Es hora de liberar a Julian Conrado

Hemos sido sometidos a los vaivenes de la diplomacia internacional, cada paso que ha sido dado por nuestra patria se ha pensado y dimensionado adecuadamente para garantizar la paz y la independencia nacional; nada se da por azar y nuestra república, a pesar de las múltiples provocaciones que los enemigos de la revolución bolivariana lanzan para sacarnos del camino, no ha generado las condiciones internacionales que justifiquen la agresión para estrangular este humanista proyecto continental, además de sumar cada día más voluntades.

Nuestra hermana y vecina Colombia juega un papel complejo en esta trama internacional, por ello nuestro país ha hecho una jugada o apuestas estratégica por la paz, entendiendo los intereses que están en juego y sabiendo además que la oligarquía colombiana no cederá a las ambiciones monopólicas por preservar la tierra y sus inmensas fortunas amasadas a costa del dolor y la sangre del pueblo colombiano, ellos siguen prefiriendo la guerra antes que ceder a lo que ellos consideran son sus conquistas divinas (tierra, poder, fortunas, etc.).

Nuestra amplia frontera ha sido víctima de esta guerra y su particularidad ha permitido el flujo de mercancías, violencia y compatriotas colombianos que andan y desandan como si nada; así llega a nuestras tierras Julián Conrado (como otros 5 millones de colombianos) cantor y revolucionario colombiano de las FARC; fuerza por cierto que el mismo comandante Chávez reconoció como beligerante y nunca se sumó al coro pro-imperial que ha tratado de descalificarlos llamándolos de las más despreciables y despectivas maneras para evitar los diálogos y encuentros por la paz.

Julián Conrado es un combatiente más de esta guerra financiada por los EEUU contra el pueblo colombiano, ha sido capturado por su presencia ilegal en nuestra patria y el gobierno venezolano intuitivamente ha decidido no entregarlo al gobierno colombiano y se ha movido en medio de las aguas turbulentas de la diplomacia para evitar cometer errores.

La godarria conservadora colombiana ha vuelto a traicionar una vez más la lealtad y solidaridad de nuestra patria y su gobierno, no queda nada que esperar de ellos y no hay razón política para seguir teniendo detenido a este luchador colombiano; es hora de dar asilo político a Julián Conrado y que su canto corra libre por estas nuestras tierras latinoamericanas.


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Luis Alberto Duarte


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