La santa libertad

Hoy es un buen día para romper el yugo de la esclavitud, y danzar con la hermosura de una santísima libertad, que nos regala con devoción el maravilloso gen del lenguaje.

Solo quiero ser libre. Lo dije rápido, sin titubeos, sin pensarlo. Fue la sentencia espiritual que verbalicé en mi interior, y que me permitió recobrar la luz del arcoíris en tiempos de guerra.


Todos buscamos la libertad. Ese es el único norte a transitar por la vida. Quien la goza, la cuida con uñas y dientes. Quien la pierde, la anhela con uñas y dientes. Libertad de amar, libertad de pensar, libertad de soñar, libertad de vivir, libertad de errar y libertad de ser.


Ser dueños de la libertad, es muy complicado. Quizás sea una misión imposible. Pero cuando te sientes libre, nada ni nadie puede arrebatártela. Si la compartes, dejas de ser libre. Si te la arrebatan, es porque nunca fuiste realmente libre. Si te la robas, tarde o temprano te robarán la libertad.

Yo perdí la libertad desde el 13 de marzo de 1985. Desde ese trágico día, soy un maldito esclavo que vive preso en una maldita cárcel mental, que no me deja vivir en paz, por tantos maltratos, amarguras y tropiezos, que borraron de mi gen el significado holístico de la libertad.

Mi bálsamo es saber que nunca fui libre, porque nunca comprendí el significado de la libertad. Si hubiera sabido que era libre, la libertad se hubiera encargado de encarcelarme.

El día que comprendí el poder supremo de la libertad, escribí con angustia una historia furtiva que dice así:

"Duele mucho tener que alejarse definitivamente de los seres queridos, sobre todo, cuando los seres queridos no hicieron absolutamente nada, para ser llamados seres queridos.


Velar por el bienestar del dinero, no es velar por el bienestar de la familia. Cuando vives todos los días un infierno, y nadie te escucha llorar de madrugada, te empiezas a sentir como un hombre maldito, incapaz de dar y recibir amor.


Las personas suelen preguntarse qué es el infierno, cómo será la vida en el infierno, y que se siente vivir en el infierno.

Yo les voy a explicar fácilmente qué es el infierno. Imagina que cada día te pudres en un lugar lleno de pudrición. Cada día la vida te demuestra que vives en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y con la gente equivocada. De pronto sientes que el mundo te cae encima, mientras las llamas del fuego, el humo asfixiante y la desesperación, te aseguran que tu vida es un verdadero martirio.

En ese justo momento, sobresale frente a tus ojos una puerta de libertad. Es la puerta de un nuevo comienzo, de una nueva oportunidad, y de una nueva ilusión. Simplemente debes girar el anillo de la puerta, y dar un paso adelante para terminar con el maldito infierno. Pero increíblemente, eres incapaz de girar ese sencillo anillo, porque te acostumbraste a vivir en el complejo infierno.

Solo las personas que han vivido esa terrible sensación de desesperanza, realmente saben qué es el infierno. Yo soy el infierno. Aquí vivo. Me lo recuerdan todos los días. Allí sigue estando la puerta. Todos los días la veo, la suspiro, la glorifico. Pero soy incapaz de girar el aro, y volver a empezar mi andar.

Ya me cansé de fingir felicidad, en cuatro paredes llenas de desgracia. Puedo jurárselo, a quien crea en mis juramentos.

Ellos dijeron que deberían existir más personas como yo, pero si conocieran realmente a mis ancestros, ya me hubieran disparado 76 años por la espalda.

Te traicionan con el silencio, y te enloquecen con los buenos días. No sabes si vale la pena llorar, o estrangular al dueño del circo. Nadie es capaz de sentir el horror de mis palabras, porque la experiencia personal es única e irreversible.

Es muy fácil prometerle un lunes de ayuno, y luego verlo devorarse la esperanza en el comedor. Es muy fácil decir que la bulla proviene de las voces de mi cabeza, y echar por tierra las voces de desesperación que bien supiste escuchar.

Es muy fácil llamarme débil, grosero y caprichoso, mientras ustedes solo comen, cagan y duermen. Es cierto que comer, cagar y dormir, es una parte fundamental de la vida, pero no pueden obligarme a que mi vida se limite a comer, cagar y dormir.


Yo no quería perjudicar a nadie, no quería insultos, no quería enfados, no quería equivocaciones. Pero es horrible saber que la insensibilidad de seis esclavos insensibles, puede romperte el sueño de soñar en la vida, e incluso, puedes llegar a sentir culpa por intentar despertar del embrujo.

Fue un embrujo. Definitivamente lo fue.

Siempre tienes la voluntad de decidir, pero jamás tienes la voluntad de decidirte. Otro egocéntrico cero a la izquierda, que fantasea con los fantasmas de José.

Te miras al espejo, y solo hallas cicatrices del pasado, heridas del alma y ojos enrojecidos. Te fortaleces vendiendo mentiras, que autentifican el maleficio de estar vivo.

Humillación tras humillación, creí que debía ser humillado hasta la eternidad de los tiempos, pero más de treinta soles a cuestas, me hicieron comprender que puedo brillar con luz propia.

No soy un loco, no tengo licencia poética, no soy yo. Todavía puedo cambiar de mentalidad, y enderezar el rumbo perdido.

Yo sé que puedo hacerlo, pero es muy difícil destruir el círculo vicioso. Dentro de ese círculo hay muchísima mala suerte, hay gente que viola el derecho de mis sentimientos, y hay flores que huelen a cenizas de mal genio.

Tendrían que matarme para vivir un año más aquí. Ya es suficiente calvario tener que vivirlo. Yo siempre salgo sobrando. Disfrutaba saberlo y vivirlo, pero estoy seguro que debo abandonar la oscuridad del abismo.

Aquí todo sale mal, hasta lo que aparenta salir bien, realmente sale mal. Yo no creo en supersticiones, pero empiezo a creer que las chicharras son clarividentes del destino.

Enmascarando el dolor con la magia y el veneno, tuve que reconocer la culpa, las indecisiones, y mi responsabilidad en ahogar al barco a la deriva.

Uno piensa que los tuyos son tuyos, y solo quieren tu bienestar por encima de la adversidad. Pero debo insistir en que velar por el bienestar del dinero, no es velar por el bienestar de la familia. Yo caí en la trampa, y me lo dijeron de frente. Agradezco la sinceridad. Ahora puedo ver el panorama mucho más claro. Sigo confundido, no lo voy a negar, pero ya estoy preparado para el devastador huracán que se viene en mi vida.

Yo seré el ojo del huracán, y no me importará romper lazos de sangre, para hallar un poquito de paz, un poquito de justicia, y un poquito de libertad.

No es lo mismo prometer que jurar. Me prometieron un mejor futuro, pero me juraron la esclavitud mental. Yo también pudiera gimotearte toda la noche, pero las animaladas pertenecen al reino de los animales. A los ángeles fracasados como yo, solo hay que prenderles una alarma en la santa misa dominical, para que los ignorantes una vez más te ganen la partida.

Ellos me dijeron que valía mucho, pero igual me dejaron solo. Ellos me dijeron que era un perdedor, pero igual me dejaron solo. Ellos me dijeron que valía mucho ser un perdedor, pero igual me dejaron solo.

Por soledad siempre soy sincero, pero en un mundo de pecadores, a los solitarios les rompen las alas, y los hacen comer y beber del mismo pecado. Al final, todos somos culpables de la realidad que vivimos. Si es buena o mala, siempre tenemos la relatividad del Universo, para no saber qué tan buenos o malos somos en la vida.

Yo siempre dejo que me juzguen. No me escondo de los soldados. La verdad, yo no entiendo a la vida. Vivo confundido, intentando no ser libre en manos de la muerte. Quisiera que alguien me explicara cuál es el significado de la vida. Yo creo que la vida es el vicio de los cobardes, por eso seré un espléndido cobarde, hasta que el brillo del sol se canse de quemar mis ojos de cobardía.

Al artista lo humillan, lo menosprecian, lo insultan. Todos duermen aunque piensan que están despiertos, y quienes intentan despertarlos del sueño, reciben el insomnio del más dormido.

Dolores de cabeza, náuseas, vómitos y desmayos, por simplemente salir del macabro tren existencial.

Risas, aplausos, amores, bailes y festejos, por simplemente vivir en el macabro tren existencial.

El tren existencial nunca se detiene. Huele a tristeza. Ellos juraron estar allí el día de su muerte, pero irónicamente, no quisieron estar allí el día de su muerte. Por eso digo que velar por el bienestar del dinero, no es velar por el bienestar de la familia.

Hoy quisiera que sueñes conmigo, y me regales las emociones positivas que no existen en mi vida. Dame lo que sea. Te aseguro que no será peor que mi realidad. Cuando tienes miedo de cerrar los ojos, es porque sabes que nadie te ayudará a mantenerlos abiertos.

Ellos piensan que son los dueños de mis ojos abiertos, pero no saben que estoy harto de vivir anhelando un futuro, que se asoció con las tropas del pasado, para no dejarme salir del exitoso presente.

Nadie te va a abrir la puerta, nadie te va a abrir los ojos, nadie te va a abrir la vida.

La vida pasa, y pasan los años. Es como la única soga del abismo. Todos quieren atraparla, pero no hay luz para encontrarla. Así es mi vida. Un oscuro mundo de pretensiones, que siempre se rompen con un bombillo roto.

Mis madrugadas son únicas e irrepetibles. Ven conmigo y recorramos juntos el Apocalipsis. Al igual que tú, yo tampoco tengo nada que perder. Vamos a olvidarnos de tanto sufrimiento, y seamos un par de idiotas riéndonos de tanta idiotez.

Cuando el sol termine quemando la cobardía de nuestros ojos, estoy seguro que las genuinas risas de la idiotez, serán mucho más divertidas que las sadomasoquistas voces de la libertad.

Quédate conmigo y ayúdame a ser libre. Pero por favor, nunca me digas que velar por el bienestar del dinero, es velar por el bienestar de la familia. Hazme lo que quieras sin vacilaciones. ¡Insúltame! ¡Golpéame! ¡Intoxícame! Pero jamás conviertas la magia de la madrugada, en el mejor veneno del amanecer.

Como todos, yo también quería ser feliz. Pero de nuevo fracasé por ingenuo. Yo siempre los escucharé gimotear como animales, para seguir siendo ateo después del festín religioso.

Sigan comiendo carne, sigan yendo a la iglesia, sigan creyendo en el matrimonio, sigan procreando hijos, sigan viviendo una mentira. No importa, sean felices. Yo seguiré siendo libre en la libertad de mi soledad. Aunque a veces la sufra con el alma rota, yo sé que nunca me dirá que velar por el bienestar del dinero, es velar por el bienestar de la familia.

Prefiero la inteligencia de mi soledad, que el consuelo de los más débiles.

De pie les supliqué que me ayudaran, les rogué de rodillas que me ayudaran, les imploré de pie y de rodillas que me ayudaran, pero el orden de los factores consanguíneos, nunca altera el producto adoptado. El producto adoptado hasta se rapó la cabeza del pensamiento, pero de todas formas, nadie pudo calzar su tristeza dentro de sus viejos zapatos.

Zapatos que se quedaron sin la primera tanda del viernes, porque nadie sabía de la primera tanda del viernes. Zapatos que pudieron entrar al ensayo, pero no pudieron entrar a los aplausos. Zapatos que se retiraron por taquilla, mientras la secretaria se burlaba de mi autoestima. Zapatos que no tuvieron el valor de registrar la frustración. Zapatos que soñaron con el agradecimiento, y se quedaron con las manos vacías.

Zapatos que no pudieron decirte hola cómo estás. Zapatos que se escondieron en el frío del termostato. Zapatos que hoy me demuestran lo tonto que fui. Zapatos que sigo usando, para jamás olvidarte. Zapatos que mueren por caminar descalzos, y caminar contigo hasta el infinito.

Ese día entendí que la sangre es el apellido, y la ley es el nombre.

Quiero ser más Ruperto y menos Carlos. Quiero ser más Ramírez y menos Fermín. Quiero ser más Ruperto Ramírez y menos Carlos Fermín.

Para los de afuera: comprensión, respeto y empatía. Para los de adentro: cuentos chinos, reclamos y olvidos pasajeros.

Aprendí la lección. Por siempre lejos de aquí. Pero no me llamen, no me busquen, no me tienten. Les juro que no es rencor, simplemente debo evolucionar como un ser humano del futuro, y ustedes son parte de la involución de mi pasado.

Oportunidades tuvieron de sobra, para hacerme cambiar de opinión. Se acostumbraron a verme agonizando, y nunca me ayudaron a recuperar la sonrisa. Es feo que con una mano reciban el dinero, y con la otra mano te manden a callar. Es realmente feo vivir atormentado, porque en cualquier momento te hospitalizarán de madrugada.

Por eso yo amo el canto de las madrugadas. Amo el silencio, la paz, y la sobriedad de la noche más oscura del Cosmos.

Solo los ojos punzantes de los gatos, podrían delatar el drama de mis madrugadas. Ambos tuvimos que aprender a vivir despiertos, cuando los demás aprendieron a rezar dormidos. Ambos somos manipuladores, sigilosos y juguetones. Ambos perdimos el miedo de madrugada, y ganamos la libertad de José.

Nadie observa el comportamiento de los gatos, pero allí están los gatos observando tu comportamiento. Un fiel retrato de mi vida. El día que te atrevas a presenciar en detalle, el majestuoso comportamiento de los gatos, es muy probable que recibas 76 balazos por la espalda.

Guerra avisada no mata a soldado, y si lo mata, es por haberse conformado a ser un soldado.

No te conformes a vivir como un soldado de guerra, cuando el ejército solo piensa en el bienestar de su dinero. Tampoco te manches las manos de sangre, para que el dueño del circo te pida perdón de madrugada. Simplemente, utiliza la valentía del soldado para huir de la amarga pesadilla, y así empezar una nueva vida de auto-descubrimiento.

Yo sé que es difícil dejar de ser un soldado, porque el ejército te da comida, te da un techo, te da vestimenta, y te da una razón para sobrevivir. Pero cuando ese ejército nunca te da amor, nunca te sube el ánimo, y nunca respeta tu arte, pues lo mejor será respetarte a ti mismo, y empezar a respetar cada bendito paso lejos de aquí.

Por culpa del ejército, él se suicidó escuchando Run To Me de Bee Gees. Por culpa del ejército, yo casi me suicido escuchando Should´ve Been There de Earshot.

No tengas miedo, el tercero lo hará mucho mejor. Aquí estoy intentando hacer justicia. Esa guitarra es tuya, tócala cuando quieras. Yo también lo hubiera hecho, porque no es justo que te comparen con la demencia.

Debes saber que el ejército no se quedará de brazos cruzados. Te buscará, te llamará y hasta posiblemente te pedirá perdón. Pero si el ejército tuvo más de 30 años para pedirte perdón, y nunca fue capaz de escuchar las lágrimas que gritabas de madrugada, NO esperes que el ejército realmente te brinde el apoyo solidario.

Lo que pasa es que el ejército es muy arrogante, muy orgulloso y muy superficial. Vive escuchando al prójimo, pero nunca se detiene a escuchar a sus hijos. Por eso cuando un soldado se subleva y se rebela, entonces se revela la miseria espiritual del ejército. Esa miseria espiritual siempre dice que velar por el bienestar del dinero, es velar por el bienestar de la familia.

Maldita familia que solo espera mi muerte, para darse golpes de pecho. Maldita familia que siempre se olvida de mi cumpleaños. Maldita familia que nunca más me maldecirá.

Ustedes nunca más me van a maldecir. No quiero sus rollos, no quiero sus preocupaciones, no quiero sus eternos dramas. Yo fui la historia de sus dramas, pero finalmente conseguí la virtuosa licencia poética, para ser libre en la libertad de mis absurdas palabras.

Quédense con sus gigantescos televisores, comiendo televisión basura y oyendo música pirata. A veces me quedo viendo con un halo de recelo, la parcimonia del televisor apagado en la madrugada. Yo lo felicito de corazón, por haber conseguido la atención, el cariño y la protección de mi familia. Al final, el consentido televisor tuvo más carisma, más inteligencia y más amigos que yo.

Cuando el televisor se enfermaba, inmediatamente lo llevaban a reparar en un taller eléctrico. Cuando yo me enfermaba, tenía que atolondrarme escuchando las carcajadas del televisor.

Cuando me caía y lloraba, nadie me ayudaba a levantarme, porque la hipnosis del televisor evitaba la solidaridad familiar.

Cuando me quedaba a oscuras en la oscuridad, nadie me encendía una vela de sosiego, porque el televisor se robaba todas las luces del show.

El televisor se llevó los mejores años del ejército, y no estoy seguro si valió la pena escuchar tanto ruido, si valió la pena visualizar tanto color, y si valió la pena tocar tantas veces el control remoto, para que al final el ejército ni siquiera sepa que me gusta la ecología.

Por amor a la ecología, quiero ver la luz del sol, quiero escuchar el trinar de los pájaros, quiero mojarme en la lluvia, y quiero respirar el aroma de la libertad.

Me voy a mi segunda casa, que siempre debió ser mi hogar dulce hogar. Me voy a los Alpes de pomarrosas, para borrar la neblina que nubló mi salud mental.

Quiero que alguien me enseñe la A de avión, la E de elefante, la I de iglesia, la O de oso y la U de uva. Quiero que alguien me regale una vitamina, para conseguir mi amistad desinteresada.

Quiero aburrirme del aburrimiento, y que el aburrimiento se aburra de mí. Quiero verme frente al espejo, sin que me lo partan por dentro. Quiero trabajar por diversión, y no por desesperación. Quiero recordar las madrugadas, y velar por mi propio bienestar.

Un poco de frío para congelar la soledad, un poco de fresas para descremar la nieve. Un poco de montañas, para no verlos nunca más en la vida.

Si el ejército juega con fuego y decide escalar las montañas, quemaré todas las jurisprudencias y desataré toda mi furia, en contra de los acalorados enemigos zulianos.

Yo sé que tenía todo para ser feliz, pero a veces todo no es suficiente felicidad.

Hoy me despido del espectacular ejército, agradeciendo los más de treinta soles que jamás regresarán, y soñando vivir dentro de un nuevo sol, que brillará con luz propia por siempre y para siempre".

El artículo publicado se lo dedico a todos los jóvenes venezolanos, que manipulados por la eterna discordia política de la derecha y de la izquierda, buscan el falso holograma de la libertad marchando con sangre, en las calles asfaltadas con la ensangrentada esclavitud venezolana.

Jóvenes, la libertad se consigue por trabajo interior y NO por adhesión social.



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Carlos Ruperto Fermín

Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso, LUZ. Ekologia.com.ve es su cibermedio ecológico en la Web.

 carlosfermin123@hotmail.com      @ecocidios

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