, la justicia y la igualdad y, en general se dice que una sociedad plural es superior éticamente a una sociedad uniforme. Afirmar que el pluralismo es un valor quiere decir que nuestra sociedad debe ser plural, esto es, que sus miembros deben esforzarse en conseguir tal situación de pluralidad que en ella se reflejen la diversidad de intereses, puntos de vista e ideologías existentes. Quiere decir también que el sistema político ha de estar configurado de tal manera que permita el reflejo institucional de la diversidad. Pero no puede significar que haya que crear artificialmente las divergencias. El pluralismo político es un valor reflejo, en la medida en que reproduce en el subsistema político la pluralidad social en general. No tiene, por tanto, una entidad axiológica comparable con los otros valores mencionados, con la libertad, la justicia y la igualdad. Está, además, implícito en éstos, especialmente en la libertad, pues si es posible la libertad política, ¿cómo podría negarse el pluralismo? Este, por tanto, es un producto natural de la libertad. A pesar de ello, no está de más que el constituyente español lo haya explicitado como valor constitucional básico, pues resalta la idea de que en la sociedad actual ni la libertad, ni la justicia ni la igualdad son posibles si se atenta al pluralismo, constituyendo éste el marco político necesario, reflejo de la estructura social, de una sociedad democrática moderna.

No hay peor tiranía que la de la mayoría cuando no respeta a las minorías, esto es, cuando no respeta el pluralismo. La libertad se coarta a sí misma cuando permite la dictadura de los porcentajes; adquiere su verdadero sentido cuando, dando el mando a la mayoría, lo hace de tal forma que ésta no pueda sofocar el pluralismo. Esto está en conexión con lo que luego diremos acerca de la democracia como procedimiento y la necesidad de superar esa idea meramente formal.

El pluralismo tiene su raíz en el escepticismo, pero también en la idea de que la realidad es tan compleja que la verdad (al menos la verdad politica) no puede ser nunca unilateral. Toda verdad es construida,pero especialmente la verdad política y moral. Lo que no quiere decir que en dicha construcción pueda prescindirse del dato, esto es, de la naturaleza y de la sociedad, tal como están ahí ante nuestros ojos. La verdad política y moral es construida y su juez supremo es la historia, que valorará la intencionalidad última de la construcción y las consecuencias de ella derivadas, tanto las queridas, como las no queridas.

Si la verdad científica y, en general, la teórica, es plural, presentándose con frecuencia múltiples interpretaciones para un mismo fenómeno, no hay razón alguna para pretender que en materia moral y política exista un criterio absoluto. Pero existe una diferencia importante entre el conocimiento teórico y el conocimiento práctico, y es que mientras que en el primero sí hay progreso, en el sentido de que se conoce más y mejor, no sucede así en el conocimiento práctico. Pues éste se plantea siempre, en todo momento histórico, las mismas cuestiones, sin poder decir que en cuanto tal conocimiento avance, o supere períodos anteriores. Si lo queremos explicar gráficamente podríamos decir que un científico de nuestros días sabe más ciencia que un colega suyo de hace un par de siglos, pero no podemos afirmar que un hombre bueno de hoy sea mejor que un hombre bueno de hace veinte siglos. Tampoco puede afirmarse que por el hecho de pertenecer al último siglo la sociedad haya de ser mejor desde el punto de vista de su justicia, que en épocas precedentes. Ejemplos sobrados tenemos para no pensar así, a pesar de lo cual existe siempre la tendencia, excesivamente ingenua, de creer que en la historia se ha producido un avance notable también en el terreno de la moral y la política.

Más bien sucede que cada hombre, cada grupo humano, cada sociedad, tiene que resolver cada día la altura de su dimensión ética. El nivel moral, tanto individual, como políticamente, es objeto de una conquista diaria, puesto que en un solo día se puede descender desde posiciones sublimes a posiciones abyectas. En el terreno personal, todo ser humano tiene experiencia, a veces excesiva, de esa realidad. Y en el ámbito político sucede otro tanto cuando se atenta a los valores básicos de la justicia. Así, una sociedad democrática, por lo tanto justa en cuanto a los procedimientos de decisión, puede descender en la escala axiológica si permite el atentado sistemático contra la vida o si se muestra indulgente con quienes socavan cínicamente las instituciones por medio del terrorismo real o del terrorismo demagógico. El pluralismo tiene sus límites, pues no es posible, éticamente hablando, defender cualquier cosa. Las posiciones defendidas desde los diversos puntos de vista existentes en una sociedad han de justificarse racionalmente para poder ostentar el status que les corresponde dentro del marco plural.

Pluralismo no puede significar arbitrismo, esto es, aceptación de toda concepción acerca de la organización social o de alguno de sus aspectos fundamentales, por descabellada que sea. Toda ideología política necesita legitimarse mediante la justificación racional, lo cual implica dar argumentos que avalen que tal ideología no puede perjudicar a la sociedad en su conjunto, sino más bien beneficiarla. El problema es que no existe una instancia neutral y superior que pueda asegurar este test con objetividad, pero aun así, toda ideología ha de someterse a la prueba de su racionalidad mediante el debate.

CODA

Soy colaborador (APORREADOR) de Aporrea desde el 2015.Mi primer artículo en Aporrea se tituló: "Tener y Ser (I)". Salió publicado el 26/05/2015. En el artículo dije: "En la Parte II de este artículo responderemos la pregunta:¿Será capaz la Revolución Bolivariana de restablecer el primado del ser sobre tener?"



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1038 veces.



Luis Antonio Azócar Bates

Matemático y filósofo

 medida713@gmail.com

Visite el perfil de Luis Antonio Azócar Bates para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:


Notas relacionadas