En peligro la revolución bolivariana: Fisura ideológica y delitocracia

Han transcurrido casi dos décadas, del triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez Fría, inaugurando el nacimiento de la Revolución Bolivariana, todos los venezolanos apostamos por la realización de un gran esfuerzo metabólico para superar el estado de injusticia material y espiritual del pueblo, donde la democracia representativa había dejado profundas huellas de desigualdad desde su fundación en 1959.

La muerte del Comandante Chávez, dejo un profundo vacío e incertidumbre en el camino emprendido con grandes contradicciones producto del modelo económico, político, social y cultural dependiente de la renta petrolera, situación que ha permitido la germinación de una crisis de realización, que ha colocado a la sociedad venezolana en un dilema de prisionero.

Recuperar el ritmo y la aceleración del proceso político bolivariano ha sido duro, difícil y la irreversibilidad de las conquistas socio económicas va palideciendo ante lo complicado de los escenarios económico que se desarrolla. Se vislumbra un retroceso de las garantías socioeconómica alcanzada.

El periodo de Nicolás Maduro como presidente de la República, coincide con un proceso de reacomodo de la geopolítica mundial. EE.UU. ha virado su mirada hacia América Latina, su territorio se localizan gigantescas fuentes energéticas, agua, biomasa y por su proximidad como mercado. Energía y mercado constituyen dimensiones fundamentales para su pervivencia como centro hegemónico mundial.

En el medio del huracán, Nicolás Maduro como Ertuğrul batallando para garantizar la continuidad del hilo constitucional, la paz y la unidad del país. Las medidas económicas impulsadas por el Poder Ejecutivo no han podido neutralizar el efecto de lass relaciones sociales de producción e intercambio forajida y perversa, la cual afecta la economía de los venezolanos.

La burocracia al servicio del Estado para agilizar la aplicación de las decisiones y las políticas públicas, son parte del gran problema nacional, como un cáncer hipócrita, cínica y ciega (Estado del disimulo), pareciera jugar al desgates de la gestión del Presidente Nicolás Maduro con su tendencia disimulada (abierta incluso) tendiente a facilitar los vientos restauradores del neoliberalismo.

La crisis de realización, asume las características de una crisis económica, configurando un coctel perverso que a cualquiera alteraría el sueño: especulación, precariedad de los salarios y un descalabro de las instituciones para dar respuesta a un escenario de guerra, que amenazada de pasar de lo psicológico a la confrontación física. En el centro de ese huracán el pueblo expectante y angustiado lidiando por sobrevivir.

Aunado a ello, en Venezuela se reproducen las condiciones para el florecimiento del neofascismo (Juan Guaidó autoproclamándose presidente como un tamborilero desquiciado, al igual que Benito Mussolini da un ultimato al gobierno) e incentiva la ignición brusca del fuego para desencadenar la guerra civil.

Asistimos paralelamente a una crisis del servicio eléctrico, todo apunta a la desatención del plan de inversión elaborado por el Presidente Hugo Chávez Fría, el saqueo de las instalaciones y la corrupción. La precariedad del servicio eléctrico y sus constate interrupciones mantiene en ascua al pueblo, con su tensión permanente que ocasiona la vigilia prolongada. La psicología ha demostrados que un individuo privado del sueño, presentara tendencia a la agresión y la violencia social. El manejo del sueño es una forma eficaz del control social y la dominación.

A la fatiga causada por la falta de dormir en condiciones materiales, se suma el tsunami de los servicios público, las colas para la adquisición de los alimentos, escases y su carestía. La olla de presión está allí en la hornilla a alta temperatura. El zombismo colectivo avanza como espejo de la virtualización del mundo.

Esta crisis de realización, ha puesto en evidencia las dificultades en procura de una conciencia social posible (Lucien Goldman: la conciencia posible se logra en la lucha de clase y de la interpretación histórica materialista de la realidad), cuya subjetivaciones si se habla de construcción colectiva socialista, tendrían como fundamento el humanismo revolucionario, la solidaridad, la corresponsabilidad y la complementariedad.

Inversamente al desarrollo de una conciencia posible está emergiendo un proceso social temerario y peligroso: la delitocracia, permitiendo el explayamiento de prácticas sociales y económicas, basadas en el individualismo y egoísmo radicalizado, lo cual es un retroceso ideológico preocupante.

La delitocracia ha germinado como una terrible plaga, alimentada por la indolencia y la impunidad, ocasionando la profundización de la polarización entre ricos/pobres y la comunalización del darwinismo social que coloca como actores principales al pueblo. El pueblo en ese sentido, es el consumidor que debe ser vampirizado por el comerciante, el bodeguero, los colectores del transporte público, la burocracia y los funcionarios policiales.

Es un lugar común en la retórica y en la praxis social, la frase; "todo los días sale un bolsa a la calle, quien lo agarre primero es de él". El pueblo es el objeto de consumo de las mafias y los especuladores. También el pueblo juega al especulador y revienta a sus vecinos. ¿Peor canibalismo social para qué?

La polarización entre ricos/pobres, con la figura de una nueva esclavitud, pone en evidencia lo que Álvaro Márquez, resalta en un documento publicado en el Foro las Democracia Renovadas, en el cual puntualizaba que el proceso bolivariano en su momento pre revolucionario se caracterizó por una marcada remuneración al capital, sobre todo facilitándole prerrogativas económicas al sector privado. La Situación continuo, incluso después que el Comándate Hugo Chávez Fría, anunciara desde el Foro de Porto Alegra, el relanzamiento del Socialismo del Siglo XXI. En la actualidad la remuneración al capital se ha radicalizado. Para muestra, se puede señalar el acuerdo con los empresarios reciente, el cual fue violado con descaro. En la coyuntura que discurre el capital engulle todo el producto del trabajo con la mayor impunidad del mundo.

No es una casualidad que ocurriera, el viejo Carlos Marx, señalaba que cuando las leyes creadas por la burguesía entorpecen el modelo de acumulación, las violara inexorablemente para imponer sus intereses de clase. Coincidente Max Weber explica la violación de los acuerdo a partir de la teoría los pequeños grupos, que plantea; un sector de la sociedad se agrupa en función de sus intereses y se los impone al resto, estableciendo mecanismos de dominación.

Los mecanismos de sociabilidad políticas se han fracturado o están en manos de un puñado de incompetentes. El partido del proceso social reformador se ha fosilizado en maquina electoral. El sistema educativo y sus instituciones son muy mala fachada (universidades y escuelas) a punto de cerrar sus santas marías. Los medios de comunicación públicos ha quedado como un refrito de noticias. El Poder popular se descalabra como apéndice del Estado y las organizaciones de los trabajadores son el perfecto reflejo de los sindicalistas de la cuarta republicas.

El coctel de la perversidad amenaza con hacer triza los sueños y las expectativas del pueblo, se está imprimiendo en un sentimiento de desencanto y de desesperanza, produciendo una fisura que se transformara en una quieta ideológica, liberando la compuerta parar el discurso de la Ayuda Humanitaria y el principio de Obligación de Proteger, como preámbulo de a una invasión imperialista.

La fisura ha iniciado la separación de sus pliegues telúricos, la frágil conciencia está facilitando la subjetivación del discurso de la Ayuda Humanitaria entre el pueblo. En círculos de conversaciones he oído cuestionamientos al presidente Nicolás Maduro por no aceptar y permitir la entrada de la supuesta Ayuda Humanitaria que vocifera los personajes de la Casa Blanca, la UE y el forajido Cartel de Lima. En la ingenuidad el pueblo percibe la intervención imperialista como si se tratara de un juego de computadora donde no habrá víctimas y destrucción.

Es tiempo de "revolucionar lo que tenga que revolucionarse", elevando la premisa fidelista como la brújula que oriente el sur del bolivariano. Ya basta de strip-trase y de festival de banalidades.

 

garridoradicallibre@yahoo.com



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