El proceso de transformaciones se mide con los hechos. Stalin en el movimiento obrero

"Ningún acontecimiento político y social hay tan importante en el siglo XX, por sus ulteriores consecuencias, como la revolución que estalló en Rusia en el año de 1917 y que había de dar nacimiento a un nuevo tipo de Estado que se había demostrado poderoso y proselitista. Se va a intentar, por lo tanto, describir en este apartado su génesis, desarrollo y posterior evolución hasta 1939, año en que al comenzar la II Guerra Mundial la actividad de la Unión Soviética se verá en relación con el resto del mundo. El planeta Tierra ha sido testigo de una visión coherente, ordenada y sistemática de la formidable evolución experimentada por el viejo Imperio de los Zares y el poderoso impacto que su nacimiento provocó en el resto del mundo, puesto de manifiesto de modo especial al final de la II Guerra Mundial".

Stalin que, a partir de la muerte de Lenin (1924), adquiere el título indiscutible de continuador genial de las teorías de Marx-Engels-Lenin, aparece en el movimiento obrero en las postrimerías del siglo XIX. El final del siglo presentaba al revolucionario que, después de la muerte de Lenin, llevaría adelante las tareas más grandiosas que registra la historia de la sociedad en su proceso revolucionario hacia el restablecimiento del mundo socialista. Las vidas de Marx y Engels, fundadores del socialismo científico, son inseparables, como lo son las de Lenin y Stalin, los realizadores del socialismo. Sobre esos cuatro gigantes del pensamiento socialista se edificó la teoría revolucionaria del movimiento obrero; ellos son los pilares sobre los que descansa la edificación de la sociedad socialista.

La obra inconmensurable de Lenin y Stalin registrase con toda su grandeza y trascendencia histórica en el período de 1900 a 1950 y con la máxima exaltación histórica a partir de la victoria de la gloriosa Revolución de Octubre de 1917.

José Visarionovich Dshugashvili Stalin nació el 21 de diciembre de 1879 en la ciudad de Gori, provincia de Tiflis (Georgia). "A los quince años —dice el propio Stalin— ingresé en el movimiento obrero cuando me relacioné con los grupos ilegales de los marxistas rusos que vivían entonces en Transcaucasia". Desde ese momento la vida del joven seminarista es inseparable de la lucha revolucionaria del proletariado ruso, consagrada enteramente al servicio de la clase obrera y del socialismo. En 1898 ingresa en la sección de Tiflis del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. "Recuerdo el año 1898 —escribe Stalin en junio de 1926— cuando por primera vez me enviaron a dirigir un círculo obrero de los talleres ferroviarios. Aquí, en medio de estos camaradas, recibí entonces mi primer bautismo de fuego revolucionario. Mis primeros maestros fueron los camaradas obreros de Tiflis".

El 29 de mayo de 1899 es expulsado del seminario en que hacia sus estudios por hacer propaganda marxista y entra a trabajar en el Observatorio físico de Tiflis. "Durante el período de 1888 a 1900 se había formado y cristalizado el grupo central socialdemócrata dirigente de la organización de Tiflis. Este grupo llevó a cabo una enorme labor revolucionaria de propaganda y de organización para crear una sección ilegal del partido Socialdemócrata. Stalin encabeza ese grupo." Cuando en diciembre de 1900, aparece la Iskra leninista, Stalin adopta íntegramente sus posiciones.

En agosto de 1900 desarróllanse en Tiflis una gran huelga de los obreros de los talleres ferroviarios, de los obreros a los que Stalin, en 1898, enseñaba marxismo y de los que recibió en "bautismo revolucionario".

La manifestación del 1º de mayo de 1901 de Tiflis, celebrada de acuerdo con las declaraciones del Congreso Internacional Socialista de 1898, era organizada y dirigida por Stalin, el hombre que, cincuenta años más tarde, al frente del primer Estado socialista, dando continuidad a la obra de Lenin, iniciaría el establecimiento de la sociedad comunista y sería el más destacado dirigente del proletariado internacional hacia su total liberación.

La cultura en la Rusia Soviética de Stalin:

Dotar a un pueblo de una formación cultural auténtica constituye un esfuerzo de siglos cuando tal cultura es total; es decir, se encuentra basada en los principios legados por la vieja civilización grecorromana a la que dio profundo sentido el Cristianismo: Es, en suma, lo que solemos llamar cultura occidental. Otra cosa distinta supone la formación de técnicos, o lo que es lo mismo, de una clase de dirigentes en el campo de las realidades de lo que equivocadamente se llama ahora cultura, trabajo que en pocos años se puede cumplir, tal como lo han demostrado, entre otros países, Japón y Estados Unidos.

Ahora bien, en la U.R.S.S. se planteaba el mismo problema, Prácticamente desaparecidas las clases intelectuales del país a consecuencia de la Revolución, era imprescindible dotar al nuevo Estado de unos elementos que pudieran llevar adelante la Revolución, no en su aspecto político, que de eso podían encargarse los teóricos del marxismo que la dirigían, sino en el campo del progreso técnico que la pudiera equiparar al Occidente europeo o a Norteamérica y Japón.

A este fin encaminaron Stalin y sus consejeros todos sus esfuerzos para lo que se empezó por solicitar la colaboración de técnicos europeos encargados de "roturar" el yermo campo cultural soviético. Hay que tener en cuenta que en 1913 la proporción de analfabetos era de un 80% en la Rusia europea y de un 97% en los territorios rusos de Asia. La obra fue acometida con un ímpetu que sólo los Estados socialistas pueden llevar a cabo, y de su éxito da idea el hecho de que en 1926 sólo un 43% de ciudadanos de la Unión eran analfabetos, y en 1936 se había reducido esa proporción al 10,9%. En vísperas de la II Guerra Mundial, 32 millones de niños soviéticos asistían a las escuelas primarias y secundarias, y la profesión de maestro o profesor constituía una de las más remuneradas en el conjunto de trabajos humanos de la Unión Soviética. La enseñanza se hizo obligatoria y gratuita, y tenía un carácter mixto de trabajo intelectual y manual, tal como Marx lo había preconizado y Lenin reiterado.

El mismo profesorado se encargaba de seleccionar aquellos alumnos y alumnas que destacaban, y de facilitarles el acceso a la enseñanza técnica y superior mediante los correspondientes exámenes. El predominio de las enseñanzas técnicas proporcionó rápidamente a la Unión Soviética un plantel de hombres y mujeres preparados para dirigir la evolutiva economía soviética y para preparar el acceso del país a una fase de desarrollo cumplido "quemando etapas".

El adelanto más aparatoso de la U.R.S.S. se produjo en el Asia rusa, que abarca una extensión equivalente a la tercera parte de aquel continente. Siberia, que apenas tenía una población de 11 millones de habitantes durante la guerra civil, había triplicado el número de sus habitantes en vísperas de la II Guerra Mundial. Y si antes los rusos que allí vivían eran militares, funcionarios y deportados, después del triunfo del comunismo se vio poblada por campesinos desplazados de la Rusia europea, atraídos por las ventajas de una nueva vida urbana que se iba abriendo paso.

En efecto, colosales ciudades fueron surgiendo de este período: en la misma raya de los Urales, Magnitogorsk, que tenía unos centenares de habitantes en 1918, pasó a 150.000 en 1939 y convertida en uno de los principales centros industriales del acero de todo el mundo. Y se transformaron también en grandes urbes Irkutsk y Omks, Yomsk y Krasnoiarsk, Khabarobsk y Novosibirsk, Stalinsk y Komsomolsk, entre otras.

El estudio científico del subsuelo siberiano mostró una potencia minera extraordinaria en carbón, petróleo y hierro que empezaron a ser explotados en grandes proporciones. Para servir esta explotación y las industrias subsiguientes, así como la puesta en valor de tierras antes consideradas como yermas y ahora cultivadas, se construyeron en plazos brevísimos una doble vía del Transiberiano que entró en explotación en 1939; un nuevo ferrocarril, llamado Turksib (Turkestán-Siberia), realizado en cuatro años (1926-1930), de 1400 km de longitud, que enlazaba estas dos regiones asiáticas de la Unión. Gracias a él, el trigo de Siberia llegaba fácilmente al Turkestán, en tanto que el algodón del Ferghana (en esta última región) se hacia accesible a la fría Siberia. Un último ferrocarril fue terminado en 1929 uniendo Siberia con el Sin-Kiang (Turkestán Chino), de manera que la capital de esta región, Urumchi, adquirió la importancia de gran mercado, que ha aumentado todavía al continuar los chinos la construcción del ferrocarril que enlaza con Pekín, Shanghái y Cantón. Gracias a las grandes obras llevadas a cabo en la época de Stalin, la longitud de la red ferroviaria en explotación pasaba ya de los 140.000 kilómetros.

Al mismo tiempo, la Unión Soviética creaba y desarrollaba líneas de aviación que enlazaban todas las grandes ciudades surgidas en la enorme Siberia, para facilitar el traslado de viajeros y de materiales preciosos.

Algo parecido hizo el nuevo Estado Soviético en los países árticos. Desde la formación de equipos científicos para estudiar aquellos remotos parajes, hasta la construcción de rompehielos para la mejor explotación de los mismos y la instalación de centros de investigación y de aeropuertos, la obra ha sido completada con objeto de explotar sus recursos naturales y facilitar bases estratégicas para la política exterior de la Unión.

Fracaso de la U.R.S.S.: fueron fomentadas por las ideas de Trotski, Zinoviev-Kamenev y Bujarín, las cuales fueron retomadas medio siglo después por los revisionistas Jruschov y Brezhnev. Y dos años después de la rehabilitación oficial de estas ideas oportunistas por Gorbachov, Había afirmado que las "tentaciones del capitalismo" bastarían por sí solas para reconstruir el país. Cuando se le preguntó unos años después qué era lo que había fallado, respondió que "la corrupción, la corrupción y la corrupción", como sí éstas no fuese otra cosa más que la expresión ir refrenada de las "tentaciones del capitalismo" que con tanto entusiasmo había ensalzado. El restablecimiento del capitalismo en la U.R.S.S. era un hecho real.

"Rusia se ha convertido en el Potosí de los especuladores internacionales de fondos" titulaba un diario ruso en 1997, al mismo tiempo que Forbes describía Rusia y la Europa central como "la nueva frontera". Toda aquella terminología de la era colonial resultaba perfectamente apropiada para la situación.

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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